Ariadna Montiel vino el fin de semana a Ciudad Juárez para instalar “el Consejo Municipal más grande del país de los Comités Seccionales de Defensa de la Transformación”, lo que sea que signifique, según nota publicada en El Universal. En sus redes quiso congraciarse con los juarenses, al decir que lo instalan “en donde empieza la Patria. Aquí, donde el trabajo y la perseverancia distinguen a su gente”. Es la primera respuesta vertebrada luego de aquella marcha malograda que los dejó en ridículo.
He dicho antes que Montiel está encaprichada con Chihuahua, primero como aspirante a la gubernatura (no se bajó, la bajaron para ponerla en Morena) y ahora como presidenta del CEN. Si algo faltaba para ratificar sus obsesiones, lo recibió del portentoso desaire chihuahuense a la marcha y el empoderamiento de Maru Campos como el rostro más visible de la oposición, luego de la brutal embestida que detuvo Sheinbaum por razones estratégicas. Quiere venganza y la quiere ya.
En esa obsesión hará cuanto esté a su alcance para tomar el gobierno estatal, así tenga que secuestrar el Palacio. Una cosa es querer, otra poder. Su problema es que sólo manda sobre una parte de Morena; la de Pérez Cuéllar y la de su propio grupo, con Mayra Chávez como lugarteniente. Andrea Chávez y Juan Carlos Loera juegan en el equipo de La Barredora, con Adán Augusto como su líder político. Ellos saben que, si por Ariadna fuese, no recibe ni una suplencia de regidor Guadalupe.
Por eso pelean con ferocidad sus espacios, al sentir que los pierden la unidad partidista les importa tres cacahuates, sin sal ni limón. Saben que la narrativa de unidad y buenas ondas son para las mañaneras y declaraciones mediáticas. Chávez y Loera ven con angustia que van perdiendo la carrera interna, pero están dispuestos a dejar el cuero en los alambres antes de bajar las manos. El golpeteo contra Cruz Pérez Cuéllar en el Congreso, urdido por los senadores, es una manifestación pública de la enorme tensión a la que están sometidos los aspirantes de Morena.
Si pudiesen se despellejan entre sí, actúan con la misma sevicia, o más, con que atacan a Maru Campos. Nada nuevo en los partidos la izquierda con vocación autoritaria, más bien se trata de usos y costumbres, lo suyo es destruir, no construir. Ariadna Montiel declaró que mañana presentará las reglas para elegir a candidatos y teníamos el dato de que los registros de aspirantes serán entre el 22 y el 24 del presente. Es decir, están por formalizar los dedazos demoscópicos, en versión cuatroté: “lo que diga mi dedido”. Muy poco tiempo para resolver sus profundas desavenencias.
Pongamos que la decisión recayó en Pérez Cuéllar, ¿aceptaría Andrea Chávez la decisión?, Y a la inversa, que Chávez sea la beneficiada, ¿aceptaría Cruz?. Por la forma en que se han mentado la madre y conociendo sus antecedentes, uno pensaría que no. El edil jamás trabajaría para los senadores, ni los senadores para el edil. Probablemente se tomarían la foto en el templete, obligados por la dirigencia, pero al bajar retomarían la embestida unos contra otros.
La ruptura inminente obra también contra los aspirantes del partido oficial, otra mancha más al tigre antes de que inicien las campañas y conste que no hemos hablado de visas ni de las cortes norteamericanas. En la hipótesis de un choque con alto potencial destructivo, ¿quién sería el(la) gran ganador?. Este, sin duda, es un escenario que observan los que definen candidaturas. Digo los que, porque no sabemos si las definirá López Obrador o Claudia Sheinbaum. Hasta en esa parte, el origen del dedazo, todavía prevalece la incertidumbre en la demagogia populista que destruye al país. Lo que hace Ariadna es forma, lo que hagan en Palacio o Palenque fondo.
Rompeolas
Un par de regidores panistas andan como loquitos queriendo arrebatar a la gobernadora Campos su prerrogativa de influir en la designación de candidatos a presidentes municipales. Los muy ingenuos piensan que su opinión es tomada en cuenta, ternuritas. En todo caso deberían aclarar su postura con respecto a las preferencias por el candidato a gobernador, existen registros de que se han dejado engatusar por Pavel Aguilar para que apoyen a Cruz Pérez Cuéllar. Los pequeños traidores andan apoyando al candidato de Morena, queriendo complicar la designación de candidatos en Acción Nacional. ¿Así o más pendejos?. Y también Pavel, lleva más de cinco años becado en gobierno del estado, pero se dice representante de Cruz en Chihuahua. Está bien que sea su amigo, pero es mucha ingratitud mamar y dar topes.
………………..
Sobre el tema del PAN hablaré en uno o dos días más. Están llegando los tiempos.

















