La faceta más conocida de Stewart Copeland es, sin duda, la que vivió con The Police. Fue ese momento el que llevó al mundo entero a conocer esa forma única de tocar la batería, que lo ha colocado entre los 10 mejores del mundo.
Pero mucha de esa magia que plasmó en los únicos cinco discos que grabó The Police no surgió de la nada. Si bien sus clases de batería desde los 12 años le mostraron el camino, fue Francis Ford Coppola, el director de cine, quien le hizo explotar su talento de una forma diferente, con el sonido de la orquesta, en su primer trabajo, cuando compuso la música de Rumble Fish.
La orquesta surgió porque en mi primer trabajo como compositor de películas, en 1980, mi jefe, Coppola, me dijo que necesitábamos cuerdas, así que tuve que ir a contratar algunas. Y la sesión fue tan inspiradora que comenzó un amor de medio siglo con la orquesta, que es lo que he estado haciendo. Cuando eres compositor de películas, la orquesta es una de las principales herramientas de la composición, así que tuve una educación involuntaria en cómo usarla, orquestar y ponerla en la página.
Y así es lo que hago ahora. Me retiré de la composición de películas, ya no trabajo más para Hollywood, aunque hago el mismo trabajo, pero se llama ópera, donde en lugar de trabajar para el reino del ratón hago la ópera revolucionaria del compositor. Es un gran recorte en la paga, pero artísticamente es muy satisfactorio”, compartió Copeland en entrevista exclusiva con Excélsior.
No es una casualidad que el estadunidense haya decidido alejarse de la meca del cine, ya que considera que en el cine todo se mueve más por el dinero que por el amor de crear algo trascendente.
El trabajo es inspirador, pero el negocio es terrible. Cada noche te vas a dormir y antes de irte a la cama tienes que sacar todos los cuchillos de tu espalda. Trabajar para Disney, que todos llamamos el Reino del Ratón, es todo negocio. No vas a una junta con Blancanieves, vas a una reunión con Jeffrey Katzenberg… No debería mencionar nombres, pero en el negocio hay mucho dinero involucrado. Todos se asustan, lo que hace a todos deshonestos.
Me gusta trabajar con directores porque son gente talentosa. Pero el negocio es terrible. En la ópera, en la orquesta, el modelo de negocio es perder dinero, la única razón por la que lo hacemos es porque es genial, no porque tenemos una demografía que necesitamos satisfacer o cualquier otra motivación, sino porque simplemente es genial”, agregó Copeland, de 73 años.
Y en esa inspiración que le da la orquesta tuvo una de las ideas más atrevidas que se le han ocurrido: llevar las canciones de The Police a ese mundo, que no son su origen, y salir de gira por el mundo.
Al principio, pensé que la gente iba a venir por mí con palos y antorchas calientes por cometer sacrilegios sobre estas canciones, pero resulta que a la gente le gusta, porque es una buena combinación de algo antaño y algo nuevo. La parte antigua es buena, porque son canciones que la gente conoce, que tienen una historia con ellas, que se enamoraron, se desenamoraron, estas canciones tienen una carga emocional, lo cual es bueno.
Pero con estos experimentos que he hecho también hay cosas nuevas alrededor de ello. Así que hay una buena combinación de seguridad, si te gusta, reminiscencia y emoción”, explicó algo aliviado.
Copeland es de esos artistas que no le teme al tiempo ni al statu quo; a él lo que le interesa es el arte y crear cosas que en ese sentido le den una satisfacción que pueda compartir con otros que lo disfruten tanto como él.
Y en ese sentido, el baterista nunca ha descartado utilizar nuevos elementos y herramientas para crear música, por eso la inteligencia artificial (IA) no es algo que le quite el sueño en lo absoluto.

















