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domingo, agosto 9, 2026

Rodea a Chihuahua gusano barrenador

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A un año y dos meses del primer diagnóstico positivo del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en tres décadas, el avance de la plaga casi a las puertas de Chihuahua pone en jaque las promesas federales de contención.

La entidad luce prácticamente acorralada por la plaga, en el análisis del mapa elaborado con base en el último reporte de la Secretaría de Agricultura federal, del 8 de enero; en estos límites hay una batalla contra la propagación, por tierra y aire, entre ganaderos y autoridades estatales y federales.

Mientras las dependencias sanitarias aseguran que el brote está bajo control en el sur-sureste del país, la aparición de casos en estados del norte, como Tamaulipas y Nuevo León, enciende alarmas del sector pecuario nacional.

De Nuevo Laredo, Tamaulipas a Ojinaga, Chihuahua, la distancia es de 683 kilómetros, y de Anáhuac, Nuevo León a ese mismo punto en la frontera con Estados Unidos, es apenas de unos 400 kilómetros; de Chiapas, en Catazajá -donde todo empezó-, a Ojinaga, la distancia es de dos mil 298 kilómetros. El gusano avanzó dos mil kilómetros.

Lo anterior, de acuerdo con un recuento de comunicados de prensa y reportes especiales, emitidos por la Secretaría de Agricultura federal, el más reciente del jueves pasado, y Senasica – el área responsable del combate a la plaga-, con su informe de avance número 10 del mes de diciembre de 2025, así como el Plan de Emergencia del año antepasado, y una revisión de distancias y archivo hemerográfico.

La crisis por la presencia del Gusano Barrenador comenzó el 20 de noviembre de 2024, cuando fue detectado un bovino herido en el Punto de Verificación de Catazajá, Chiapas, procedente de la frontera con Guatemala.

Desde entonces y hasta finales de noviembre de 2025, han sido confirmados oficialmente 11 mil 316 casos en el país, con 492 casos activos a la fecha.

A pesar de los esfuerzos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) por establecer barreras sanitarias, el parásito logró dispersarse desde Chiapas hacia otras 17 entidades federativas a lo largo de los meses.

El 95 por ciento de los casos activos están en Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo, Tabasco, Campeche, Guerrero y Puebla; Jalisco, Morelos, Nuevo León y Querétaro tuvieron casos de GBG, pero están libres; Tamaulipas, Michoacán, San Luis Potosí y Estado de México tienen menos de 10 reportes.

En Nuevo León fueron registrados inicialmente tres, en los municipios de Montemorelos y Sabinas Hidalgo. Apenas hace unos días, al comenzar el año, Tamaulipas reportó la presencia de menos de 10 casos activos, lo que obligó a la implementación de un plan emergente de vigilancia intensiva y liberación de moscas estériles en la zona y el norte de Veracruz.

Nunca hasta esa fecha habían sido detectados casos en el norte del país.

Aunque los informes más recientes del gobierno indican que Nuevo León ya está libre de casos activos, la recurrencia de la plaga en estados cercanos como San Luis Potosí y Querétaro sugiere que el riesgo de reinfestación es constante.

La presencia de la plaga tuvo consecuencias diplomáticas y comerciales severas, incluyendo el cierre de la frontera sur de Estados Unidos al ganado mexicano en mayo de 2025, con pérdidas millonarias.

A mediados de diciembre, la secretaría de Desarrollo Rural calculó que el cierre de la frontera de Estados Unidos a la exportación de ganado ha impedido el cruce de aproximadamente 500 mil cabezas, generando una afectación de 614 mil millones de pesos.

De acuerdo con el jefe del Departamento de Ganadería de la Sader, Juan Carlos Flores Márquez, la estimación considera no sólo la pérdida directa por la no exportación, sino el impacto en toda la cadena productiva y en la derrama económica que tradicionalmente genera en el estado.

El cierre no ha podido ser revertido pese a la inversión de 2 mil 122 millones de pesos para vigilancia y tratamiento, liberación de 4 mil millones de moscas estériles para interrumpir el ciclo reproductivo del insecto y la construcción de una nueva planta de producción de moscas en Chiapas, con un avance del 48%, por parte de la federación aún con la coordinación activa del Gobierno estatal.

En su último reporte, Senasica reportó una reducción de 57% en los casos activos entre diciembre de 2025 y enero de 2026.

La vulnerabilidad de los estados norteños muestra que la erradicación total sigue siendo un objetivo a mediano plazo.

REAPERTURA FALLIDA
El 30 de junio de 2025, el Gobierno de México y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunciaron con optimismo un acuerdo para la reapertura escalonada de la frontera al ganado en pie, programada para iniciar el 7 de julio de 2025.

Esta medida estaba basada en una evaluación positiva de la estrategia mexicana y contemplaba una fase estricta de control de movilización desde las zonas afectadas hacia el centro y norte del país.

Sin embargo, el plan de normalización terminó fallando debido a la persistencia de la plaga y su expansión geográfica.

El hallazgo de casos en zonas que consideraban libres o de amortiguamiento obligó a las autoridades a implementar suspensiones precautorias de movilización, como la aplicada a las engordas de Nuevo León, lo que detuvo el flujo comercial que pretendían restablecer.

La crisis, que inicialmente provocó el cierre de la frontera sur de EU en mayo de 2025, fue agravada al detectarse animales positivos en regiones clave para la exportación.

Ante el fracaso del primer intento de reapertura, ambos países firmaron un nuevo Plan de Acción Conjunto el 19 de agosto de 2025 para reforzar la inspección y la liberación masiva de moscas estériles.

Junto con las acciones de inversión y producción de moscas, inició un nuevo protocolo para intentar agilizar los flujos pecuarios sin comprometer la seguridad sanitaria.

A pesar de que estados como Jalisco, Morelos, Nuevo León y Querétaro han logrado inactivar sus brotes recientemente, la exportación total de ganado aún está lejana.

LA CONDICIÓN DE CHIHUAHUA
Actualmente, Chihuahua está dentro de las zonas libres del país y forma parte de la Región 2 de coordinación de la CPA (junto con Coahuila y Durango). Para proteger esta región, mantiene una vigilancia epidemiológica constante a través de trampas y sistemas de notificación activa.

Entre los estados vecinos ya hubo casos de Gusano Barrenador; en Nuevo León, los reportes oficiales de enero de 2026 indican que el estado ya está libre de la plaga tras la atención oportuna de la emergencia.

Tamaulipas y San Luis Potosí tienen una incidencia mínima de menos de 10 activos, los cuales están bajo control para ser inactivados.

Para evitar que la plaga avance desde el noreste hacia el noroeste, donde está Chihuahua, Senasica ha implementado la prohibición de traslado de ganado desde zonas afectadas hacia el norte del país, incluyendo restricciones específicas para las engordas de Nuevo León.

Hay una liberación focalizada en Tamaulipas y el norte de Veracruz como estrategia de supresión para «cortar» el avance biológico de la población de moscas.

Como parte de lo que ha denominado la autoridad Protocolo de Movilización Confiable, hay exigencia que todo ganado que transite hacia el norte cuente con constancia de inspección y tratamiento previo.

La llegada de la mosca a Chihuahua dependería de una falla en los cordones sanitarios de inspección en tránsito o del movimiento ilegal de ganado, o que no resulte efectiva la liberación de moscas estériles en los estados vecinos contagiados para evitar su dispersión natural, en un vuelo promedio de 20 kilómetros diarios por espécimen.