23.8 C
Chihuahua
viernes, agosto 7, 2026

El origen de las serpientes es más inusual de lo pensado

0
0

Las serpientes son lagartos altamente modificados, con más de 4000 especies vivas en la actualidad. El origen de las serpientes ha sido durante mucho tiempo una de las cuestiones más debatidas en la biología evolutiva. Su escaso registro fósil ha dificultado determinar qué impulsó la evolución de su cuerpo sin extremidades.

 

Durante décadas, los expertos han debatido si el cuerpo alargado y sin extremidades de las serpientes evolucionó inicialmente como una adaptación a la vida subterránea o, por el contrario, a la vida acuática. Un nuevo estudio cuestiona estas dos hipótesis: las primeras serpientes no siguieron una única ruta ecológica, sino que experimentaron con múltiples hábitats y estrategias sensoriales.

 

El estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Simone Macrì, de la Universidad de Helsinki en Finlandia, y Tiago R. Simões, de la Universidad de Princeton en Estados Unidos.

 

Los hallazgos hechos en el estudio muestran que las primeras serpientes ya habían alcanzado una notable diversidad ecológica y morfológica en el Cretácico Tardío, hace unos 80 millones de años.

 

Los autores del estudio han descrito una especie, hasta ahora desconocida, de serpiente del Cretácico Superior. El individuo cuyos restos fósiles han sido examinados vivió hace unos 80 millones de años en el sudeste de Brasil. Este ejemplar fósil de dicha especie, Tametara mirim, es uno de los esqueletos fósiles de serpiente mejor conservados de entre todos los conocidos en el mundo.

 

El equipo de investigación reconstruyó digitalmente la anatomía básica de esa serpiente de hace 80 millones de años mediante tomografía computerizada y otras técnicas, revelando detalles del cráneo, partes internas de este y las vértebras.

 

Los investigadores compararon la anatomía del Tametara mirim con la de otro ejemplar fosilizado de serpiente, en este caso de la especie Dinilysia patagonica, de Argentina.

 

Ambas serpientes presentan cavidades craneales para el cerebro sorprendentemente diferentes, tanto entre sí como con respecto a la mayoría de las demás serpientes estudiadas. La forma del cerebro, deducible a partir de la forma de la cavidad craneal que lo alojaba, y la microestructura ósea, apuntaban a la misma conclusión: Tametara mirim estaba adaptada a la vida subterránea, mientras que Dinilysia patagonica lo estaba a la vida en la superficie, en el suelo. Junto con evidencias provenientes de sedimentos marinos, los hallazgos revelan cambios adaptativos notables en el estilo de vida de las serpientes primitivas: subterráneo, terrestre de superficie y acuático.

 

Diferentes linajes de serpientes exploraron distintos hábitats mucho antes de lo que se creía.

 

El cerebro cuenta una historia mucho más rica que la del esqueleto por sí solo. Al combinar reconstrucciones cerebrales basadas en tomografía computerizada con datos de serpientes vivas, los autores del estudio pudieron demostrar que las primeras serpientes no solo progresaban hacia una anatomía moderna, sino que experimentaban con diferentes estrategias sensoriales y ecológicas. Esto significa que las primeras serpientes no siguieron una única trayectoria evolutiva.

 

El estudio se titula “Exceptional brain and ecological diversity in the earliest snakes”. Y se ha publicado en la revista académica Nature.