La contundencia conque ganó el PRI en Coahuila, un incuestionable 2-1 con el regreso del mítico “carro completo”, mostró lo que hemos observado tantos; Morena es un gigante con pies de barro. Es un partido incapaz de ganar elecciones sin usar todos los recursos del estado en movilizar a los votantes comprados con los programas asistenciales en los que tira un billón de pesos anuales. Es la lección que ayer nos dieron Manolo Jiménez y todo el priismo coahuilense, organizados y sin temor todo triunfo es posible contra el partido oficial.
Impugnarán, gritarán fraude, se declararán robados y descalificarán la elección, es lo que hacen cuando pierden. Hagan sus berrinches conocidos, el golpe a su soberbia exaltada está dado, nada conseguirán frente a una sociedad organizada que supo alejar de su entidad a los candidatos del narco-partido. Por que sí, el PRI movilizó gente, invirtió en acarreos y supo inhabilitar a los activistas de Morena, pero los coahuilenses respondieron acudiendo a las urnas para mostrar su inconformidad contra en régimen que amenaza las libertades nacionales. Quisiera ver si los magistrados de consigna se atreve a anular la elección en alguno de los dieciseís distritos, los coahuilenses jamás lo permitirían.
El compromiso social y la determinación de nuestros vecinos es un mensaje muy poderoso para el resto del país; los mexicanos libres podemos ganar contra un régimen de abusivos e inescrupulosos formados en la marrullería. Y la prueba nos la dieron ellos mismos, los reclamos internos por la derrota han sido dirigidos contra Américo Villareal Santiago, hijo del impresentable gobernador tamaulipeco, a quien sus colegas culpan por no haber movilizado a los beneficiarios de los programas. ¿No los movilizó o los movilizados votaron contras?. La paliza da para pensar en todo.
Sin embargo, la victoria del PRI es un hecho aislado. También la derrota del PAN y MC, que perdieron sus registros. Es paradójico que, a la mañana siguiente de la elección, uno de los diputados más representativos del PRI presentara su renuncia al partido para irse a Movimiento Ciudadano. ¿Cómo, si están de fiesta?. Con todo y el triunfo, Eruviel Alonso renunció a 30 año de militancia priista para buscar la presidencia municipal de Villahermosa, Tabasco, con las siglas de MC. No es un improvisado, tenía conocimiento de que ganarían en Coahuila y sin embargo aceptó el ofrecimiento de MC, pues su renuncia no se decidió este lunes, estaba negociada días o semanas atrás.
La renuncia del diputado, también coordinador del Movimiento Territorial del PRI, tiene una interpretación con capacidad para redefinir los equilibrios políticos en el país: PAN y MC están negociando una alianza formal para las elecciones del próximo año, dejando fuera de cualquier acuerdo al PRI. Tiburones como Dante Delgado, antes cómplice de Morena, ya olió sangre y sabe traicionar a tiempo. MC está corriéndose hacia la verdadera oposición, pronto lo confirmaremos. ¿Observaron que Alejandro Moreno, alito, salió desaforado a urgir alianzas con el PAN y MC, bajo amenaza de que ganaría Morena si los dejan fuera? Es una pantomima, un acto desesperado de quien ve canceladas sus posibilidades, incluso después de una victoria tan sonada.
En esta parte es donde debemos hablar de dos PRIs; el desacreditado de alito y unos cuantos de sus incondicionales y el de Manolo Jiménez, Moreira y muchos otros liderazgos macizos que han sido relegados o parcialmente aceptados por las dirigencias nacional y estatales. Sospecho que Eruviel es el primero de varios líderes priistas que dejarán el partido en los próximos meses y confío en que pronto llegue la ruptura entre Rubén Moreira y Alito Moreno. La gran coalición opositora contra la demagogia populista que secuestró al país está en marcha, puede avistarse a la distancia.
Rompeolas
La derrota en Coahuila debe ser atribuida, objetivamente, a María Luisa Alcalde y Andy López, el junior holgazán. Por desgracia para Ariadna Montiel, sucede bajo su dirigencia. En consecuencia, es el segundo gran golpe que recibe la dirigente nacional de Morena en el corto tiempo que lleva como presidenta nacional. Sin ninguna duda, el de Chihuahua dolió más, se lo comió completito, pero el de Coahuila es indigerible. Duros tiempos para ser presidenta del partido oficial.
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Cada vez los rumores toman mayor fuerza: Rafa Loera debe irse a la de YA de la secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común del gobierno. En su impertinencia de querer ser presidente municipal ha descuidado los deberes propios del cargo. Hizo de la Secretaría su instrumento personal de promoción, sin pensar en nada más que su personalísimo interés. Todavía es tiempo de hacer una estructura eficiente para las elecciones del 2027, falta un año, pero cada día que Loera permanezca ninguneando para sí mismo los recursos de la oficina que dirige, será un día perdido para el PAN. Más vale tomar la decisión ahora, que arrepentirse después.

















