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miércoles, junio 3, 2026
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Ironías de la política, un ser despreciable de rencores eternos y vilezas expandidas como Javier Corral, quedó encargado de cerrar -por ahora- la persecución política del régimen demagogo contra Maru Campos. Con ayuda de otro devoto miserable, Ulises Lara, el senador de doble hígado intentó abonar con su granito de arena (lo que intentó era una aberración jurídica) a la persecución contra la gobernadora y su propio partido le dio con la puerta en las narices. Quiso continuar con la farsa del supuesto secuestro en el Gin Gin, pero recibió la orden tajante de frenar el despropósito.

La seguidilla de acciones que presagiaban el fin temporal de la persecución inició el sábado, día de la manifestación en favor de la gobernadora, cuando venció el plazo sin que los diputados locales ratificasen la demanda de Juicio Político que, muy envalentonados, presentaron días antes ante la Cámara de diputados. El domingo Claudia Sheinbaum dio un giro radical a la explicación de los supuestos agentes norteamericanos, al decir que vinieron de visita, casi turisteando. En la mañanera del lunes Maru apenas fue noticia, la narrativa insidiosa de la presidenta quedó en la persona de Felipe Calderón, su villano favorito. Así quedó sellado el triunfo político de Maru, con Javier Corral en obligado papel de concluirlo.

Tengo que recordarles, amigos devotos, se los dije. En columnas anteriores comenté que la primer gran derrota de López Obrador ocurrió en Chihuahua, frente al portentoso movimiento social en defensa del agua que sacó a la Guardia Nacional, por la fuerza, de la Boquilla. Cuando los nubarrones se levantaban contra Maru, anticipé que también Sheinbaum perdería su primera gran batalla social en Chihuahua. Era imposible cubrir sus inmundicias de narcopartido, con una ofensiva política contra la gobernadora en cuyo estado destruyeron el mayor narcolaboratorio en la historia del país, por la muerte de dos agentes extranjeros que presenciaron la destrucción. Quisieron despellejar a Maru y la convirtieron en icono de la resistencia nacional contra el autoritarismo.

La, reversa llegó tarde, el movimiento de rescate a la Patria está en marcha. Inició con la portentosa expresión ciudadana de respaldo a la gobernadora, “Yo con Maru”, el sábado en el Centro de Convenciones. Ahora Maru es reconocida en todo el país como la figura opositora capaz de dirigir los esfuerzos ciudadanos para reestablecer la democracia en México. Y Chihuahua como la entidad donde empezó el gran movimiento social que terminará, más temprano que tarde, derrocando al ogro invencible, como quiso hacernos ver la propaganda del régimen. Decían que llegaron para quedarse, que la oposición estaba moralmente derrotada y ahora están en franco descredito social, sin narrativa ni rumbo. Sufren por permanecer, a cualquier precio, encaramados en el poder.  En sólo un mes de persecución delirante quedó exhibida la debilidad de Morena, es un gigante sin alma y con pies de barro. Los mexicanos ya saben que puede ser derrotado.

Sin embargo serenos, para ser definitivo el triunfo político de la gobernadora, debe quedar ratificado en las urnas, el próximo 2027. También en Chihuahua están renovadas las esperanzas ciudadanas, antes perdidas. La clase política llegó a concluir, por lo bajo, que Maru preparaba la entrega del estado. Ahí está otra certeza, desde el sábado nadie tiene dudas de que peleará por mantener al populismo alejado de la entidad. Esa nueva condición genera otra dinámica política, renueva el entusiasmo ciudadano por involucrarse activamente en las campañas. Todos sabemos lo que eso significa, contra la voluntad popular no hay acarreo que valga. Y lo que suceda en Chihuahua será referente nacional, de esa dimensión es la lucha por las libertades iniciada el sábado.

Morena pregona, hoy lo dijo su presidenta Ariadna Montiel, que tiene a Chihuahua en la bolsa. Su optimismo se basa en los resultados electorales del 2024, cuando elevaron su votación de 600 mil con López Obrador a 850 de Claudia Sheinbaum y la oposición apenas mantuvo sus votos históricos. Así quieren verlo, mal harían si no, Montiel y los morenistas. Están en lo correcto, aprovechan las cifras oficiales para presumir que no hay forma de perder. Lo que no dicen y jamás dirán, es que el PAN dejó las casillas desguarecidas y por lo menos 250 mil votos (la diferencia entre AMLO y CSP) fueron producto del taqueo en Juárez, ayudados por los mapaches electorales, y en la sierra, servidos con la descarada intervención de grupos criminales.

Si el PAN vuelve a dejar las urnas sin representantes que mejor ni se presente a competir, en ese caso Ariadna tendría razón; la victoria del populismo sería arrolladora en Chihuahua. Pero del tema electoral y las estupideces del PAN en la pasada elección hablaré luego, por ahora cierro esta columna con la observación de que la rueda de la política cambió en sólo un mese de persecución contra Maru. Hoy está girando hacia las libertades democráticas y no sólo en chihuahua, en todo el país.

 

Rompeolas

 

Corral tuvo que tragarse el sapo y, obediente como buen devoto, retiró su teatrito legal contra la gobernadora Campos. Quiere sacarse la espina con una demanda de persecución política (miseria de ser humano, es un gran persecutor) pero ya la tiene adentro (la espina) y jamás podrá sacársela. Que le aproveche.