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lunes, abril 20, 2026

Condiciones para la Tercera Vía

* ¿Dónde están los valientes?

* El hartazgo abre oportunidades

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Durante la campaña del 2016 los chihuahuenses enviaron un mensaje de hartazgo y enfado contra los partidos políticos tradicionales. Al tener sólo dos opciones viables para elegir gobernador, 250 mil votaron por el empresario Chacho Barraza, presentado en calidad de independiente. Son casi la mitad de los votos que obtuvo el ganador, Javier Corral, y más del doble que Morena –si, Morena- PRD y Movimiento Ciudadano juntos.

Es un mar de votos teniendo en cuenta que su campaña trascendió tibia, sin espíritu y por lo mismo jamás conectó con los deseos de la gente. Algunos de los empresarios que patrocinaron su proyecto terminaron pensado que Chacho bajó las manos en las últimas semanas de campaña, haciendo comparsa a un PRI ya perdido. Esa es una especulación, pero los 250 mil votos ahí quedan.

En una proyección electoral el PAN debió superar los quinientos sesenta mil votos y el PRI, en hipótesis ganadora, quedar alrededor de 650 mil, según el comportamiento de las últimas dos elecciones a gobernador. Los votos que faltaron a los dos partidos entonces dominantes, los recibió un empresario independiente sin historia social en Chihuahua. Son los votos del hartazgo ciudadano que así enviaba un mensaje de rechazo a los partidos.

No creo que la sensibilidad o el humor electoral de los chihuahuenses haya cambiado mucho de entonces a hoy, al contrario, estoy convencido de que presenciamos las primeras manifestaciones explícitas del enfado y que pudiese seguir creciendo en dos años, cuando vayamos otra vez a las urnas para renovar el gobierno estatal. El deterioro de los partidos, en mayor o menor medida, es una constante mundial de los últimos años, de la que no escapamos.

En Chihuahua antes fue la irritación social contra el PRI, por el dispendio de César Duarte y la pasividad de Peña frente a los ominosos hechos de corrupción. Ahora ese hartazgo esté influido por el desgobierno de Javier Corral y el abandono en que tiene al estado, pensando en la Presidencia de la República y obsesionado con Duarte, y mañana por el deterioro social de López Obrador, que inevitable llegará mientras siga gobernando a capricho y tomando decisiones al tanteo.

Un escenario así abre espacio a lo que pudiésemos llamar “La Tercera Vía” o “La Opción Ciudadana”, sería un amplio movimiento ciudadano acompañado de los grupos de poder y liderazgos regionales sensibles a las exigencias electorales.

Para que un proyecto así prospere hasta desafiar el monopolio de los partidos, encuentro necesarias cuatro condiciones mínimas: El desencanto social del que hablamos arriba, un compromiso desprovisto de mezquindades de los liderazgos involucrados, la participación de al menos un sector importante de la Iniciativa Privada y un candidato presentable a los ojos ciudadanos, que haga cabeza.

Difícil, si; imposible, no y tampoco lejano. Las condiciones de hartazgo contra Javier Corral se manifiestan claras, no se ha percatado pero en torno a su gobierno permea un generalizado barullo ciudadano que lo reprueba y buena parte de los empresarios lo toman por obstinado, perezoso e inútil y será difícil que dentro de un año López Obrador mantenga los niveles actuales de aceptación. Como decían los ideólogos de izquierda, las condiciones están dadas, en este caso se estarían dando.

¿Quiénes exploran esa vía tendrán el oficio, compromiso social y sabiduría necesaria para tomar la oportunidad, si el hartazgo contra los partidos mantiene los niveles de hace dos años o incluso aumenta? Ahí radica el gran problema, necesitan a un líder con empaque suficiente para encabezar el movimiento y el empuje social y económico que les permita vertebrar y hacer crecer un movimiento de tal magnitud.

En ésta parte empiezan los asegunes ¿Existe ese líder? Y si existe ¿Tiene ánimos de competir? ¿Cabada y Lozoya, los presidentes independientes, aportarían sus activos a un movimiento ciudadano que ninguno encabece? ¿La Iniciativa Privada tomaría el riesgo de acompañarlos e invertir en la campaña?.

Desde luego que hay chihuahuenses presentables que pueden encabezar ese movimiento ciudadano. Si un desconocido y desangelado Chacho Barraza sumó 250 mil votos, bajando los brazos semanas antes de la campaña, otro con mayor determinación y oficio podría dar un susto a Morena y el PAN o incluso ganarles.

En Chihuahua sobran figuras deseosas de participar en un desafío así. Podría citar nombres, desde luego, tanto de políticos como de lideres sociales o empresarios capaces de encabezar el movimiento. No lo haré, lo último que deseo es enviar un mensaje equivocado, pues sinceramente estoy convencido que, de seguir Corral y López Obrador como van, en dos años las opciones quedarán abiertas a una tercera vía, la opción ciudadana. Si los actores susceptibles de participar la toman o la ven pasar es asunto de ellos, la oportunidad se construye sola ¿Quién levanta la mano y da el primer paso al frente?. Échense ese trompo a la uña, a ver si como roncan duermen.