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miércoles, mayo 20, 2026

Tecnología para recuperar metales estratégicos de residuos electrónicos

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Unos científicos han conseguido con éxito la primera colada experimental de metales obtenidos a partir de basura electrónica, mediante una tecnología pionera en Europa que permite extraer metales estratégicos de los desechos electrónicos. La clave del proceso es un horno avanzado que permite recuperar metales como cobre, plata o platino.

 

El logro se ha alcanzado en una planta piloto inaugurada por el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España.

 

El proceso se basa en una tecnología especial de fusión aplicada en un horno vertical de lanza sumergida. La inyección de combustible y oxígeno con una lanza en el interior de la escoria fundida permite separar los metales de forma sencilla y limpia. Este hito tecnológico, resultado de una colaboración público-privada, permitirá reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea.

 

El horno de lanza sumergida es, a grandes rasgos, un reactor donde se funden los residuos electrónicos a temperaturas extremas, por encima de los 1200 grados. En los hornos tradicionales, el calor se aplica desde fuera, por lo que tarda en llegar al interior. En el horno de lanza sumergida, se introduce una lanza metálica con la que se inyecta oxígeno y combustible dentro del material fundido, lo que genera una turbulencia que mezcla y homogeniza el material. La inyección de oxígeno y combustible en el interior del líquido, y no por encima de él, acelera las reacciones químicas, mejora la eficiencia energética y permite procesar materiales heterogéneos, tal como explica Félix Antonio López, investigador del CENIM.

 

Los residuos complejos contienen distintos metales mezclados, como ocurre en los residuos electrónicos. La capacidad del horno para separarlos se basa en el distinto comportamiento de cada metal, según su densidad y propiedades. “Una vez fundidos, el cobre y los metales preciosos, como el oro o la plata, tienden a hundirse en el fondo del reactor. Por su parte, los materiales no metálicos, es decir, la escoria, flota en la superficie”, explica López. Esta separación natural por densidad permite extraer los metales estratégicos de forma sencilla.

 

La primera colada experimental realizada por el equipo del CENIM ha permitido comprobar la capacidad de esta tecnología para recuperar minerales críticos de residuos electrónicos con un mayor aprovechamiento del material y un menor impacto ambiental.

 

Este avance ha sido posible gracias a la colaboración público-privada del CENIM con las empresas Atlantic Copper, tercera fundición en Europa, y Glencore Technology, especializada en el desarrollo de tecnologías metalúrgicas avanzadas. “Una cooperación entre ciencia e industria que ha permitido trasladar el conocimiento generado en el ámbito de la investigación pública a un entorno tecnológico cercano a la aplicación industrial”, destaca el investigador del CENIM.

 

Un avance clave para la autonomía europea

 

Europa genera cada año millones de toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, como teléfonos móviles, ordenadores, electrodomésticos o aparatos industriales. Estos residuos contienen cobre, materiales preciosos, como oro, plata y platino, y otros materiales estratégicos necesarios para la fabricación de dispositivos vinculados a la transición energética, la digitalización y la industria avanzada. Sin embargo, una parte muy significativa de estos metales no se recupera, advierte López. Como consecuencia, su valor se pierde o bien se aprovecha solo fuera del continente.

 

Ahora, la investigación del CENIM demuestra que es posible tratar estos residuos en Europa. La utilización de tecnologías avanzadas permite recuperar metales de alto valor y evitar que tanto los residuos como los beneficios económicos asociados a su transformación salgan del territorio europeo. Este avance contribuye de forma directa a reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea, reduciendo la dependencia de materias primas procedentes de terceros países y transformando residuos en recursos clave para la propia economía europea.

 

El impacto en la industria

 

Para Félix Antonio López, más allá del avance científico, el desarrollo tiene un claro impacto industrial: “Permite avanzar hacia un modelo en el que Europa no solo gestiona sus residuos electrónicos, sino que extrae de ellos materias primas de alto valor y las reincorpora a su propio sistema productivo”. El investigador del CENIM considera que esto supondrá la creación de empleo, fortalecerá las capacidades industriales y asegurará que el valor añadido, generado por la recuperación y transformación de estos metales, permanezca en la Unión Europea.

 

Este hito refuerza el papel de la investigación pública como motor de innovación industrial y sostenibilidad, y demuestra que la ciencia ofrece soluciones reales a retos estratégicos como la gestión de residuos, la seguridad de suministro de materias primas y la competitividad de la industria europea.