En el tercer aniversario del asesinato de los padres jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos, a manos del crimen organizado, la Arquidiócesis Primada de México celebró una misa en la Parroquia de la Sagrada Familia en la que se pidió por la paz y el combate a la violencia.
Durante la homilía, Monseñor Francisco Javier Acero, advirtió que el tejido social está roto y corresponde a todos trabajar para sanarlo.
«Tenemos que desarmar nuestras calles y plazas de violencia; abandonar el lenguaje y los gestos hostiles en el Congreso y en el Senado y de todos los líderes políticos que desprecian la búsqueda de la verdad», apuntó.
«Hermanos, se ha roto el tejido social y entre todos lo tenemos que componer», dijo el líder religioso.
Los sacerdotes jesuitas fueron asesinados el 20 de junio de 2022 en la comunidad de Cerocahui, Chihuahua, cuando intentaban proteger al guía de turistas Pedro Palma, quien también fue ultimado por José Noriel Portillo Gil, «El Chueco», líder de un grupo criminal vinculado al Cártel de Sinaloa.
Los religiosos permitieron que Palma se refugiara en el templo de elementos del crimen organizado que lo perseguían, lo que derivó en el triple asesinato.
Los asesinos, afirmó Acero durante su mensaje, solo ganan cuando el miedo se apodera de la vida, por lo que resulta importante fomentar la unión en la comunidad.
En entrevista, Monseñor sostuvo que la mejor manera de recordar a los padres asesinados es promoviendo los diálogos por la paz y sensibilizando a las comunidades.
«Debemos de abandonar el lenguaje hostil, y la polaridad, porque esos son tipos de violencia», insistió.
A los jóvenes les recomendó frenar la indiferencia y el individualismo, alertando que el ocio puede convertirlos en presa del crimen organizado.














