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domingo, abril 26, 2026
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La Casa Blanca consideró que Sheinbaum debería ser más empática por la muerte de dos agentes norteamericanos, condenando inhumanidad de la presidenta; una conductora de la cadena Fox confesó que Trump le dijo ver a México perdido y a Estados Unidos de su esperanza única; en Sinaloa el embajador Johnson hizo reclamos sobre corrupción, extorsiones y falta de confianza. Tres bolas de la diplomacia norteamericana untadas al cuerpo en los días posteriores al fatal accidente que precipitó la crisis de la semana pasada.

En retrospectiva, la evolución de nuestra presidenta en esos días descompuestos revela como fue procesando los acontecimientos en la medida que transcurrían las horas. Desde vamos a ver que pasa y pedir explicaciones con los que inició la mañanera del lunes, hasta sentenciar a la gobernadora por graves violaciones a la soberanía nacional y exigir respuestas de la embajada. Entreverada la pendencia presidencial con violenta verborrea de senadores oficialistas que invocaron traiciones a la Patria e insinuaron sobre desaparición de Poderes en la entidad.

Querían despedazar a la gobernadora Campos incluso después de recibidas las dos primeras dos bolas, propósito en el cual desplegaron a sus devotos más histriónicos. En la sesión del senado Corral, Noroña y otros aprovecharon para descargar con sevicia inaudita sus saturados sacos de liquido biliar contra Maru, olfateando la sangre que desean ver correr. Todavía en la mañanera del jueves Sheinbaum fue muy severa con la gobernadora, alentó y dejó correr las versiones más radicales, algunas de las cuales hablaban de juicio político y cárcel de 40 años. Junto a ellos el profuso despliegue de la propaganda demagoga a su máximo nivel.

Tras la reunión de Maru con García Harfuch, jueves a las doce del medio día, sucedieron las primeras señales de moderación. Ese jueves empezaron a darse cuenta de que crucificar a la gobernadora despertaría la ira de los Estados Unidos e, inevitablemente, sufrirían consecuencias. El primero en advertirlo fue García Harfuch, él tiene la sensibilidad de la compleja relación con la Casa Blanca. Empezaron a entender que les resultaba Imposible justificar acciones de linchamiento contra una gobernadora que destruyó, con información de la CIA, el mayor laboratorio de drogas sintéticas ilegales que registre la historia.

Ese mismo jueves el embajador Johnson soltó la tercer bola, más fuerte y más pegada al cuerpo que las anteriores. En las últimas décadas no recuerdo a un embajador estadounidense con declaraciones tan directas sobre corrupción, extorsión, perdida de confianza contra el gobierno mexicano. Era claramente un mensaje contra la presidenta y ella tomó nota puntual, dándose a lo más derecho a una tímida respuesta en su mañanera donde “igualó” el reclamo. Pero ahí se detuvo, aceptó la devastadora declaración del embajador en previsión de recibir el primer strike. Sabe con quien está lidiando.

A partir de ahí la narrativa presidencial quedó matizada y la conversación política del país cambió en favor de la gobernadora Campos y el Fiscal Jáuregui, al que veían como seguro sacrificado por ser el eslabón más débil en la cadena de altos personajes involucrados en la crisis diplomática. Muchos se apresuraron a darlo por renunciado y cancelados proyectos políticos, erraron sus cálculos. Así, aquel episodio que prometía un terremoto político en Chihhuahua, terminó degradado a una carta que la presidenta enviará a los gobernadores para que cumplan las leyes en materia de coordinación con gobiernos extranjeros y una comisión creada por Maru Campos para investigar los hechos. Tierra y que vaya pasando, a nadie convenía mantener la relación con Estados Unidos a punto del estallido.

Supongo que la noche del jueves la gobernadora y el fiscal pudieron dormir tranquilos, luego mantener alertas sus sentidos e intelecto al límite durante los días posteriores al fatal accidente. Habrá tiempo de platicar con ellos, saber como vivieron el episodio desde adentro. Hoy me conformo con describir los hechos reseñados por los medios, en los que ambos fueron protagonistas estelares.

Para cerrar la entrega dominical una observación oficiosa y por tanto no pedida. Pasó la emergencia pero la crisis permanece. La gobernadora Campos es ahora objetivo prioritario de dos voluntades siniestras; una movida por rencores personales, otra instalada en los intereses del autoritarismo por apoderarse de Chihuahua. Los primeros son personajes menores pero muy estridentes y rencorosos, los segundos si tienen capacidad para desestabilizar gobiernos estatales. Abusados, en los juegos de poder gana quien tiene la facultad de anticipar escenarios y respaldo social. No se confíen, los miserables seguirán buscando como joderlos y el régimen tratando de secuestrar al estado.

Rompeolas

Ya no han dicho nada de la “invitación amable” del senado, supongo que será el momento en que los miserables de La Barredora querrán crucificar a Maru y recuperar la narrativa golpista. Insisto, la gobernadora debe dejarlos plantados.