Nueva York. Christopher Nolan nunca ha tenido miedo de soñar un poco más en grande. Es casi una vocación. Con cada película, se ha exigido más a sí mismo y al medio, jugando con la forma, la narración, lo visual y las expectativas del público, para crear espectáculos cinematográficos perdurables. Estudioso de la historia de Hollywood, el ganador del Oscar siempre busca llenar vacíos en la cultura cinematográfica y mostrarle al público algo que no haya visto antes: se dio cuenta de que The Odyssey (La Odisea) era uno enorme.
Todas las películas de Nolan son épicas a su manera. Pero para The Odyssey, sabía que tenía que hacer algo a la altura del poema homérico y de su lugar fundacional en la cultura occidental, algo digno de las pantallas más grandes y de los recursos que exigiría. El objetivo era hacer algo accesible y realista, lo que significaba ir a lugares remotos, usar barcos reales en mares reales y llevar al público a la cueva con el cíclope, dentro del caballo de Troya y a la desolada extensión del Hades. La película, que se estrena en cines de todo el mundo el 17 de julio, también es el primer largometraje filmado íntegramente en película Imax.
“Todos conocemos el título, todos sabemos lo que significa, sabemos lo que promete y, con suerte, para el público que venga a ver la película, sentirán que cumplimos esa promesa, porque esa es la diversión de The Odyssey”, comentó Nolan en una entrevista con Ap. “Es la historia de aventuras definitiva”.
El viaje requeriría una inmersión profunda en la mitología griega, los estudios sobre la Edad de Bronce y muchas traducciones, una expedición de localización de varios meses y un rodaje de 91 días que se extendió durante seis meses y seis países, durante el cual el elenco y el equipo soportaron todo tipo de climas y paisajes desafiantes, así como la traición del mar abierto.
The Odyssey fue una empresa épica, la película más difícil que cualquiera de los involucrados había hecho jamás. Matt Damon, quien protagoniza a Odiseo, contó que Nolan le advirtió de ello antes de que empezaran a filmar.
“Me dijo que iba a ser difícil, y al principio como que lo desestimé. Yo estaba como: ‘Sí, sí, va a ser difícil’. Y él sostuvo: ‘No, no, esto va a ser realmente difícil’”, comentó Damon. “No nos decepcionó”.
Cuando las películas de Hollywood abordan el mundo antiguo, a menudo recurren a clichés conocidos, usar acentos, un lenguaje elevado, partituras orquestales del siglo XIX y referencias neoclásicas, para transmitir la antigüedad. Nolan quería hacer algo distinto y encontró inspiración en el texto del poema, en el que observó una sensibilidad terrenal que contrastaba con la grandeza de la historia.
“Quieres cuestionar las suposiciones de la gente sobre cómo deberían retratarse las cosas en las películas y en qué se basan”, señaló Nolan. “Eso implica un desafío y un riesgo”.
También significó tomar decisiones audaces, entre ellas un lenguaje coloquial, acentos estadunidenses y mezclar elementos de varias historias, incluidas La Ilíada, La Eneida y Agamenón, para darle al público más claridad. Su Caballo de Troya, en el que había estado pensando desde que estuvo brevemente vinculado para dirigir Troya hace más de 20 años, no tiene ruedas.
Nuevo tipo de paisaje sonoro
Para la música, retó al compositor Ludwig Göransson a usar gongs de bronce, aulos y la lira para crear un nuevo tipo de paisaje sonoro, y a idear un tema de cuatro notas en el que la última fuera el punteo de un arco.
Y, como elemento primordial en esta historia de regreso al hogar y de maduración, sus personajes debían resultar cercanos.
“La película tiene una escala enorme”, afirmó Tom Holland, quien interpreta al hijo de Odiseo, Telémaco. “Hay momentos en los que se siente como si estuvieras en una especie de montaña rusa de acción y aventura, pero él no sacrifica nada del corazón ni de la intimidad entre nuestros personajes”.
Entre el gran elenco coral hay muchos nombres famosos: Anne Hathaway es Penélope, la esposa de Odiseo; Zendaya es la diosa Atenea; Charlize Theron es la ninfa Calipso; y Lupita Nyong’o es Helena, y su hermana gemela.
Robert Pattinson, dijo Nolan, está “desatando su Alan Rickman interior” como el pretendiente villanesco Antínoo.
Al frente de la carga estuvo Damon, un actor con el que Nolan sabía que le gustaba trabajar después de Interstellar y Oppenheimer.
“Necesitas a alguien que lleve al público en este viaje”, dijo Nolan. “Matt puede combinar esa cosa emblemática, como de superhéroe, con una persona muy accesible emocionalmente y comprensible”.
La cinta comienza con las palabras: “una época de magia aparente”, una promesa de lo que está por venir en este mundo mítico de dioses, monstruos, supersticiones y fenómenos naturales. La búsqueda de lo real los llevó por todo el mundo. Troya se construyó en Marruecos, la cueva del cíclope se encontró en las estribaciones de Grecia, las arenas negras de Islandia, filmadas bajo el sol de medianoche, se usan para el Hades, y la isla de Favignana, cerca de Sicilia, hizo de Ítaca, donde gran parte del elenco y el equipo caminaban 45 minutos todos los días antes del trabajo para llegar a un castillo del siglo XV.
Barcos reales
En el mar, usaron un barco real, el Draken, una reconstrucción de un barco vikingo de mil años de antigüedad que la producción modificó ligeramente para que pareciera más de la era micénica. Los actores aprendieron a remar. La tripulación del barco actuó como extras.
Pero el amor de Nolan por los efectos hechos en cámara no significa que rechace otros tipos. Tenet, Interstellar e Inception (El origen) ganaron el Oscar por efectos visuales, después de todo. Y en The Odyssey hay cosas que no pueden encontrarse en el mundo natural, desde la Escila de seis cabezas hasta el cíclope, cuyo diseño se inspiró en la pintura de Francisco de Goya “Saturno devorando a su hijo”. Bill Irwin, quien dio vida a los robots en Interstellar, aportó la interpretación.
“Sabíamos que íbamos a necesitar todos los trucos del manual, desde animatrónica hasta títeres y gráficos por computadora”, aseguró Nolan. “Pero sabía que necesitaba a un intérprete… Él no trata al cíclope como si fuera sólo un monstruo”.
El resultado es algo que, milagrosamente para un relato de 3 mil años, se siente fresco.
“Chris ha creado algo totalmente nuevo”, dijo Hathaway. “Eso es un logro notable”.
El entusiasmo por The Odyssey alcanzó un punto álgido. Las primeras funciones se agotaron en menos de una hora con un año de anticipación.
Para Nolan, el público es la estrella guía; entretener es una responsabilidad que se toma en serio. De hecho, dijo, una película no está realmente terminada hasta que llega al público: ellos son quienes completan la obra. “Hicimos esta película para un público de salas, y así es como sale al mundo. Y veremos qué hace el mundo con ella”.
















