En el primer piso de Dodger Stadium, al salir del elevador, los jugadores de Dodgers deben recorrer un extenso pasillo antes de llegar al clubhouse. En ese corredor, la novena angelina exhibe con orgullo enormes vitrinas que contienen los trofeos de la Series Mundiales y los reconocimientos individuales, como los premios Cy Young, MVP y Novatos del Año.
La mañana de ayer, los anaqueles estaban impecablemente limpios y los trofeos brillaban, pero había algo diferente en esta ocasión. Todos los reconocimientos que Fernando Valenzuela llevaban un moño azul en memoria del legendario lanzador mexicano, quien falleció el martes por la noche en Los Ángeles.
Su placa de Cy Young y Novato del Año que conquistó tras la histórica campaña de 1981, tenían su moño azul al igual que el Guante de oro y por supuesto el trofeo de campeones de 1981.
Una enorme cruz floral en tonos azules también fue colocada frente a su fotografía que está colocada el Salón de la Fama de Dodgers.
En uno de los muros del estadio, la directiva de Dodgers desplegó una manta gigante con las diferentes caras de Fernando Valenzuela en la organización: pitcher, cronista y sobre todo buen amigo.
El Toro, conocido por su impresionante carrera y su carisma en el montículo, dejó una huella imborrable en los corazones de los aficionados de los Dodgers. Su legado no sólo se refleja en sus logros deportivos, sino también en el impacto cultural que tuvo en la comunidad latina y en el mundo del deporte.













