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lunes, mayo 18, 2026

Rafael Perrín, una vida dedicada al terror

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Cuando las luces se apagan dentro del teatro, el público espera, callado y atento a ser testigo del relato que está a punto de presenciar. El público simplemente quiere sentir una emoción tras la tercera llamada, como cuando se sube a la montaña rusa y sabe que el carrito bajará estrepitosamente sin detenerse.

El actor, director y productor mexicano Rafael Perrín lo tiene bien claro y es por eso que, desde hace 32 años, eligió no sólo dedicarse al teatro, sino, particularmente, al teatro de terror.

Hoy es parte de cinco obras en cartelera: La dama de negro, Esquizofrenia, Infierno, Conversando con el diablo y El sótano. No conforme, el 10 de noviembre estrenará, como director en el Teatro Wilberto Cantón y con Emmanuel Okaury como protagonista, el monólogo Dahmer, la historia nunca antes contada, acerca del asesino en serie y agresor sexual estadunidense que cometió, entre 1978 y 1991, 17 homicidios de hombres, que involucraron necrofilia y canibalismo.

Es así que, si el nombre de Rafael Perrín está escrito en las marquesinas y programas de mano de alguna obra, es una garantía y se puede tener la seguridad de que algo dentro va a suceder, a nivel emocional, individual y de manera colectiva. De un buen susto en estas obras, nadie se va a librar.

Al respecto, esto expresó Rafael Perrín en entrevista con Excélsior.

El terror es un verdadero gusto para el público. El terror hecho como lo hago yo es un terror envolvente, participativo; el público actúa o vive las obras con nosotros, no es un espectador que esté sentado viendo, sino que está pasando la obra, está viviendo la obra. Encontramos una fórmula que le gusta al público, mi estilo le gusta, y ya empiezan a decir que es el Multiverso Perrín”, afirmó acerca de su manera de trabajar en este género.

LA DAMA DE NEGRO, LA QUE LO SEDUJO

¿Por qué dedicar toda una vida al terror, siendo tan afable fuera del escenario y habiendo explorado la comedia como director? Así lo explicó Rafael Perrín.

Todo surge por mi hermano Tomás, que en paz descanse, que vivía en Londres. Vimos primero La dama de negro allá, hace 32 años. A él le impresionó que con tres sillas y un baúl los ingleses brincaban de miedo, ellos que son tan flemáticos, tan fríos. Me dijo ‘si los ingleses se ponen así, ¿qué va a pasar en México?’. Él fue el visionario, realmente fue el primero que me metió esa semillita.

Me invitó a Londres, me fui a verla con (el hoy productor) Tony Calvo, que era mi alumno y tocaba el piano en otra obra y que tenía que ir a Inglaterra a comprar algo para su estudio de grabación, no me acuerdo qué. Estoy hablando de 1993. Fuimos y él se quedó profundamente dormido. Al día siguiente, yo fui a comprar los derechos. Mi hermano, quien iba a producir conmigo, tuvo un divorcio medio fuerte y la mujer le quitó todo el dinero. Entonces, me habla un día: ‘Rafa, estoy apenadísimo, pero no voy a poder poner dinero para la obra’.

Pensé que La dama de negro se iba a acabar. Cuál es mi sorpresa, que Toño Calvo me dice: ‘yo lo pongo’. Se acababa de titular y su papá le había dado un dinerito de premio y él lo utilizó para la promoción de La dama de negro, que entonces nos costó cien mil pesos, en 1994. De esos, Toño puso 50, Carlos Bracho 15 y yo el resto. Así es como empezó todo y la obra fue un trancazo”, relató acerca de sus inicios en el teatro de terror, con la obra más longeva de la cartelera mexicana, que hoy sigue en temporada en el Teatro 11 de Julio.