30.7 C
Chihuahua
viernes, agosto 7, 2026

Piden no olvidar sangre derramada en Cerocahui

0
47

Han pasado tres años ya desde que la comunidad de Cerocahui quedó en luto; tres años de que los jesuitas Javier Campos Morales “El Gallo” y César Mora Salazar “El Morita” fueron asesinados a manos de José Noriel Portillo, alias “El Chueco”.

Fueron abatidos a balazos junto con el guía de turistas Pedro Palma; antes “El Chueco” había ultimado a balazos a Paul Osvaldo Berrelleza Rábago por un juego de beisbol.

«La exigencia de justicia y memoria en Cerocahui no es sólo una consigna. Que la sangre derramada no sea olvido sino semilla de un México con dignidad», dijo la Compañía de Jesuitas México, que desde esos hechos violentos comenzó a realizar los Diálogos Nacionales por la Paz. Este grupo señala que, ante a un país herido por la violencia, el Diálogo Nacional por la Paz es una apuesta por la vida, por la justicia y por la verdad que rechaza normalizar el horror y puede atreverse a imaginar otro México. Además, refiere que es la suma de voluntades que desean recuperar la paz desde abajo y en diálogo con todos los sectores

“Hace tres años iniciamos este camino. No nos detendremos, porque la paz es una responsabilidad común, un llamado ético al que no podemos ni queremos renunciar. No buscamos venganza, queremos justicia. No queremos silencio, pedimos verdad. No nos vence el miedo, nos mueve la esperanza. No queremos tener que buscar a quienes nos son arrebatados, ni enterrar a quienes les han arrancado la vida”.

En ese mismo sentido, los religiosos señalan que hay que nombrar la paz y desechar toda forma de construcción que solo sea un enunciado o acciones aisladas que no generen capacidades locales ni esfuerzos sostenidos.

“Por parte del Estado, detener, denunciar y sancionar los vínculos de todos los niveles de Gobierno con la delincuencia; reformar las fiscalías estatales; atender la crisis forense y la de desaparecidos; fortalecer las instituciones, la división de poderes y las Policías Municipales; eliminar corrupción de las prisiones; atajar la impunidad que ronda el 95% de los delitos cometidos; establecer una política clara de transparencia rendición de cuentas y mecanismos para trabajar con la ciudadanía”.

Asimismo, la comunidad jesuita externa que esto es en memoria de quienes ya no están y por el futuro de quienes aún no llegan.

“Es imperioso seguir caminando de la mano, basta lograr que nadie necesite ser valiente para habitar estas tierras que son nuestro país”.

Por el homicidio de Javier Campos Morales y de César Mora Salazar, la iglesia en Cecocahui hizo una serie de actividades para recordarlos, entre ellas la caravana por la paz, una ceremonia y velación, eucaristía, la inauguración del museo denominado “Museo de la Memoria” y el repique de campanas.

“El Gallo” nació el 13 de febrero de 1943 en la Ciudad de México. Durante su niñez y adolescencia vivió en Monterrey, Nuevo León, posteriormente ingresó al Instituto de Ciencias en Guadalajara, Jalisco.

Ingresó a la Compañía de Jesús el 14 de agosto de 1959, a la edad de 16 años, para ser ordenado sacerdote el 8 de junio de 1972 en la Ciudad de México.

Un año después empezó su misión como superior local, vicario pastoral y episcopal en la Sierra Tarahumara, en la comunidad de Norogachi. Llegó a ser Párroco en Guachochi (19741983), Chinatú (1987 – 1999) y en Cerocahui (1996 – 2016), para regresar en 2019-2022 donde fungió como Superior de la Misión Jesuita, Párroco, Vicario de Pastoral Indígena de la Diócesis de Tarahumara, Asesor Regional de CEB’S (Comunidades Eclesiales de Base).

“El Morita” nació el 28 de agosto de 1941 en Monterrey, Nuevo León. Ingresó a la Compañía de Jesús el 30 de julio de 1958, a los 16 años.

Fue ordenado sacerdote el 1 de mayo de 1971 en Monterrey, NL, su ciudad natal. Misionó en la Sierra Tarahumara durante durante seis meses 1976 en Sisoguchi, donde fue Vicario Cooperador.

En la misma Tarahumara realizó su Tercera Probación (1976 – 1977) y regresaría en 1998-1999. Desde el 2000 fungió como Vicario Parroquial en Chínipas, hasta 2006, posteriormente como Vicario Cooperador en Cerocahui, Chih., desde 2007 hasta el día de su muerte.