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viernes, abril 17, 2026



*Historia de dos vilezas

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Si en algún mal momento caes en manos de mujeres empoderadas y, por el motivo que sea, tienes el desatino de indisponerte contra ellas, te arriesgas a ser víctima de su ira y podrías terminar señalado de por vida. Ah, te dejó por otra, mándale su demanda de acoso sexual; No quiere darte el dinero que pediste, acúsalo de violación y doblas al infeliz.

Desde luego no es regla, hay verdaderos truhanes que someten, humillan, abusan y hasta violan a las mujeres que deberían proteger, igual sujetos despreciables que van por la vida aprovechándose de su poder para exigir favores sexuales y otras bajezas, o simplemente irresponsables que inventan mil excusas para incumplir con obligaciones legales contraídas.

Pero los tiempos que corren son oscuros, vivimos en la dictadura de pequeñas minorías estridentes, en las que muchas veces las supuestas víctimas son victimarias.  El nuevo estatus social generó abundancia de mujeres despechadas o ambiciosas que son capaces de cualquier vileza con tal de ver sufriendo al autor de sus desdichas amorosas, o bajarle hasta el último centavo al exmarido.

Esas mujeres usualmente están apalancadas en iconos del feminismo que acusan, juzgan y sentencian con la misma infamia de los pervertidos que destruyen vidas inocentes. Son los nuevos tiempos, hay que joderse.

Conocí la historia de Alma Villazón y Juan Iván Peña Neder. Casaron y procrearon un hijo que, al divorciarse, Alma se quedó con él como habitualmente sucede. Todo bien hasta que ella hizo pareja con otro hombre y el niño empezó a sufrir. Al darse cuenta de lo que sucedía, Juan Iván se lo llevó de súbito, conociendo la emergencia. El expediente es muy descriptivo en detalles que no vienen al caso.

La reacción de Alma fue acusarlo de secuestro. Tocando cuanta puerta pudo en el gobierno, pretendía encarcelarlo por ese delito. Entre otras empoderadas, Tere Ortuño, entonces senadora, fue una de las que más intervino para condenar a Peña Neder. Sin conocer los detalles del “secuestro” lo habían condenado públicamente y eso era lo único que contaba.

¿Qué sucedió? Llegaron al juicio y el juez no sólo exoneró a Peña Neder, también le otorgó la custodia del niño, pues entendió los verdaderos motivos del padre para retirar al menor, con la premura que lo hizo. Aquel niño es hoy un joven de 22 años y sigue con su padre.

Episodio diferente en lugar, tiempo, circunstancia y actores. Años después Peña Neder contrae matrimonio con una michoacana de nombre Talía Velázquez. Efímero encuentro nupcial, al poco tiempo solicitó el divorcio. 

Hasta estar casado conoció la ambición económica de su mujer. Muy tarde, amigos de la pareja supieron que para firmar el acta de divorcio Talía exigió las “Perlas de la Virgen” y como Juan Iván no cedió a sus exigencias, la señora “ofendida” recurrió a la respuesta estándar: “toma tu demanda por violación”. En su caso ¡Tumultuaria!.

Entre paréntesis un dato. Es la misma Talía Velázquez a la que desautorizó Mireles, pues se hizo pasar por su defensora y de otros autodefensas “para enriquecerse y crecer políticamente”. (Universal, marzo tres de 2017)

Talía es hermana de Selene Lucía Vázquez Alatorre, en ese periodo senadora por el PRD –después pasó a Morena- y ambas guardaban la mejor relación con quién entonces gobernaba Michoacán, Leonel Godoy. Provistas de un poder tal, lo sometieron a juicio por el delito de violación. Concluido el juicio, que llevó en prisión, el juez terminó absolviéndolo, como sucedió años atrás en Chihuahua.

Son trozos muy apresurados de dos historias que vivió un político encumbrado, futuro presidente de Redes Sociales Progresistas, que seguramente trastornaron su vida ¿Quién saldría moralmente ileso de golpes así?.

No pretendo, por ningún motivo, hacer apología de su conducta y jamás metería las manos al fuego por Juan Iván Peña Neder, Dios me libre. Sin embargo en esos dos asuntos el hombre es legalmente inocente. Lo llevaron a juicio y resultó inocente, para la ley es una víctima de falsas acusaciones.

Pasan los años y los fantasma permanecen, con esporádicas reapariciones. Por diferentes motivos y los intereses más variados vuelven tallando con lija de hierro las viejas heridas. Peña Neder estará en Chihuahua el viernes, con ese motivo hacen refrito de los viejos asuntos resueltos.

Es una vileza, una infamia, una canallada presentar acusaciones por interés o despecho. No sólo Juan Iván ha sido víctima de mujeres empoderadas e inescrupulosas, puedo citar otros nombres de amigos y actores conocidos pero encuentro innecesario hacerlo.

Eso si, que nadie se exprese contra ellas, jamás ose contradecirlas y menos estando en público, la sociedad les ha entregado la patente de acusar, juzgar y condenar sin espacio al error. Su palabra es palabra de todas las mujeres ultrajadas del mundo y aquel obtuso que la desatienda conoce las consecuencias; ahí tienes tu demanda por acoso. Para que aprendas a respetar.

No entiendo cómo duerme tranquilo Sabina, siendo que en una de sus vulgares canciones se aventuró a decir que éste mundo es una basura; “menos mi madre y mi hermana no hay coño que no esté en venta”. Yo jamás suscribiría tal atrevimiento, por mí parte respeto y pleitesía a las empoderadas, son esperanza del mundo y luz de cada hogar victimizado. Ésta columna la firmó un homónimo, si tarugo no soy.