El 8 de junio de 2026, la sonda espacial Parker de la NASA, que partió de la Tierra en 2018, alcanzó la mínima distancia al Sol en su nuevo sobrevuelo de este. Llegó a acercarse a él hasta una distancia de apenas 6,2 millones de kilómetros, igualando el récord que ya obtuvo anteriormente. Esa distancia es solo 4 veces y media mayor que lo que mide de diámetro el Sol.
Con este sobrevuelo, que comenzó el 3 de junio y terminó el 13, son ya 28 los efectuados por esta nave sobre el Sol.
Poco después de la fase más peligrosa de su sobrevuelo, la nave transmitió una señal indicadora de que todos sus sistemas estaban funcionando con normalidad.
En su máximo acercamiento a nuestra estrella, la Parker alcanzó una velocidad de casi 700.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, bastaría poco más de media hora para cubrir la distancia que separa la Tierra de la Luna.
Esta aproximación de la Parker al Sol expuso la nave a un calor y a una radiación solares muy intensos. Como referencia, Mercurio, el planeta más cercano al Sol, dista de este unos 58 millones de kilómetros en promedio; y su temperatura, con el calor que recibe del Sol por su cercanía, puede superar los 400 grados centígrados en la cara diurna.
La temperatura máxima que ha afrontado el escudo térmico de la Parker en el sector del espacio por el que ha volado la nave ha sido de unos 900 grados centígrados. El sistema de refrigeración de la nave se ha ocupado de mantener su interior a unos 30 grados centígrados.
La sonda Parker fue diseñada para cuidarse a sí misma durante sus sobrevuelos del Sol, sin intervención humana desde la Tierra, dada la gran distancia de esta a la nave y las características de la trayectoria.
Una parte de la trayectoria necesaria para su sobrevuelo del Sol dificultaba las comunicaciones con la Tierra, lo que hizo que la Parker estuviera incomunicada con la Tierra durante bastantes días, concretamente durante la fase principal del sobrevuelo, así como algo antes y algo después, tal como estaba previsto.
Durante el sobrevuelo, los instrumentos científicos de la nave hicieron observaciones del interior de la corona o “atmósfera” del Sol. La recepción de los datos recolectados en estas observaciones comienza ahora y está previsto que se extienda hasta el día 30 de este mes.
El sobrevuelo permitió a la nave continuar realizando sus mediciones del viento solar en su lugar de origen así como de la actividad solar en general, contribuyendo a que se conozca mejor cómo cambia la corona del Sol a lo largo del ciclo solar. Cuando la Parker fue lanzada al espacio en agosto de 2018, el Sol se encontraba cerca del nivel mínimo de su ciclo de actividad de 11 años. En 2024, el Sol había alcanzado su nivel máximo. Los 28 sobrevuelos de la Parker por el Sol reflejan este cambio a lo largo del tiempo, gracias a los análisis de la corona solar realizados desde los períodos más tranquilos hasta los de mayor actividad.
Si no surgen problemas, la Parker permanecerá en esta órbita alrededor del Sol y continuará realizando observaciones durante la fase de declive del ciclo de actividad solar.

















