Pertinente y madura la respuesta de César Jáuregui, cuando le preguntaron si tomaría parte de la mesa que pretende crear la presidenta del PAN, Daniela Álvarez, con los aspirantes a la Presidencia Municipal. “Yo estoy concentrado en mi trabajo, no creo que sean tiempos para esas cosas”, dijo Jáuregui a pregunta del reportero.
Tiene toda la razón el fiscal, falta un año para la publicación de la convocatoria y más para la postulación de candidatos, con independencia del método elegido en su momento, qué sentido haría en estos momentos una reunión así. Decirles que no adelanten los tiempos, pedirles buena conducta, que piensen primero en la unidad del partido y luego en sus proyectos personales. Ni siquiera imagino que sentido podría tener esa “mesa”.
Daniela, tristemente, está mostrando insolvencia política para conducir el proceso interno, siendo la responsable directa de hacerlo. Supongo que no ha sido calibrado el cúmulo de criticas que levantó y sigue levantando la errática decisión de subir espectaculares promocionando su imagen personal con recursos del partido y ahora la “mesa”.
Ambos hechos son muestra suficiente de que está desenfocada en sus deberes como jefa del panismo, cuando es ella la que debería estar más enfocada que todos, en su obligación como líder estatal. El primer caso, los espectaculares, la inhabilitan para operar la sucesión gubernamental, nadie puede ser réferi y boxeador al mismo tiempo; el segundo, la mesa, la pinta como una política inexperta o falta de sentido común.
La presidencia del Partido no es plataforma de precampaña para nadie y para ningún cargo público, con excepción de alguna plurinominal, que por cierto ya las van a desaparecer. Al descalificarse, ella misma, para conducir la interna por la gubernatura, compromete su liderazgo frente a los aspirantes de cargos menores; presidencias municipales, diputaciones.
Mientras la vean actuando por impulsos u ocurrencias, será difícil que sus propios compañeros la tomen en cuenta. Ella necesita estar concentrada, madura, tener calidad moral y habilidad política para dar resultados, de otra forma fracasará en la encomienda que le dio la verdadera conductora de los procesos internos, la gobernadora Maru Campos. Está en tiempo de recomponer, que por el bien de la oposición y los chihuahuenses libres lo haga bien y pronto. Es inteligente, lo hará.
Rompeolas
Si le hubiesen preguntado al pequeño ambicioso, Rafael Loera, lo mismo que a Jáuregui, es decir que si está listo para la “mesa” de Daniela, hubiese saltado diciendo que si, desde luego, que nació listo. Hay de políticos a políticos, como a Loera no le alcanza ni para una regiduría, es de los que se hacen listos atorándose en cualquier gancho. Es de los políticos que reciben la cuerda y en vez de darse vuelo se enredan en ella, como decía el sabio Artemio Iglesias. Lo pusieron en la mejor secretaría para hacer política y en vez de crecer demostró su incompetencia.
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Que vas a dónde, le preguntaron a Cruz los diputados (incluidos o principalmente los de su propio partido) con la campaña del engomado ecológico. Lo frenaron en serio sin matizar la razón, pues los mismos diputados concluyeron que se trataba de una medida eminentemente recaudatoria, quería levantar casi 300 millones de pesos de los juarenses. Eso de la recaudación es obvio, pero ya sabe usted que los diputados cuando quieren son como el tío Lolo, se hacen pendejos solos, así que igual pudieron dejarla pasar. Atribuya el saludo a Ariadna Montiel, sin cuya voluntad no se mueve una hoja de papel en la fracción oficialista del Congreso local. Y sí, fue también la influyente secretaría del Bienestar la que dejó a Cruz abajo del presidium, cuando vino Claudia Sheinbaum a rendir su informe en Juárez. Queda el apunte para el registro, por los que piensan que la luna es de queso.
















