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jueves, julio 2, 2026

El Observatorio Vera C. Rubin empieza a explorar nuestro cosmos

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La cámara digital más grande del mundo por fin ha empezado a grabar una película de nuestro universo.

El martes, el Observatorio Vera C. Rubin, un telescopio situado en lo alto de una montaña al borde del desierto de Atacama, en Chile, comenzó el estudio más amplio y profundo jamás realizado de todo el cielo austral. Durante los próximos 10 años, el telescopio captará la luz de millardos de galaxias y estrellas, con lo que creará un registro nítido de cómo los objetos se desplazan, pulsan y explotan en nuestro sistema solar, la Vía Láctea y más allá.

“Esto pone fin a una espera de 30 años”, dijo Phil Marshall, subdirector de operaciones del telescopio en el SLAC National Accelerator Laboratory en California, en unas declaraciones a The New York Times. “Es un hito muy importante para nosotros”.

Los astrónomos esperan que esta recopilación de datos, conocida como Investigación del Espacio-Tiempo como Legado para la Posteridad, revolucione lo que sabemos sobre el nacimiento de nuestra galaxia, la materia invisible que impregna el cosmos, lo que dio forma al universo hasta convertirlo en lo que es hoy y mucho más. Según Marshall, el estudio está diseñado para verlo todo, “incluso las cosas que aún no sabemos que estamos buscando”, dijo.

El equipo responsable del observatorio, una iniciativa conjunta financiada por el Departamento de Energía de Estados Unidos y la Fundación Nacional de Ciencias, dio a conocer el año pasado varias imágenes del cosmos repletas de maravillas celestes como adelanto de lo que el Rubin es capaz de hacer.

Desde entonces, los científicos han estado ocupados realizando las pruebas finales y revisando el funcionamiento y los sistemas del telescopio. Según Bob Blum, director de operaciones del Rubin en el Laboratorio Nacional de Investigación para la Astronomía Óptica e Infrarroja, el equipo también ha estado trabajando afanosamente para garantizar que el telescopio pueda funcionar de forma fiable en diferentes condiciones ambientales durante la próxima década.

Durante la Investigación del Espacio-Tiempo como Legado para la Posteridad, el Rubin captará todo el cielo austral cada dos noches. Pero “ya estamos vislumbrando nuevos descubrimientos científicos”, dijo Blum, entre los que están más de 11.000 nuevos asteroides e imágenes del cometa 3I/ATLAS, que se originó fuera de nuestro sistema solar.

En los próximos años, miles de astrónomos analizarán minuciosamente la gigantesca cantidad de datos que recopilará el telescopio, y escudriñarán algunos de los rincones más remotos del cosmos donde podrían encontrarse objetos celestes más allá de lo imaginable.

El estudio, dijo Marshall, “será una auténtica mina de oro para la ciencia”.