Teherán. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reconoció ayer que Irán atraviesa numerosas dificultades en una guerra total económica, militar y de seguridad contra Estados Unidos, pero afirmó que el intento de convertir al país en otra Venezuela fracasó. “Irán no sólo no se ha convertido en Venezuela, sino que el mundo ha quedado asombrado por nuestro poder”, aseguró el líder en un discurso pronunciado el domingo, en el que acusó a Estados Unidos de combinar sus ataques militares con tácticas de desestabilización interna. “Nuestros enemigos esperan crear división y fracturas en la sociedad a través de problemas”, manifestó el presidente iraní, quien reconoció de todos modos que dichas dificultades existen.
“Nos avergüenza que existan problemas”, indicó antes de argumentar que la sociedad de su país está inmersa “ahora mismo en una guerra económica, militar y de seguridad a gran escala.”
Ante las “sanciones aplastantes” prometidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Pezeshkian comentó que el gobierno iraní se mantendrá firme y hará “todos los esfuerzos posibles para servir al pueblo frente a esta guerra desigual”.
“No hay marcha atrás”
“Nos esforzamos todo lo posible para superar la inflación, los problemas de subsistencia, la falta de empleo y para garantizar un futuro digno y orgulloso para el pueblo”, señaló Pezeshkian, antes de explicar que, para ello, es imprescindible que Teherán se mantenga firme en las negociaciones porque “si decidimos algo y luego damos marcha atrás, nos vamos a encontrar con una situación muy delicada. Espero que esta unidad y cohesión se mantengan estables. El enemigo pretende crear divisiones y fisuras en la sociedad mediante problemas, y haremos todo lo posible por evitarlas, así como los conflictos y los egos”, concluyó.
El canciller Abbas Araghchi calificó las nuevas amenazas de sanciones de Washington como señal de desesperación y táctica repetitiva de intimidación. “Es una película que ya hemos visto muchas veces y sabemos cómo afrontarla”. Araghchi aseveró que el renovado uso de amenazas militares por parte de Washington y las afirmaciones de posibles ataques demostraban que estaba “desesperado ante la nación iraní” y que “no tenía nuevas soluciones”, informó Al Jazeera.
Mohammed Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, publicó en X: “Importar carne congelada para fijar los precios. Vale, eso podría funcionar. ¿Y qué pasa con los bonos? ¿Importar rendimientos congelados? ¿Compradores de vivienda congelados? ¿Salarios congelados? Una política exterior congelada genera una economía congelada. ¿Lo único que sigue en movimiento? El efecto bumerán de Irán”.
Teherán anunció el descubrimiento de 212 mil millones de metros cúbicos de gas natural en el gran campo gasístico de South Pars, en la provincia de Fars, informó France 24. El ministro del Petróleo de Irán, Mohsen Paknejad, refirió que, de la cantidad total, es recuperable en 73 por ciento, más de 160 mil millones de metros cúbicos, el equivalente a 15 años de producción de una fase del campo gasístico de South Pars/North Dome, el más grande del mundo, que Irán comparte con Qatar en el golfo Pérsico.
La Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní respaldó un proyecto de ley según el cual los buques de los países autorizados a transitar por el estrecho de Ormuz deberán pagar por los servicios prestados por Irán.
Al cierre de esta edición, el secretario estadunidense del Tesoro, Scott Besent, señaló en X que la guerra contra Irán está “en su fase final. Al amanecer comienza un Día D económico: la mayor ofensiva financiera jamás orquestada contra un adversario” y añadió que “quienes temen el peligro de desafiar a Teherán no deberían subestimar el costo de poner a prueba a Washington (…) Nuestro objetivo es cortar todo el sustento económico que mantiene al régimen tiránico hasta que Teherán se encuentre solo”.
















