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viernes, julio 24, 2026

Nueva teoría sobre qué son los misteriosos puntos rojos del universo primitivo

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Detectados por vez primera por el Telescopio Espacial James Webb (JWST) en 2022, los pequeños puntos rojos son objetos misteriosos que aparecieron unos 600 millones de años después del Big Bang (la colosal “explosión” con la que nació el universo), y que aparentemente desaparecieron 1.500 millones de años después. Son compactos, luminosos y emiten un brillo característico con una combinación de luz roja y ultravioleta.

Una teoría sugiere que esos puntitos rojos son agujeros negros supermasivos envueltos en densas nubes de gas y succionando estrellas jóvenes hacia su aniquilación total. Este escenario explica muchas de las características distintivas de estos objetos. Sin embargo, otros escenarios también podrían ser válidos.

Por ejemplo, un cúmulo globular primitivo con una estrella supermasiva en su centro también se parecería mucho a un pequeño punto rojo.

Este escenario es el que ha explorado en un estudio reciente un equipo formado, entre otros, por John Chisholm, Danielle Berg y Mike Boylan-Kolchin, los tres de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos.

Los cúmulos globulares son densas agrupaciones de estrellas antiguas que orbitan galaxias. La Vía Láctea contiene alrededor de 150. Pueden albergar cientos de miles o incluso millones de estrellas. Y aunque los astrónomos han estudiado estos objetos durante más de un siglo, su origen sigue siendo desconocido.

A la izquierda, un puntito rojo del universo primitivo, A la derecha, un cúmulo globular actual, concretamente el llamado 47 Tucanae. Según la nueva teoría, los dos podrían no ser objetos de clases distintas, sino representar fases distintas de la evolución de un mismo tipo de objeto astronómico. Los puntitos rojos serían cúmulos globulares vistos justo en su proceso de formación.

Las estrellas de los cúmulos globulares tienen una edad relativa similar, habiéndose formado durante una época de formación profusa de estrellas en el universo primitivo. Parecería lógico que todas las estrellas de esta era tuvieran una composición química relativamente sencilla, pero lo cierto es que algunos cúmulos muestran patrones inesperados difíciles de explicar. Contienen una gran cantidad de helio, nitrógeno, sodio y aluminio, y son bajos en carbono, oxígeno y magnesio.

Este patrón específico indica fusión nuclear a temperaturas muy elevadas, mucho mayores incluso que las de los núcleos de estrellas masivas normales. Solo estrellas supermasivas (con más masa que cualquiera de las existentes hoy en día en el universo) podrían producir esta combinación.

Una estrella de esa clase tan exótica, con una masa de hasta miles de veces la de nuestro Sol, podría haberse formado a partir de una serie de colisiones entre estrellas en las primeras etapas de la vida de un cúmulo globular. A medida que las estrellas chocaban y se fusionaban entre ellas, una y otra vez, crecía más y más la masa de la estrella resultante, hasta formarse una estrella colosal central. Aunque de corta duración, esta estrella sería un horno químico increíblemente potente, que forjaría elementos químicos en su núcleo de maneras inusuales.

De todas formas, tal como admiten los autores del estudio, su teoría no está probada y por tanto el misterio de los pequeños puntos rojos del universo primitivo sigue sin esclarecerse. Estos puntitos rojos podrían ser cúmulos globulares con estrellas supermasivas, o galaxias pequeñas, o agujeros negros con envoltura gaseosa y estelar, o algo incluso más exótico, tal como reconoce Chisholm.