Utilizar recipientes de plástico para calentar alimentos en el horno de microondas puede favorecer la liberación de microplásticos y aditivos químicos hacia la comida, una situación que especialistas consideran un posible riesgo para la salud.
De acuerdo con investigaciones citadas por expertos, el calor puede acelerar la migración de partículas microscópicas y sustancias químicas presentes en algunos plásticos, especialmente cuando los envases contienen alimentos grasos o ácidos, o presentan desgaste por el uso continuo.
Entre los principales riesgos se encuentra la exposición a microplásticos, partículas que pueden ingresar al organismo junto con los alimentos. Aunque aún se investigan sus efectos a largo plazo, diversos estudios los relacionan con procesos inflamatorios y posibles alteraciones celulares.
Los especialistas recomiendan evitar calentar alimentos en recipientes plásticos que no estén diseñados para microondas, así como sustituir aquellos que presenten grietas, deformaciones o rayaduras. En su lugar, aconsejan utilizar envases de vidrio o cerámica, materiales que ofrecen mayor estabilidad frente al calor.
Si bien algunos recipientes cuentan con la etiqueta de aptos para microondas, los expertos sugieren reducir su uso con alimentos muy calientes para disminuir la posible migración de compuestos químicos hacia la comida.












