Con la llegada del otoño comenzó también la tradicional temporada de calabazas, que ya pueden encontrar a granel en grandes tiendas departamentales, donde los clientes aprovechan para elegir entre una gran variedad de tamaños, formas y colores.
El característico color naranja es el que más llama la atención de los compradores, especialmente por las enormes dimensiones de algunas piezas que exhiben en los establecimientos. Sin embargo, también pueden encontrarse calabazas amarillas y otras de tamaño considerablemente más pequeño, lo que convierte los espacios de venta en un atractivo para chicos y grandes.
Más allá de la compra, las calabazas se han convertido en parte del ambiente de la temporada. Algunas personas aprovechan para tomarse fotografías junto a las grandes piezas, mientras otras comparan tamaños y formas para llevarse la que utilizarán posteriormente en la tradicional decoración de Halloween.
Para muchas familias, también representa una oportunidad para preparar recetas de temporada, especialmente los tradicionales postres elaborados con piloncillo, que forman parte de los sabores característicos de esta época del año.
A medida que se acerca Halloween, aumenta el interés por estas piezas, que además de utilizarse como decoración y para elaborar las tradicionales cabezas de calabaza, las convierten en un elemento distintivo del otoño. Así, entre calabazas gigantes, pequeñas, naranjas y amarillas, la temporada comienza a llenar de color los establecimientos y a despertar la creatividad de niños y adultos que alistan todo para disfrutar de Halloween.
















