En plan de ruptura total, César Jáuregui hizo circular un video donde pide a los panistas sacar la casta y “defender nuestra casa”. Es un video corto, en respuesta a los acontecimientos de sábado y domingo, donde el ambiente en el Consejo Estatal y en la reunión de unidad en torno a Marco Bonilla y Santiago de la Peña, fue francamente adverso a sus propósitos.
¿Defender al PAN?, ¿de quién?. ¿De los consejeros?, ¿de sus propias dirigencias?, ¿de la gobernadora que los hizo ganar todo en Chihuahua?. ¿De quién piensa Jáuregui que debe ser defendido el PAN?. Y la otra ¿quién está, en estos momentos, atacando al PAN para que sus militantes se vean obligados a sacar la casta y aprestarse a defenderlo?.
El ataque que muchos chihuahuenses han visto, no es contra el PAN como partido, es contra la gobernadora Maru Campos y todo se desprendió por una acción mal planeada en la Fiscalía, cuando Jáuregui era su titular, el escándalo de la CIA. A Maru la persiguen brutalmente y si por ahora moderaron la ofensiva es porque sacó la cara y supo responder con valentía. Todo por culpa de que agentes de la Fiscalía a su cargo metieron agentes de la CIA en aquel operativo malogrado. Ahí está el origen de todo, buscarle otras explicaciones es buscar chichis a las culebras.
En el mismo video también dice estar satisfecho porque será el Comité Ejecutivo Nacional quien conduzca el proceso interno en la capital. Según panistas bien informados, eso lo dice de dientes para afuera, pues presumiblemente en el CEN le habrían dicho que no será candidato, que nadie con problemas legales puede serlo. Es lógico, el PAN no tiene por que ser lastrado por candidatos bajo riesgo de ser procesados. Vienen por él un mes antes de la votación y luego. Su vulnerabilidad jurídica complicaría incluso la campaña estatal ¿están ciegos que no ven algo tan simple?.
Jáuregui sabe perfectamente que no será candidato y sin embargo desafía a la dirigencia del partido, a una parte gruesa de la militancia y a la misma gobernadora, ¿por qué?. Sólo él tendrá la respuesta, por mi parte propongo dos posibles explicaciones: quiere secuestrar al partido para imponer candidato o, como parece, está sirviendo a los intereses de Morena.
Sobre la primera, encuentro muy difícil; hay unidad y sintonía entre el CEN, el CDE, la gobernadora y el futuro candidato, mientras los supuestos ánimos de rebeldía son de dos o tres con bajo peso. En cuanto a la segunda, es probable que haya pactado algún ardid con Cruz Pérez Cuéllar, aunque él ha dicho que sus planes no son irse a Morena. Sin embargo, en política lo que parece es y ahora mismo parece que busca dividir al PAN, lo que obviamente sirve al interés de Morena.
Serenos, en el PAN hay unidad, ¿quién aparte de los dos regidores y de algún otro de medio pelo hacia abajo lo acompaña en su rebeldía?. Nadie, lo suyo es una traición a la gobernadora que tanto le ha dado. Ahora, si piensa ir a Morena, pues adelante; allá no suma y en el PAN no resta. No se crean tan interesantes, Morena es las siglas y el autoritarismo corporativista, el PAN la oposición creíble y los ciudadanos libres.
Mucha soberbia para creer que sólo él tiene legitimidad para hablar en nombre del PAN y suponer que, sin él de candidato, todo es basura. Bájenle dos rayitas, el PAN y Maru les han dado todo, tratar de arrebatarle la decisión sólo por que en esta no le convino, es traición y deslealtad absoluta.
Rompeolas
En el acto donde celebrarían la unidad de Morena, la dirigencia local olvidó invitar a uno de los precandidatos, Martín Chaparro. Seguramente Brighite Granados hizo el desaire por órdenes de Ariadna, quien odia al profe Chaparro por ser uno de los pocos que no se dobló a besarle los zapatos. Y hubo más, Cruz Pérez Cuéllar se organizó una porra con acarreados pagados con dinero del municipio, que ensordeció a una desconcertada Andrea Chávez. Bonita “unidad” la de Morena, cortan a uno de los contendientes y otro se agencia el evento pagando por que griten cruz, cruz, cruz. Así andan nuestros amigos de la demagogia populista.
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El general Gerardo Mérida, quien fuese Secretario de Seguridad en el gobierno de Sinaloa y junto con Rocha Moya uno de los diez reclamados por la justicia norteamericana, dejó la prisión en Nueva York. Según los especialistas, fue trasladado a una casa de ubicación secreta, reservada por el gobierno de los Estados Unidos para testigos colaboradores. Algo sabía Christopher Landau, subsecretario de estado y exembajador en México, cuando preguntó, burlándose, ¿estás disfrutando el show, rellena tus palomitas, amarás la segunda parte”, a propósito de que le cancelaron su visa a Andy el “extenuado”. Ay nanita, los demagogos se tiran de los pelos preguntándose ¿y ahora qué o quién sigue?. Lo dije ayer y lo repetiré hoy: “ánimo, lo mejor es lo peor que se va a poner”, como decía López Obrador, también burlándose de los mexicanos libres, cuando avanzaba en la destrucción de las instituciones. Su negro karma los alcanzó.
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Juan Carlos Loera, quien ha sido uno de los juaritos más beneficiados desde que ganó López Obrador (Bienestar, diputado, candidato a gobernador y senador) hizo profesión de fe al publicar un video donde aparece quemando su visa. Lo que tienen que hacer los devotos en un régimen dictatorial, Loera tiene años viviendo en El Paso y ahora se queda sin visa, obligado a cambiar su residencia y modo de vida, con tal de mostrar su fidelidad a la familia real de Macuspana. Ni los súbditos en la Edad Media mostraban esa abyección con sus reyes. Hay que joderse.
















