En Morena está muy comentado que la famosa encuesta, es decir el dedazo demoscópico, se realizará entre el quince y el último de este mes. La proximidad de la decisión tiene alterados a los contendientes, intentando conocer la metodología que les permita promocionarse, exactamente, en las secciones específicas donde levantarán los cuestionarios.
Supuestamente es el secreto mejor guardado de Morena, ¿se los creemos?. Yo lo pondría en duda, estando Ariadna Montiel en la presidencia del partido y con favorito en cada entidad, en el caso de Chihuahua es Cruz, resulta improbable que se abstenga de pasar la información a sus precandidatos.
Si recibe la información, tenga la seguridad de que la pasará sin pensarla dos veces, hacer trampa está en su ADN bejaranista. Si de pronto aparecen brigadas colocando mantas de algún candidato a la gubernatura en secciones electorales estratégicas, ya sabe usted los motivos; la Montiel picuetió.
Sin embargo, está madurando una propuesta presentada por Citlalli Hernández, la cuña que puso Sheinbuam (¿o López Obrador?) en la comisión de elecciones, para ejercer control del proceso, pues no quisieron dejar la responsabilidad total en Ariadna. Es una propuesta salomónica donde realizarían un “destape sin destape”.
Su iniciativa, ha trascendido, consiste en anunciar dos o hasta tres defensores de la transformación por cada entidad, lo que significaría posponer la designación o al menos acotarla, si mucho, a tres favoritos?. De esta manera patearían el verdadero destape hasta noviembre, cuando arranque el proceso.
Las razones son de orden pragmático, anunciando con tanto tiempo al candidato, digamos que en los planes actuales estaría listo en los primeros días de septiembre, dejan mucho tiempo abierto para ser sometido al fuego enemigo… y amigo. Lo ponen de piñata y a ver quien aguanta una bien enderezada campaña durante varios meses, pues el registro formal sería allá por febrero.
La otra razón de prolongar el dedazo, es el factor visa, hoy tan temido en el partido oficial. Estados Unidos se ha convertido en otro de los grandes electores, con las amenazas de retirar visas tiene para ser tomado en cuenta y son muchos los aspirantes de Morena altamente vulnerables. En Chihuahua nada menos que los dos supuestos favoritos, Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez. El edil por motivos de cargo y la senadora con licencia por su complicidad con La Barredora.
¿Qué pasaría, por ejemplo, si habiendo recibido el encargo de la defensoría, a cualquiera de los dos le llega el aviso de que su visa le fue cancelada y abierto un expediente en alguna corte norteamericana?. Eso les aterra, el mote de narco-partido no se lo han podido sacudir y con hipotéticos casos así menos. Al contrario, quedaría ratificado.
Por lo tanto, a los acelerados les convendría serenarse, si prevalece la propuesta de Citlalli Hernández, la lucha interna deberá prolongarse hasta finales de marza, pues mientras no haya candidato hay esperanza para todos. Estratégicamente podría ser lo mejor para ese partido, pero con nada se quitan el nuevo requisito que sus candidatos sean pasados por la prueba del ácido en Estados Unidos.
Rompeolas
Me voy a ver muy lapidario, pero ni hablar, las cosas como son: en la dirigencia nacional del PAN y por tanto en la estatal, se llegó a una conclusión tajante: “César no va y punto”. La principal razón por la que no puede ser, comentan, es que no postularán en la capital, la joya de su corona, a un candidato que la perversidad del régimen pueda bajar en cualquier momento. Es una razón poderosa, César quedó muy vulnerable con el desastroso tema de la CIA, teniendo un expediente abierto vienen por él cuando les pegue su regalada gana. Si yo fuese amigo del exfiscal, le recomendaría que se acercase a negociar en términos de panista leal e institucional, en vez de alentar la loca idea de que puede ser candidato contra todas las circunstancias. Sereno, más vale una mala negociación que mantener un capricho con altas notas de contumacia. En esta no le va la vida y si recapacita hasta puede salir ganando.
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¿Y Loera?, pues a este pequeño ambicioso simplemente nadie le importa. Quienes lo conocen aseguran que él mismo construyó su mundo de fantasía soñando con ser presidente municipal, después gobernador y luego presidente del país. Así son los fantasiosos, quieren volar cuando no saben ni caminar. Pero la realidad es que su valor político y peso social son equivalentes a cero. A Loera ni quien lo tome en cuenta.















