Así nada más, no hay y tampoco sabemos cuándo habrá, háganle como quiera, nosotros nada podemos hacer, es la respuesta de Alberto Herrera, director de Pensiones, a más de diez mil jubilados y pensionados que esperan su aguinaldo, contando las horas.
Como si fuese asunto sin importancia; hoy no hay, mañana quien sabe. Después Javier Corral matizó el exabrupto, al informar que viajaría a México para exigir la partida y prometer que llegaría antes de la Noche Buena.
Conoce las consecuencias sociales y políticas del incumplimiento, pero su director en Pensiones habla con la indiferencia de quien ignora la importancia del ingreso esperado a fin de año para miles y miles de ancianos sin más sustento que su cheque de jubilación. Qué importa, él ya recibió más de doscientos mil pesos de aguinaldo, sin contar el salario mensual de diciembre. Felices fiestas, contador Herrera.
Como siempre, dejan la responsabilidad en la Federación, con el estribillo de que no envía los recursos a tiempo, o de plano se los queda. Y, desde luego, invocan el calamitoso estado en que “el vulgar ladrón” dejó las finanzas estatales. El caso es responsabilizar a otros, como sea.
Puede que Hacienda Federal incumpla y que Duarte se haya llevado hasta las alfombras, tantas veces ha ocurrido ¡Pero Corral ya lleva tres años en el gobierno! Es su responsabilidad satisfacer las prestaciones laborales de los trabajadores, activos y jubilados.
Y digo responsabilidad de Javier Corral porque ha decidido sostener en la Secretaría de Hacienda a un funcionario incompetente, para todos efectos. Fuentes Vélez podrá ser un buen panista, marido y padre ejemplar, pecador estándar, culto y buen mozo, pero carece de las cualidades necesarias para desempeñar con eficiencia el cargo de Secretario en Hacienda. No da pie con bola, aceptémoslo.
Estamos frente a una cadena de incompetencias: Corral por sostener a un secretario incapaz de hacer básicas previsiones mensuales para enfrentar éstas contingencias cíclicas; Fuentes Vélez que no se atreve a pedir asesoría a los que sí saben –cualquier funcionario de medio pelo hacia arriba formado en el viejo régimen les daría buenos consejos- y Herrera que decide cruzarse de brazos, arropado en la indiferencia del “va, pues fíjense que no hay”.
Qué culpa tiene los jubilados y pensionados, muchos de ellos adultos mayores sin más esperanza que su famélico ingreso para hacer la Navidad? Que hablamos del mil millones de pesos –o la cantidad que sea, Corral dijo que mucho menos- y no son magos para aparecerlos de la noche a la mañana, la cantidad que sea hay que resolverla; que la Federación no envía el dinero, háganle guardia al secretario o levántense temprano y denuncien la omisión en los mítines mañaneros. Pida prestado, venda su alma a un agiotista o baile en Chalma pero resuelva.
Por eso muchos dicen, en serio lo dicen, que estaban mejor con el ladrón que les pagaba a tiempo, que con el honesto que no les paga, agregando el odioso de que “ni dinero para medicina tienen”. En otras palabras, su percepción es que estábamos mejor cuando estábamos peor.
Rompeolas
Los gobernadores del PAN se han dado cuenta, al fin, que mientras más intentan congraciarse con el “Líder Amadísimo”, más desprecios reciben. O como dicen en el barrio de las Chivas, Jiménez, “mientras más te agachas más te lo pican”. Rehúsan aceptar que la política del servilismo, el “yes men” y los buenos modales los inhabilita frente al poder unipersonal. La reacción unánime contra López Obrador, al verse exhibidos injustamente por sus inasistencias al Consejo de Seguridad, podría ser el inicio de un frente común que atempere al dictador. El problema de los gobernadores de oposición es que carecen de unidad, sin contar con que le temer al coletazo, conocen sus muertitos en el closet y entienden que las amenazas de “congelar cuentas” son de observancia general.
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Engañados con el “a mi no me sucederá” están los socios de la corrupción duartista. Por eso cayó Marcelo González y en la madrugada de ayer Otto Valles. Les habían advertido que iban sobre sus huesos pero pensaron que no los alcanzarían. Hijitos, el escándalo de Duarte estará presente en las próximas elecciones ¿No lo han observado?. Por lo pronto el buen Otto descansa en el Cereso de Parral y lo más probable es que pase las fiestas Navideñas en una fría celda del penal de San Guillermo. Queda el dato para el registro, por los que se encuentran en las mismas. Les vendría bien pasar estas fechas en el extranjero, siempre será mejor defenderse desde fuera, sigan el ejemplo del “gran corrupto y corruptor” y llegarán a los buñuelos en libertad. O sigan jugando a la ruleta rusa, esperando que la bala sea para otro.
















