El paso del séptuple campeón mundial inglés Lewis Hamilton de Mercedes a Ferrari, equipo en el que sustituirá al español Carlos Sainz, será el principal cambio, con miras al año próximo, en la parrilla de la F1, en la que en 2025 no estarán al menos tres de los pilotos que rodaron el domingo en el último Gran Premio, el de Abu Dabi.
La noticia del fichaje de Hamilton por Ferrari fue el gran bombazo informativo de principios de año, antes incluso del arranque de la pretemporada, y un plato duro de digerir para Sainz, que a su talento unió gran resiliencia y logró dos victorias (Australia -dos semanas después de ser operado de una apendicitis- y México) con lo que elevó a cuatro su relación de triunfos en la categoría reina. Todas ellas en sus cuatro años con el equipo de Maranello, con el que logró 25 de sus 27 podios en la F1, así como las seis ‘poles’ y tres de sus cuatro vueltas rápidas.
«Estoy orgulloso de estos cuatro años, pero aún más lo estoy de este último; por haber mantenido la motivación y el empeño para apretar durante todo el año», declaró a Efe Sainz, de 30 años, tras disputar su última carrera con Ferrari en Yas Marina, donde esta semana el talentoso piloto madrileño ya se subirá al Williams; escudería que contará a partir de la próxima temporada con el patrocinio del Banco Santander, según se anunció este lunes.
El hueco que dejará Sir Lewis en Mercedes -escudería en la que ha capturado seis de sus siete títulos- lo cubrirá el joven italiano Andrea Kimi Antonelli (18 años), que ya salió a pista en el primer libre de Monza (Italia), donde le pudo la presión.
Sainz se va a Williams, una de las escuderías históricas (9 títulos de constructores y 7 de pilotos), en la que será compañero del tailandés Alex Albon; que compartió estos últimos nueve Grandes Premios con el argentino Franco Colapinto, sustituto en el equipo de Grove del estadounidense Logan Sargeant desde Monza (Italia).













