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viernes, mayo 29, 2026
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Apalancados en su concepción ideológica castro-chavista, los comisarios del régimen están resueltos a todo: tras nosotros el diluvio y al que no le guste hágale como quiera. Puestos en modo “Patria o Muerte”, nada les importa más que conservar el poder a cualquier precio; son ellos o nadie. La versión mexicana de la Revolución Bolivariana; “Patria, socialismo o muerte”. Aquí nadie se raja, compañeros. En sus cálculos resolvieron que pueden resistir y salirse con la suya contra las presiones del Imperio, como resistió la moribunda dictadura castrista durante décadas, como se mantienen el asesino Daniel Ortega y su esposa, en Nicaragua, como el comandante Chávez aguantó hasta morir.

Igual nuestros iluminados salvadores de la Patria, locos de poder nos tienen a un paso del colapso económico y no les da por retroceder. Recuerdo lo que decían de Luis Echeverría: “Estábamos al borde del abismo, pero hemos dado un paso hacia adelante”. Así nosotros hoy, estamos al borde del abismo y Claudia Sheinbaum propuesta a dar el paso hacia adelante. Se radicalizó, junto con la cúpula del régimen, cuando la Justicia Norteamericana requirió a los diez de Sinaloa, entre ellos al gobernador Rubén Rocha Moya, y en vez de buscar soluciones que nos alejen del abismo, ella misma nos acerca más, presurosa.

Sus desvaríos solo pueden entenderse desde la visión de seres rencorosos atrincherados en ideologías genocidas reprobadas por la historia. Saben que sus desplantes dejan vulnerable al país y siguen palpandole los huevos al tigre, como si hicieran una gracia. “López Obrador y yo somos lo mismo, el mismo proyecto, nunca vamos a separarnos”, desafió Claudia Sheibaum a los Estados Unidos sabiendo que todos los caminos de la corrupción y el narcotráfico llevan al ex presidente. Recibió en herencia un país secuestrado por el crimen, con la economía tambaleante y da trato de héroe nacional al responsable. Muchos dicen que la perdimos en estos días de locura. No, jamás la perdimos porque nunca la tuvimos. Sólo no queríamos verla como Juanita orgullosa de su triste papel, feliz de saberse el apéndice mejor pegado a López Obrador.

¿Qué futuro puede tener el país con una presidenta que defiende al autor de los desastres nacionales como loba recién parida a sus cachorros? El futuro más sombrío, destino recorrido por otras sociedades desgraciadas antes que la nuestra. En la sinrazón de poner por delante la ideología y los intereses del narcopartido, terminarán arrastrandonos hacia una crisis económica y social sin precedentes. Hoy mismo recibimos otra noticia de preocupación: Moody´s redujo la calificación a ocho bancos mexicanos, entre ellos Banamex, BBVA, Banorte y Nacional Financiera. Entiendan quienes quieran entender, esos ajustes a la baja llegan días después de que las dos calificadoras más respetadas pusieron la calificación del  país y de sus principales empresas, Pemex y CFE, a punto de bonos chatarra. ¿Estamos ciegos que no vemos la inminente quiebra de las finanzas nacionales?.

Los populistas observan con absoluta claridad y aún así permanecen obstinados en ajustar las leyes para garantizar, por las buenas o las malas, su permanencia en el Poder. Mientras las más importantes calificadoras castigan al gobierno, a sus mayores empresas y a la banca mexicana, en la Cámara de Diputados los devotos de consigna aprueban una infame reforma a la Ley Electoral. Con esa reforma se arrogaron el derecho a decidir sobre cuales elecciones serán válidas y cuales no. El concepto “ingerencista” da para lo que necesiten. A partir de esa ley, el Tribunal que les otorgó espurias mayorías calificadas en ambas cámaras y avaló la elección judicial de los acordeones, hasta la fecha el mayor fraude en la historia del país, decidirá sobre la validez o nulidad de las elecciones. Obviamente a gusto del régimen.

No son tarados, entienden a cabalidad riesgo  y sin embargo prefieren mantener su visión ideológica. La única forma de que moderen el radicalismo perverso y empiecen a pensar con sentido de país, aunque sea por una vez, sería que un rayo les caiga en la cabeza y altere las interacciones sinápticas de sus retorcidos cerebros. O que la Virgen de Guadalupe baje del Tepeyac en cuerpo y alma, advirtiendo a los mexicanos del peligro en que nos puso esta pandilla de rufianes que nos gobiernan. Aún así, estoy seguro, muchos de sus ignorantes devotos y las élites más delirantes dirían que la Guadalupana es conservadora, por tanto traidora a la Patria.

De ese tamaño debemos entender el angustiante momento en que nos encontramos, Morena está decidido a morir sabiendo que nos arrastra hacia la ruta de su funeral. Estamos a un pasó de perder la calificación riesgo-país, la economía frenada, la deuda externa como nunca desde que somos país independiente, grandes franjas del territorio nacional tomadas por el crimen, millones de mexicanos tributando doble, los impuestos que recogen sicarios del mal y los de Hacienda. Las señales de alarma se suceden una tras otras, bordeamos la catástrofe y los demagogos ocupados en consolidar la dictadura, con inusitada prisa. Los frenemos en este 2027 o el país colapsa. Jamás rectificarán.