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lunes, agosto 10, 2026

Exigen colectivos avances vs la violencia a mujeres

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Chihuahua, Chih.- Chihuahua mantiene desde 2015 una irregularidad jurídica que dejó al estado sin un Código Familiar, mientras que el delito de violencia familiar continúa ubicado dentro del Código Civil. El origen de esta situación, explicó Graciela Ramos –integrante de Mujeres por México y fundadora del Movimiento Estatal de Mujeres– fue la publicación de un paquete legislativo que contenía disposiciones consideradas revictimizantes para las mujeres víctimas de violencia.

Ramos recordó que ese año el Congreso del Estado decidió desprender los códigos familiares del Código Civil para integrar un nuevo Código Familiar, pero el resultado —dijo— estaba “plagado de revictimizaciones”. Las organizaciones presentaron denuncias a nivel federal y posteriormente ante Naciones Unidas, lo que obligó a las autoridades locales a modificar únicamente el Código de Procedimientos Familiares. El Código Familiar no lo publicaron y permanece pendiente hasta la fecha, lo que dejó a Chihuahua con un marco legal atípico. “No nos dejaron entrar a las mesas técnicas”, relató, y aseguró que al analizar el documento identificarían vulneraciones que motivaron la presión nacional e internacional.

La activista habló durante el acto conmemorativo del 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres en la Cruz de Clavos, donde el Movimiento Estatal de Mujeres, el movimiento estudiantil y distintas colectivas realizaron un acto de memoria y protesta por las mujeres asesinadas en 2025.

En entrevista previa, trazó la historia del movimiento en el estado, un trabajo que —dijo— comenzó desde antes de los años 90, cuando las organizaciones lograron que la violación sexual dejara de tener derecho a fianza. Aquella movilización surgió tras el asesinato de tres niñas en distintos municipios. “Hicimos un cortejo de duelo y logramos que quitaran el derecho a fianza a cualquier tipo de violación”, dijo. También reconoció como violación agravada cualquier agresión cometida con un objeto distinto al propio cuerpo.

Ramos recordó la etapa de las “mujeres de negro”, cuando colocaron por primera vez la Cruz de Clavos para visibilizar ante el país y ante el mundo lo que ocurría en Ciudad Juárez. “Esta es la tercera. La primera la robaron; la segunda la llevamos caminando a Juárez”, explicó. El símbolo es un referente internacional que acompañó años de exigencia.

Añadió que, tras tres años de presión, en la administración de Patricio Martínez crearon el Instituto Chihuahuense de las Mujeres (ICHM), mientras que con José Reyes Baeza incorporaron la perspectiva de género en los códigos y leyes del sistema penal acusatorio. También destacó que la Ley Estatal del Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia —impulsada con la diputada Vicky Chavira— fue aprobada antes incluso de la ley general.

Frente a la cruz, vestidas de negro y con accesorios violetas y naranjas, las asistentes realizaron el pase de lista de las mujeres asesinadas este año cuyos casos fueron difundidos por la prensa. Por cada una colocaron un moño violeta en los clavos de la cruz. Recordaron que, cuando fue colocada por primera vez, cada clavo tenía un listón, pero con los años la violencia se multiplicó. “La última vez pusimos hasta cinco listones por clavo”, dijeron, como muestra de la dimensión del problema.

Fueron nombradas 10 mujeres asesinadas en 2025 —entre ellas Alejandra Judith Medina Márquez, Dana Angelina Muñoz Rayón, Liliana Aibé E.L., Silvia Manola R., Miriam Selene B.A., Julisa Guadalupe P. A. y Evelyn Joana Romero Carpio—, así como dos mujeres trans asesinadas en Chihuahua y Ciudad Juárez, además de seis víctimas no identificadas cuyos cuerpos fueron encontrados en distintos puntos del estado. Cada nombre fue respondido con el “presente” colectivo.

El posicionamiento leído por el movimiento señaló que la violencia contra las mujeres en el estado continúa, con 10 feminicidios reconocidos oficialmente este año y otros seis casos sin clasificar. Indicaron que la violencia familiar sigue siendo el delito de mayor incidencia y que Chihuahua ocupa los primeros lugares nacionales en violencia sexual.

El acto cerró con un llamado colectivo frente a la cruz: “Ni una más”, mientras mujeres de todas las edades permanecían alrededor del símbolo, frente a los clavos que esta vez recibieron nuevos listones y nuevas voces.