Una avanzada tecnología de encéfalo en un chip desarrollada por investigadores financiados por la UE ayuda a aumentar la efectividad de los tratamientos de enfermedades neurológicas
Hablar de encéfalos humanos en un chip suena a película de ciencia ficción, como si fuera un artilugio que da vida a un cíborg villano. No obstante, la doctora Raquel Rodrigues, ingeniera química y biológica del Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología (INL) de Braga, considera que tal dispositivo sería clave en el desarrollo de tratamientos más eficaces para trastornos neurológicos graves, como es el alzhéimer. “El cerebro es un órgano muy complejo y enigmático”, indicó Rodrigues. “Se requieren componentes experimentales y la monitorización electrónica de células para entender su funcionamiento”.
Gracias a los fondos de la UE para la investigación, Rodrigues y su equipo de investigadores del INL pudieron crear un microchip único que imita al cerebro en el marco de BrainChip4MED, un proyecto de dos años de duración que concluyó en febrero de 2024.
La investigación también ha constado de una comisión de servicios de 12 meses en el Hospital Brigham and Women’s de la Facultad de Medicina de Harvard, pionero en el desarrollo de órganos en chips (OoC) y biosensores. Este ingenioso y diminuto dispositivo desarrollado por los investigadores se parece a los chips de los ordenadores o los teléfonos inteligentes, pero es mucho más complejo.
El encéfalo en un chip simula el funcionamiento del cerebro y combina la química, la ingeniería y la biología para crear un complejo sistema de microbiosensores y poder efectuar el cribado en tiempo real de nuevas nanoterapias.
El chip presenta numerosos microcanales —cuyo tamaño es de entre decenas y cientos de micrómetros— por los que pueden transitar líquidos y que funcionan con una tecnología denominada microfluídica. Esto permite analizar cantidades muy pequeñas de un producto y examinar muchas muestras a la vez, lo que reduce el coste general de los ensayos.
















