Pocos conocen que la industria química es uno de los sectores más fértiles para la economía circular, ya que este modelo forma parte de la cadena de suministro de múltiples industrias de transformación y además es capaz de generar productos de especialidad de manera directa. Actualmente este sector cuenta con gran cantidad de desafíos, entre ellos ofrecer al mercado nuevas o modificadas materias primas, compuestos o materiales que requieran de una mínima cantidad de energía y recursos para ser producidos y que además cumplan con los pilares fundamentales dentro de la sostenibilidad.
A diferencia de la economía lineal (producir – usar – desechar), la economía circular inicia desde el diseño o reingeniería de productos que serán fabricados con materiales que tienen propiedades para ser reciclados y reutilizados y estos productos a su vez pueden ser renovados en un programa de disposición, prolongando su vida útil y generando valor.
La economía circular se basa en cinco principios fundamentales1.
Eliminar el desperdicio y la contaminación: Exige un replanteamiento fundamental de la manera en la que se diseñan productos y procesos. Más allá de la gestión de residuos, este principio aboga por la prevención de residuos en origen diseñando para la circularidad u optimizando los procesos. La optimización de procesos se centra más en reducir los residuos en los procesos de producción y utilizar los recursos de una forma más eficiente, desde sistemas de circuito cerrado que convierten los residuos de un proceso en materia prima para otro hasta tecnologías que reducen el consumo de energía y las emisiones.
Hacer circular los productos y materiales al más alto valor: Esto tiene como objetivo mantener y maximizar su utilidad durante el mayor tiempo posible. En la industria química, existen dos tipos de reciclaje: mecánico y químico. El reciclaje mecánico es el estándar dominante de la industria y suele tener lugar al final del ciclo de vida del producto, mientras que el reciclaje químico ofrece un verdadero potencial circular ya que permite la reutilización y el reciclaje ilimitados al descomponer el material en sus moléculas originales.
Diseñar para la circularidad: Consiste en minimizar el impacto medioambiental del producto a lo largo de todo su ciclo de vida, desde las materias primas hasta el final de su vida útil, ya sea dando prioridad a los materiales sostenibles o garantizando que los productos estén diseñados para ser duraderos y fáciles de reparar y reciclar. Aquí, nos alejamos de las metodologías de diseño tradicionales y nos aseguramos de que cada elemento de un producto, desde las materias primas hasta las soluciones al final de su vida útil, esté diseñado para minimizar el impacto ambiental y lograr la máxima eficiencia.
Adoptar prácticas de negocios circulares: Las iniciativas de economía circular deben convertirse en una parte integral de la estrategia corporativa de las empresas; en otras palabras, deben de repensar sus cadenas de suministro, procesos de fabricación y ciclos de vida de los productos. Adoptar prácticas que no solo reduzcan su impacto ambiental, sino que también hagan que sus operaciones sean más eficientes y abran nuevas vías para el crecimiento y la innovación. Al adoptar estas prácticas, las empresas pueden posicionarse no solo como líderes del mercado, sino también como pioneros en la transición hacia un futuro más sostenible y rentable.
Regenerar la naturaleza y reverdecer las ciudades: Por último, más allá de mantener los materiales dentro del círculo de valor, la economía circular pretende hacer algo más que minimizar los impactos medioambientales negativos. También aspira a mejorar activamente el medio ambiente, regenerar la naturaleza y reverdecer nuestras ciudades.
Adoptar rápidamente los principios de la economía circular y aprender a monetizar sus beneficios, serán sin duda un factor clave que diferenciará a las empresas del sector y sus marcas, y que generará una ventaja competitiva sobre las demás en esta transición necesaria hacia el camino de la manufactura sostenible.
Deloitte. Monetizing Circular Economy, 2024














