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lunes, agosto 31, 2026

En tiempos de crisis climática, algunos temen que ‘todo el Himalaya se está derritiendo’

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El miércoles por la mañana, parte de un glaciar y la ladera montañosa debajo de este colapsaron en el lado norte del Langtang Lirung, un pico de 7234 metros cerca de la frontera de Nepal con el Tíbet, lo que desató una inundación de agua, lodo y escombros a lo largo de 96 kilómetros.

Para el viernes, la Autoridad Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal informó que 579 personas habían muerto. Muchas, muchísimas más, siguen desaparecidas.

A más de 6400 kilómetros al oeste, se lloraba a las víctimas de otro desastre en la región. Esa mañana, en Dorset, Inglaterra, familiares y amigos se reunieron para conmemorar a Nirmal Purja, el célebre alpinista nepalí conocido como Nimsdai. Entre ellos se encontraba Mingma Gyalje Sherpa, uno de los principales alpinistas de Nepal y fundador de la empresa de expediciones Imagine Nepal. Después de que una avalancha en el Broad Peak, en la cordillera del Karakórum en Pakistán, causara la muerte de Purja y de otros nueve alpinistas el 30 de julio, Mingma Sherpa dirigió la expedición que recuperó el cuerpo de Purja.

Los dos desastres ocurrieron con menos de un mes de diferencia en la región montañosa que se extiende desde Pakistán hasta Nepal, donde científicos, alpinistas y excursionistas han sido testigos de una pérdida cada vez más acelerada de nieve y hielo.

Para Nepal, las consecuencias se extienden mucho más allá de las montañas. El turismo representa el 6,1 por ciento de la economía del país y sustentó cerca de 1,2 millones de puestos de trabajo en 2023, aproximadamente el 15 por ciento de todo el empleo, según el Banco Mundial.

De los más de 1,16 millones de visitantes internacionales que viajaron a Nepal en 2025, 165.056 indicaron el excursionismo y el montañismo como su principal motivo de visita. La industria que ha crecido a su alrededor incluye más de 3000 agencias de excursiones y decenas de miles de guías registrados, así como empresas de expediciones, porteadores, cocineros, casas de té, hoteles, aerolíneas, operadores de helicópteros y conductores.

En el extremo lucrativo se encuentra el montañismo de gran altitud. Esta primavera, 1195 alpinistas obtuvieron permisos para 31 montañas, lo que generó unos 9 millones de dólares tan solo en regalías gubernamentales. Cerca de 500 obtuvieron permisos para el Monte Everest, donde el permiso de primavera para un escalador extranjero ahora cuesta 15.000 dólares.

A lo largo de siete años trabajando en expediciones, Purja se había convertido en uno de los alpinistas más conocidos del mundo y en propietario de una empresa internacional de expediciones, Elite Exped, con su propia línea de ropa deportiva. Mingma Sherpa forma parte de la misma generación. Su empresa organiza expediciones al Everest y a otros picos del Himalaya. “Es uno de los mejores trabajos de Nepal”, dijo, hablando tras la inundación del Langtang Lirung. Calculó que un guía exitoso de gran altitud puede ganar “10 veces” el salario nepalí ordinario.

Pero muchos creen que este sustento está amenazado por el calentamiento global. Arbindra Khadka, de 35 años, glaciólogo e investigador científico en la Universidad de Tribhuvan en Katmandú, señaló que los glaciares del Himalaya están perdiendo alrededor de un metro de hielo al año. “No es solo el Everest” el que está en problemas, dijo. “Todo el Himalaya se está derritiendo”.

Nieve y hielo que desaparecen

Cada vez más, las personas dedicadas al negocio del excursionismo dependen de montañas que están cambiando bajo los pies de los alpinistas. Tul Singh Gurung, presidente de la Asociación Nacional de Guías de Montaña de Nepal, cree que la avalancha del Broad Peak pudo haber comenzado cuando un serac, una torre de hielo glaciar, colapsó y desencadenó la avalancha de placas de hielo más abajo. Lo que le preocupó fue el lugar donde ocurrió. Por lo general, los alpinistas consideraban la ladera entre los Campamentos II y III como una de las secciones más estables del Broad Peak en esa época del año.

“Las montañas se están volviendo negras”, dijo Gurung, al describir la desaparición de la nieve y el hielo en todo el Himalaya y el Karakórum. “Todas las montañas tienen un problema de desprendimiento de rocas”.

Dave Watson, un alpinista estadounidense de 50 años que ha llegado a la cima del monte Everest siete veces desde 2004, ha sido testigo del cambio. “Parte de este peligro siempre ha estado ahí, pero en menor volumen”, dijo Watson.

Los cambios son visibles no solo en las elevaciones extremas alcanzadas por los alpinistas del Everest, sino también en las montañas que visitan los excursionistas y alpinistas, vitales para la economía de Nepal.

Khadka advirtió que era demasiado pronto para decir con precisión qué desencadenó el desastre del Langtang. Pero teorizó que el colapso de una cornisa relativamente pequeña en lo alto de las crestas del Langtang Lirung había desencadenado una avalancha de rocas sueltas y morrena sobre terreno resbaladizo y en deshielo, durante la temporada húmeda de mitad del monzón.

Para Khadka, el desastre más reciente es algo personal. Desde Nepal, esperaba noticias de familiares y amigos que habían desaparecido.

Gurung dijo que los guías ya se estaban encontrando con lugares donde las rutas tradicionales de escalada y senderismo se habían vuelto difíciles de reconocer, a medida que la nieve y el hielo desaparecen y emerge la roca desnuda. Uno de los lugares más vigilados es la cascada de hielo de Khumbu, desde donde comienza la ruta de escalada del Everest en Nepal. Khadka espera que siga cambiando. Según dijo, es posible que algunos tramos sean más fáciles de cruzar, mientras que el hielo colgante y las laderas expuestas crean nuevos peligros.

Mingma Sherpa ha observado la transformación de primera mano. Cuando cruzó por primera vez la cascada de hielo en 2004, recuerda haber sorteado numerosas grietas sobre escaleras de aluminio. Este año, dijo, los alpinistas necesitaron escaleras en solo dos lugares.

Watson conocía la región devastada por la última inundación. Pasó por la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet dos veces en 2024 y recordó cuán drásticamente se había desarrollado desde sus primeras expediciones hace dos décadas. En los viajes hacia la cara norte del Everest, cruzar la frontera solía requerir una parada nocturna mientras los alpinistas esperaban los trámites de inmigración y transferían el equipo entre los camiones. En los últimos años, se han construido carreteras, restaurantes, hoteles y residencias para atender el creciente flujo de tráfico entre ambos países.

Watson vio las secuelas de otra catástrofe en el Himalaya. Un terremoto en 2015 desprendió rocas y hielo en Langtang, donde una avalancha sepultó gran parte del pueblo y mató a cientos de personas. “La inundación de los mil años está ocurriendo cada pocos años ahora”, dijo.

Sin embargo, los alpinistas más jóvenes de Nepal muestran pocos indicios de abandonar la profesión. Mingma Sherpa dijo que los jóvenes siguen sintiéndose atraídos por la paga y el trabajo, aunque sus orígenes están cambiando. Cada vez son más las familias sherpas que viven en Katmandú y otras ciudades de menor altitud. “Nosotros estábamos acostumbrados a jugar a mayor altitud”, relató. “Ahora los sherpas nacen en la ciudad”.

Drones, transceptores y equipo más ligero

Dipan Gurung, de 25 años, forma parte de la nueva generación de guías. Proviene de la región de Makalu y de una familia de agricultores, en lugar de las comunidades de Khumbu tradicionalmente asociadas con la labor de guía en el Himalaya. Comenzó como porteador de excursiones en 2019. Dijo que muchos jóvenes de su región tradicionalmente entraban en el ejército; ahora, un número creciente busca formación profesional en alpinismo y rescate.

Gurung ha visto cómo los glaciares se derriten y se convierten en estanques. “Nos enfrentamos a un futuro de desprendimientos de rocas e inundaciones”, dijo. Sin embargo, no cree que eso haga que su carrera sea prohibitivamente peligrosa. Aunque las montañas se están volviendo menos predecibles, el equipo y las herramientas son más precisos y avanzados. Su generación cuenta con pronósticos meteorológicos detallados, dispositivos GPS, transceptores de avalanchas, equipo más ligero y entrenamiento para leer los mantos de nieve. También utilizan drones, que proporcionan información sobre las condiciones y transportan suministros.

Algunas de esas herramientas ya están cambiando la forma en que se escala el Everest, en particular para los sherpas y otros trabajadores nepalíes de gran altitud que durante mucho tiempo han soportado gran parte del peligro de las expediciones comerciales. Mientras que los clientes extranjeros pueden cruzar la cascada de hielo de Khumbu apenas unas cuantas veces durante una expedición, los trabajadores nepalíes hacen tradicionalmente viajes repetidos a través de ella para transportar tiendas de campaña, oxígeno, comida y equipo a campamentos superiores. El 18 de abril de 2014, esa disparidad en el riesgo se hizo crudamente evidente cuando una masa de hielo colapsó sobre la ruta, matando a 16 trabajadores de escalada nepalíes en la cascada de hielo.

Los drones ofrecen ahora una forma de reducir parte de esa exposición. “Estamos tratando de reducir el número de personas que atraviesan la cascada de hielo trasladando las cargas hacia arriba con drones”, dijo Gurung, al describir unas máquinas capaces de transportar unos 40 kilogramos. Watson espera que los drones también exploren cada vez más en busca de peligros. “Los drones serán una gran parte de los planes de seguridad en el futuro”, dijo.

Los helicópteros ofrecen otra forma de sortear el terreno peligroso, aunque Gurung y Watson se muestran cautelosos de tratarlos como una solución, porque el vuelo a gran altitud depende de la visibilidad, el viento y las condiciones de aterrizaje.

El miércoles, mientras la familia y los amigos de Purja se reunían en Inglaterra, Gurung ya estaba de vuelta en el trabajo en Nepal, ayudando a coordinar los equipos de rescate en la zona del desastre. Con las carreteras cortadas y algunas áreas accesibles solo por helicóptero, su asociación estaba enviando guías capacitados a terrenos empinados y espacios confinados a los que es difícil que lleguen los equipos de rescate convencionales.

Pronto, si las condiciones lo permiten, los alpinistas y excursionistas regresarán a las montañas. Se acerca la temporada de excursionismo de otoño. Las expediciones están reservadas y los guías, porteadores, casas de té y refugios dependen de ellas.

Para Watson, tal vez la evidencia más cruda de cuánto han cambiado esas montañas se encuentre en la cima misma del mundo.

“Si la cumbre del Everest tiene tanto menos hielo”, dijo Watson, “entonces no hay ningún lugar en la Tierra que esté intacto.