Primero dominó la arcilla de Roland Garros y luego la cancha dura del US Open.
Entre esos dos Grand Slams, el pasto de Wimbledon le dejó disputar la Final, pero no levantar el trofeo. Esos dos títulos y la Final británica permitieron a Alexander Zverev tener su mejor temporada en Grand Slam desde que es profesional, a partir de 2013.
El tenista alemán de 30 años escribió en tres meses su nombre en la lista de ganadores de trofeos Major gracias a su talento y resiliencia. Sin embargo las ausencias por lesión o eliminaciones tempranas de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, quienes el año pasado se alternaron los campeonatos de los cuatro certámenes grandes, impulsaron los buenos resultados de Sascha.
Zverev inició este año en los torneos Grandes cayendo en 5 sets en las Semifinales del Abierto de Australia ante Alcaraz, quien después se perdería Roland Garros y Wimbledon debido a una lesión en la muñeca derecha. El español volvió al tenis precisamente en el US Open y, aunque lució recuperado de sus dolencias, perdió en Cuartos de Final ante el local Ben Shelton, a la postre finalista.
En la arcilla francesa el teutón se impuso en cinco mangas al italiano Flavio Cobolli para conquistar así su primer Grand Slam, y luego cayó ante Sinner en Wimbledon, pero éste no pudo llegar a Nueva York para el Abierto de EU por molestias en una rodilla.
Además de Shelton, quien se destaca por sus potentes servicios, Alexander tenía que luchar contra sus fantasmas, pues en 2020 había ganado los 2 primeros sets de la Final ante Dominik Thiem, pero el austriaco le sacó el campeonato y lo obligó a convertirse en el primer jugador en desperdiciar una ventaja así desde 1949.
Alexander encontró su desquite el domingo, pues se impuso 6-3, 7-6 (2), 5-7, 6-2 a Shelton impidiendo que un estadounidense vuelva a ganar el Major de su país, algo que no sucede desde 2003.
Se gana al público en Acapulco
Alexander Zverev es el único alemán que ha ganado el Abierto Mexicano de Tenis (AMT), en 2021, aunque el torneo también ha visto su mal carácter en la cancha.
Eso sí, Sascha pasó de ser un jugador criticado por su expulsión en 2022, por conducta antideportiva, al destrozar su raqueta contra la silla del juez después de perder un partido de dobles —en el que hizo dúo con Marcelo Melo—, a ser uno de los consentidos en Acapulco.
Aunque el teutón no ha llegado a otra Final en el AMT, tiene al público de su lado por sus acciones. Una de ellas fue usar una playera de la Selección Mexicana de futbol, a sabiendas de que éste es el deporte por excelencia en el País.
Además, Alexander es uno de los tenistas que solicitaron en redes sociales apoyo para la reconstrucción de Acapulco y reparar los daños sufridos en la sede del torneo como consecuencia del huracán Otis en 2023.
El clima de Acapulco, la atención del comité organizador tanto para él como para su mascota canina y la recepción del público son las razones por las que al teutón le gusta jugar en Acapulco. Habrá que ver si vuelve el próximo año, ahora que ya es ganador de Grand Slams.
Diabetes no lo frena
Durante el Abierto Mexicano de Tenis, Alexander Zverev dijo que sería el «más feliz del mundo» si un tenista con diabetes ganara un Gran Slam, aunque no fuera él.
«Esta situación no me describe ni me marca, no he dejado que esta enfermedad tome el control de mi vida aunque tuve que madurar muy rápido para lidiar con ella y he demostrado que se puede ser un deportista de alto rendimiento, que todo es posible con diabetes hoy en día.
«Si algún día hay un campeón de Grand Slam con diabetes, aunque no sea yo, sería el más feliz del mundo», dijo Zverev en febrero en Acapulco.
Meses después, fue él precisamente quien se convirtió en ese jugador, que padece el Tipo 1 de esa enfermedad, y su alegría fue por partida doble ya que, además de imponerse en Roland Garros, el domingo ganó el US Open. Fue gracias a su disciplina y al impulso de la persona más importante en su vida: su mamá.
«Quiero agradecer a una persona que nunca ve mis partidos, pero es la persona más importante en mi vida tenística y en mi vida en general (mi mamá).
«Cuando a tu hijo de 4 años le diagnostican diabetes y los médicos te dicen que su vida y el deporte van a estar sumamente limitados, se necesita una madre muy fuerte para salir de ahí y decir: ‘Mi hijo será lo que él quiera ser, esta enfermedad no nos va a definir'», expuso Sascha tras ganar en Flushing Meadows.












