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jueves, julio 2, 2026

Nueva y revolucionaria interfaz cerebro-ordenador para verbalizar lo que piense el sujeto

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Las personas que padecen enfermedades o lesiones por accidente que les impiden hablar y también ejecutar movimientos con los que podrían comunicarse rápidamente, deben recurrir a movimientos menos prácticos o a interfaces cerebro-ordenador.

 

Si bien en los últimos años se han producido rápidos avances en las interfaces cerebro-ordenador, los modelos actuales implican cirugías invasivas y complejas.

 

Fluent, una empresa impulsada por la Universidad de Melbourne en Australia, está desarrollando una interfaz cerebro-ordenador de bajo riesgo que se puede insertar debajo del cuero cabelludo, pero fuera del cráneo. E incluso la calidad de las señales eléctricas captadas con este dispositivo no es mucho menor si se coloca fuera del cuero cabelludo.

 

El nuevo dispositivo lee un área del cerebro llamada corteza motora, que controla los músculos del habla.

 

Cuando una persona habla, cada uno de los movimientos individuales necesarios para hacerlo está vinculado a un «código» diferente en su corteza motora.

 

Estos códigos también se generan cuando una persona con dificultades del habla intenta hablar. La nueva interfaz cerebro-ordenador puede captar estos códigos en una secuencia, determinando lo que alguien intenta decir.

 

Los investigadores de Fluent están desarrollando un sistema de aprendizaje automático (una modalidad de inteligencia artificial) para convertir la actividad cerebral registrada en texto escrito o texto audible, lo que permitirá que personas incapaces de hablar puedan comunicarse a sin necesidad de articular sonido alguno ni pulsar tecla alguna.

 

La tecnología ha sido validada mediante pruebas preliminares en humanos en el Hospital St Vincent de Melbourne.

 

A los participantes en estas pruebas preliminares les implantaron 144 electrodos en el cuero cabelludo, los cuales registraron la actividad cerebral en su corteza motora mientras hablaban, hacían mímica e imaginaban que decían diversas frases.

 

Los primeros estudios clínicos sobre los electrodos insertables de Fluent están programados para finales de este año.

 

Hasta ahora, se creía que esta capacidad tecnológica solo era posible mediante electrodos altamente invasivos implantados dentro del cráneo. La nueva interfaz demuestra que no es así.

 

Teniendo en cuenta que la implantación de estas interfaces cerebro-ordenador presenta un perfil de seguridad incluso mejor que el de un implante coclear convencional, resulta evidente que serán accesibles a un público más amplio, en comparación con las interfaces tradicionales, tal como destaca Tim Mahoney, ingeniero biomédico y cofundador de Fluent.