Siento pena por César, me puede imaginarlo detenido en una prisión de máxima seguridad. Un destino insospechado hasta el día previo a los acontecimientos en el Pinal, pero historia de un encarcelamiento anunciado a partir de ahí. El único responsable es él y si acaso el atado de irresponsables ambiciosos que, siguiendo sus intereses particulares, lo alentaron en la sinrazón política que llevó “hasta donde tope”. ¿Ya se percataron de la estupidez o siguen creyendo que la lucha por el poder es un juego de canicas?.
El régimen autoritario e inescrupuloso que nos gobierna hizo de la elección en Chihuahua su referente nacional y los pequeños ambiciosos, mirándose al ombligo, hablando de traiciones. Si alguien traicionó a César fue su enorme soberbia de asumirme más importante que el PAN y hacer germinar en su mente la loca idea de que podía doblar a la gobernadora. Ahora sabemos que ella, Maru, le dijo por lo menos ocho veces que no podía ser candidato arrastrando los problemas judiciales que arrastraba y el, displicente, le restó importancia.
Aparte de la gobernadora, decenas le dijeron lo mismo: “César vete, te pueden detener en cualquier momento”. Pues no, permaneció aferrado alentando sospechas de que su activismo era en favor de su amigo, el candidato de la demagogia al gobierno estatal. El otro señalado, cabeza del operativo, salió corriendo a esconderse sin que nadie le dijera nada. Pueden detenerlo mañana, si los perversos del régimen consideran necesaria su presencia en el Altiplano, pero ahora mismo está en mejor lugar que César. Una vez imputado y en prisión preventiva no hay marcha atrás, según abogados penalistas ahí permanecerá mínimo un año.
En ese tiempo, mientras está en prisión, los chihuahuenses libres daremos una de las batallas políticas más grandes en la historia del estado. La demagogia puso entre sus prioridades electorales derrotar al “conservadurismo terracista”, como llama López Obrador al estado, empeño en el cual volcarán todos los recursos del estado potenciando la retorica polarizante contenida en los manuales del buen demagogo. Los pequeños exaltados no comprenden esa realidad y si la comprenden, pueden más en ellos sus ambiciones e intereses personales.
En esta lucha la gobernadora Campos ha hecho esfuerzos nunca antes vistos para demostrar que Chihuahua no se entrega; primero sacó la cara cuando la persecución contra ella, acusada por el mismo delito que ahora tiene detenido a César, luego reveló el desencuentro privado que tuvo con la presidenta, en la famosa entrevista del aeropuerto. No existen razones objetivas para dudar y, sin embargo, algunos en su partido siguen nutriendo a la propaganda oficialista. ¿No se dan cuenta de que su conducta mezquina va en contra de sus propios intereses?.
Intenten visualizarse en una administración estatal con Juan Carlos Loera de gobernador y un Congreso de mayoría oficialista. No citaré nombres, pero muchos de los que ahora están en la rebeldía panistas, negados como César a reconocer la realidad, hubiesen andado deambulando en busca de trabajo. Bueno, pues eso les sucederá si continúan profundizando la división y su desatino termina con una derrota de Marco Bonilla. Maru ya fue candidata, ella ganó su elección y los llevó al gobierno como secretarios o altos cargos. ¿No esperan de Marco lo mismo, que gane para abrir espacios?.
Es una paradoja escuchar que Maru entregó al estado, cuando hace esfuerzos por demostrar exactamente lo contrario. No recuerdo una confrontación tan pública entre un gobernador, de ningún estado, y un presidente del país, como la de Maru y Sheinbuam. Ambas han reconocido en público que se levantaron la voz cruzando acusaciones y que la reunión terminó mal, pero algunos panistas de mente inane obstinados con que ya entregó. Eso déjenlo para los propagandistas de la demagogia crucista, afectan a Bonilla no a Maru. Porque además hay otra realidad que también se niegan a reconocer; Corral sí pactó con el régimen e hizo esfuerzos por entregar a Chihuahua, cuando fracasó su propósito de imponer a Madero. Lo digo porque me consta, alentó la postulación de Marco Quezada a la Presidencia Municipal e intentó frenar el apoyo de Fernando Baeza a la entonces candidata del PAN, entre muchas otras.
A cambio de un Consulado (terminaron pagándole con la senaduría), ofreció el estado a López Obrador y sin embargo los chihuahuenses le dijeron no e hicieron ganar a Maru. Bonilla no está en esa condición, tiene todo el respaldo y las consideraciones políticas de la gobernadora. Pero él necesita hacer su parte, tomar el liderazgo de su propia campaña, imprimirle su sello personal y hacer entender a su equipo que los votos del PAN son insuficientes para ganar una elección estatal. Lo he dicho antes, a lo más llegan a 450 mil, está demostrado. Están muy equivocados, si por afinidad de grupo, los estrategas de Marco piensan que pueden quedarse también con la Presidencia Municipal, haciendo cálculos hacia el 2033. Primero ganan esta, luego ya se verá.
Con César imputado (una pena), llegó el momento de separar a los pequeños ambiciosos de los verdaderos panistas, de dar vuelta a la página y hacer un sincero ejercicio de unidad en torno a Marco y a la gobernadora y de una vez cerrar su participación interna a los que trabajan abiertamente para Pérez Cuéllar. Están muy a tiempo, sólo necesitan pensar en el proyecto superior y visualizarse frente a una derrota. En ese caso, hijitos, pierden todos y hasta para una visita turística a los murales de Palacio tendrían dificultad.
Rompeolas
Tengo la impresión de que Daniela Álvarez no se ha percatado de la enorme oportunidad que se le presentó en Juárez, porque de haberla observado ya hubiese renunciado a la dirigencia del PAN y concentrado allá. La política se acomodó para una sorpresa: a Chávez, candidata oficialista, no la quiere el candidato a gobernador, Pérez Cuéllar, no la quiere la presidenta del partido, Ariadna Montiel, no la quiere la presidenta de la República, Sheinbaum, no la quieren los empresarios (hasta los de El Paso se quejaron, aseguran) y no la quieren las fuerzas oscuras. Las condiciones electorales, pese a la supuesta fuerza arrolladora de Morena, son inmejorables para quien tenga la osadía de aprovecharlas, ¿la tiene Daniela o también está mirándose al ombligo como los pequeños ambiciosos?.
















