La exgobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, los exgobernadores de Hidalgo y Estado de México, Omar Fayad y Alfredo del Mazo, supuestos tiburones, y otros que se decían de oposición, entre los que podemos contar a nuestro impresentable Corral, decidieron entregar sus estados a la demagogia populista, poniéndose en cuatro antes de que les pidiesen bajarse los pantalones. Un atado de cobardes y corruptos cuyos nombres no viene al caso mencionar, pactaron presurosos con el diablo a cambio de conservar lo robado y recibir una beca temporal en el Servicio Exterior Mexicano.
Recuerdo el indigno caso de aquellas entregas en cascada por lo que ahora vemos en Chihuahua; un ejemplo de carácter, temple y determinación en la gobernadora María Eugenia Campos Galván, Maru. Sus malquerientes podrán decir de ella lo que les venga en gana, pero en vez de agacharse sacó la cara por Chihuahua frente a la peor ofensiva que haya sufrido un gobernador opositor en la era del totalitarismo lopista. La campaña en su contra es sólo comparable a la persecución contra Cabeza de Vaca, otro que se negó a doblarse.
Si Maru fuese varón, dirían que tiene los huevos bien puestos, ha demostrado que no sólo sabe resistir los ataque, también responde y además contundentemente. Primero enfrentó un feroz golpeteo por el tema de la CIA y el narcolaboratorio en Moris, ahora es víctima de una guerra sucia igualmente siniestra y desigual. En esta segunda ofensiva está inscrita la campaña contra un supuesto (absurdo mayúsculo) acuerdo de la entidad con Israel, las constantes declaraciones de Ariadna Montiel y otros líderes del régimen, así como las amenazas de la presidenta declarando que sigue abierto el expediente de la CIA.
Los perversos ideólogos de la propaganda oficialista cambiaron de estrategia al percatarse que acatando directo contra la gobernadora, la victimizaban convirtiéndola en adversaria de respeto. Y la convirtieron, ahora Maru es figura nacional. Pero no la soltaron ni la soltarán, optaron por recurrir a la guerra sucia lanzando a sus históricos grupos de choque contra ella, como los que en días pasados pintarrajearon el Palacio estatal con la farsa del inexistente acuerdo israelí. Esa ofensiva irá creciendo en paralelo a las fechas electorales, quieren extender el totalitarismo hasta Chihuahua y saben que su mayor obstáculo es la gobernadora que se atrevió a desafiarlos.
Están en lo correcto, ella mantiene su postura de rebeldía y por momentos toma la ofensiva. Los espectaculares de Morena igual a Muerte que aparecieron en la ciudad de Chihuahua, tengo entendido que dos, destemplaron a los puros y radicales que mantienen la persecución. Construyeron su régimen a base de mentiras e injurias, pero son muy delicados cuando les dicen sus verdades, se asumen intocables. Por supuesto que Morena es un partido manchado por la sangre, con López Obrador se dio el mayor número de muertes en el país desde la Revolución Mexicana y con Claudia Sheinbaum va igual, sólo que decidieron dejar de contar los cuerpos.
Por su parte, la gobernadora personalmente tomó el tema de la censura impulsada por la Presidenta, en un severo discurso pronunciado el pasado cinco de agosto. “Llevamos ocho años en los que el poder ha polarizado al país etiquetando como traidores a la patria a quienes piensan distinto, en los que hay una conferencia diaria dedicada a señalar como mentirosos a los que critican al gobierno ¿Y ahora, ellos van a decir qué información es verdadera y qué información es falsa?.» Ningún otro gobernador, actual o pasado, se atrevió a tanto. Desacreditar así a la Jefa del Ejecutivo federal exigen valor y convicción.
Y debemos dar más valor a su reacción de marcada rebeldía, cuando estamos seguros de saber a lo que se atiene; está en juego nada menos que su libertad. Un gobernante así merece todo el respeto, por eso los desquicia, en lugar de aguantar y quedarse callada o, indignamente, tragar estiércol y pedir más como hicieron muchos otros, les devuelve una tras otra.
Me gusta el carácter atravesado de la gobernadora, así somos los chihuahuenses. No bajamos la cabeza y decimos si señor, lo que usted mande, cuando los poderosos cometen abusos contra la gente. Al contrario, nos crecemos contra ellos y me refiero a los chihuahuenses en general, no a los políticos ladinos que fácilmente se acomodan donde calientan gordas. Maru está honrando a esos chihuahuenses libres de convicciones y principios bien puestos. Son quienes defenderán al estado, los que se sacarán la cara repeliendo los desesperados intentos del régimen por instalar en Chihuahua su régimen de muerte.
Los estrategas de la persecución, directores de la propaganda lopista, no conocen a los chihuahuenses. La persecución contra Maru es percibida como ataques contra Chihuahua, pues por primera vez en muchos años la lucha de un gobernador contra el Centro abusón y prepotente coinciden con el interés ciudadano. Todo tiene que ver con que nuestra sociedad rechaza con sincera convicción las criminales ideologías del comunismo corrupto, delincuente, asesino y demagogo. Mantengan la ofensiva y más resistencia encontrarán. No es pronóstico, es historia.
















