Elon Musk anunció que reducirá su participación en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) a partir de mayo, con el fin de enfocarse nuevamente en Tesla. La decisión llega en un momento clave, luego de que el fabricante de autos eléctricos reportara una caída del 71% en su beneficio neto del primer trimestre. A pesar del revés financiero, las acciones de Tesla repuntaron más del 5% en el mercado posterior al anuncio.
Durante una llamada con analistas, Musk aseguró que su colaboración con el gobierno de Estados Unidos se limitará a uno o dos días por semana “mientras el presidente Trump lo desee”. Sin embargo, dejó claro que sus prioridades están de nuevo con Tesla, compañía que ha enfrentado una baja en ventas y complicaciones por los aranceles impuestos por la administración estadounidense.
El empresario también reiteró su postura en contra de los impuestos a la importación y defendió la necesidad de eliminarlos: “Seguiré abogando por aranceles más bajos… es todo lo que puedo hacer”, dijo. Los ingresos por ventas de vehículos de Tesla cayeron 20% en el trimestre, mientras que su Ebitda ajustado también se redujo en un 17%.
Analistas interpretan el movimiento como una estrategia para calmar a los inversionistas, que han mostrado preocupación por la dispersión de Musk entre varios proyectos. El repliegue del empresario del sector público podría marcar un nuevo capítulo en su intento por recuperar la estabilidad financiera y operativa de Tesla.
















