Las negociaciones entre México y Estados Unidos para reducir los aranceles al acero, el aluminio y los automóviles mexicanos perdieron impulso ante la oposición del Secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, pese a que ambas partes estaban cerca de alcanzar un entendimiento, según fuentes consultadas por The Wall Street Journal.
El acuerdo habría permitido disminuir los gravámenes impuestos por el Gobierno del Presidente Donald Trump a productos mexicanos y abrir la puerta a nuevas conversaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De acuerdo con el diario, funcionarios mexicanos y representantes empresariales consideraban que las negociaciones avanzaban favorablemente.
Sin embargo, las diferencias sobre los aranceles a los vehículos y los metales han frenado los avances en los últimos días.
Lutnick se ha opuesto a reducir de manera significativa los aranceles de 25 por ciento a los automóviles mexicanos y de 50 por ciento al acero y al aluminio, incluidos productos terminados que utilizan esos materiales.
La industria estadounidense del aluminio ha advertido al Gobierno que una disminución de los gravámenes podría perjudicar a las empresas nacionales y provocar pérdidas de empleos.
La postura del Secretario de Comercio representa un obstáculo para las conversaciones encabezadas durante meses por el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
Según las fuentes citadas por el periódico, la intervención de Lutnick constituye la segunda ocasión en que frena negociaciones avanzadas con un socio norteamericano.
En agosto, las conversaciones entre Washington y Ottawa también se rompieron después de que Lutnick rechazara propuestas para reducir los aranceles al acero, el aluminio y los automóviles canadienses.
La disputa derivó en nuevos gravámenes y medidas de represalia que mantienen tensas las relaciones comerciales entre ambos países.
En el caso de México, el Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por mantener el diálogo y evitar medidas de represalia.
La Mandataria afirmó el martes que, pese a los avances acumulados durante el último año, aún no se ha concretado un acuerdo.
Sheinbaum explicó que Washington había presentado una lista de 54 asuntos comerciales, arancelarios y no arancelarios, que se redujo a alrededor de una docena durante las rondas más recientes.
Entre las exigencias estadounidenses figura que México compre más productos de ese país para reducir el déficit comercial bilateral.
El Viceministro de Comercio mexicano, Luis Rosendo Gutiérrez, aseguró que las conversaciones continúan y describió la relación con el Departamento de Comercio estadounidense como constructiva.
La dependencia encabezada por Lutnick también sostuvo que mantiene un diálogo constante con México.
Otro punto de fricción es el mecanismo mediante el cual las automotrices pueden recuperar parte de los aranceles pagados por vehículos fabricados en México, dependiendo del valor de los componentes estadounidenses incorporados.
Las empresas han cuestionado los trámites exigidos y la facultad del Departamento de Comercio para rechazar solicitudes de reembolso.
Mientras los automóviles mexicanos mantienen un arancel de 25 por ciento, los vehículos procedentes de Japón y Corea del Sur están sujetos a una tasa de 15 por ciento bajo acuerdos negociados el año pasado.
Representantes de la industria han advertido que estas diferencias y la carga administrativa podrían incentivar a algunas compañías a trasladar producción de Norteamérica hacia Asia.
México ha solicitado reducir los aranceles a 15 por ciento o menos y ampliar las devoluciones para incluir contenido originario de los tres países del T-MEC. A cambio, Washington busca mayores compras mexicanas de productos estadounidenses y medidas comerciales adicionales contra China.
El estancamiento aumenta la incertidumbre sobre el futuro de la integración productiva regional y la revisión del T-MEC, en momentos en que Estados Unidos se acerca a las elecciones legislativas de noviembre.
La falta de un entendimiento antes de esa fecha podría complicar las perspectivas de las empresas que dependen de las cadenas de suministro compartidas entre los tres países.
El reporte de The Wall Street Journal señala que el nuevo protagonismo de Lutnick en las negociaciones marca un cambio respecto a los últimos meses, cuando Greer había asumido un papel más visible ante la preferencia de algunos socios comerciales por un enfoque menos confrontativo.
















