Para un régimen construido y sostenido sobre la mentira, es aterrador verse descubierto. Su legitimidad social y en consecuencia su permanencia en el poder precisa mantener inalterados los principios que le dieron cohesión. Es un entramado cuya solidez depende, fundamentalmente, de mantener continuado el engaño. En el caso de la demagogia lopista, la mentira terminó convertida en dogma: “no mentir, no robar, no traicionar”. Ese dogma sagrado que instauró su fundador, mil veces repetido en los primeros tres años, ha caído en desuso. Las mentiras, los robos y las traiciones han sido de tal manera públicas y obscenas que sepultaron el mantra. Hoy la encargada temporal del Movimiento apenas lo menciona y la propaganda oficial lo desechó. Intuitivamente comprendieron que citarlo los inculpa.
Perdido el eje central de su narrativa, quedaron refugiados en una base social ignorante e interesada en la dádiva. Sin credibilidad, no les importa más que sostenerla, es condición necesaria para simular que conservan legitimidad; “somos el pueblo”, con un añadido prematuro; “libre y soberano”. (ahora sus precandidatos al gobierno son defensores de la transformación y de la soberanía). Ajustaron con urgencia al ver su permanencia amenazada desde los Estados Unidos, sustituyendo la narrativa fundacional por conceptos de soberanía, injerencismo y traidores a la Patria. De ahí están agarrados con toda su energía porque no tienen otros asideros, saben que al perder la narrativa patriotera su credibilidad terminará hecha pedazos, hasta en los devotos más fieles.
La están perdiendo, advirtieron la debilidad cuando fracasaron en la feroz ofensiva contra la gobernadora Campos, queriendo emparejar la crisis en Sinaloa con el tema de los agentes de la CIA muertos durante un accidente en la sierra de Chihuahua. Planteando el tema entre soberanistas y traidores, en donde ellos eran soberanistas y los opositores traidores, volcaron la poderosa propaganda del régimen contra la gobernadora rebelde y en vez de doblarla hicieron de ella una figura nacional. En ese punto, se dieron cuenta de su fragilidad. Tarde comprendieron que habían caído en su propia trampa, los acusaban de ser narcopartido y ellos queriendo, torpemente, crucificar a una gobernadora en cuyo estado dieron un golpe contundente a los narcotraficantes. Así observaron que también la segunda etapa de su discurso público quedaba desecreditada.
Del dogma original pasaron al patrioterismo, ¿qué sigue en la evolución de su narrativa?. Se les han agotado las ideas, perdieron las dos grandes batallas mediáticas y, asustados, han sido incapaces de construir versiones alternativas que les restituyan la credibilidad social. No puede porque la realidad los exhibe, en la parte final del sexenio de López Obrador quedaron expuestos por su enorme corrupción y el descaro con que actuaron, dejando apuntado el tema del narcotráfico con el secuestro del Mayo Zambada. Sheinbaum heredó ambas crisis y en vez de resolverlas puso a su gobierno en modo sobrevivencia. Desacomodados y expuestos en su grotesca realidad dejaron de fingir, ahora su prioridad es mantener el poder a cualquier precio. Con esa convicción protegen a sus gobernadores y demás funcionarios acusados de narcotraficantes, sin preocuparse de cubrir ante la opinión pública las complicidades. La gente ya no les importa, están convencidos que la destrucción del sistema electoral y las instituciones de Justicia garantizan su permanencia en el poder.
Calcularon mal, las amenazas llegaron del exterior. En los intereses del poderoso Vecino encontraron la mayor oposición a sus pretensiones de consolidar un régimen totalitario de larga permanencia. Cuando Donald Trump llegó por segunda vez al poder, lo primero que hizo fue declarar organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos y mantener una narrativa insultante contra el gobierno y la presidenta. Desde esa parte a la fecha, año y medio, aumenta cada vez más el nivel de presión. En los últimos tres días el acaso del gobierno norteamericano los aturde: La filtración al New Yortk Times sobre los gobernadores Durazo y Villareal, la declaración del secretario de seguridad de que cada “centímetro de la frontera” está controlado por criminales y del jefe de la DEA sobre que los mayores enemigos para la seguridad de Estados Unidos son los cárteles de Jalisco y Nueva Generación. No pasa un día sin advertencias pública, imagine cómo serán las privadas.
¿Preludio de acciones más determinantes? No se, el gobierno de Trump actuará en razón de sus tiempos e intereses particulares. Pero, da la impresión que pronto pudiésemos recibir noticias sobresalientes, son demasiadas señales para ignorarlas. Me hubiese gustado que la presión contra el populismo demagogo fuese interna. No fue así, al México libre le faltó determinación y compromiso ciudadano. Ahora debemos tomar la oportunidad que se presente para ser parte activa en la liberación del país y el restablecimiento de las instituciones democráticas. ¿Estamos preparados?, confío en que sí, las mentiras del régimen han quedado expuestas una tras otras, dejándolo debilitado y temeroso de perder las urnas. Es su destino, nacidos en la mentira serán destruidos por la verdad.
















