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jueves, julio 2, 2026
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No se, estimo que por lo menos de un año a la fecha corren versiones de que Morena será declarado organización terrorista, por el gobierno de los Estados Unidos. Al principio concedí poca importancia a lo que parecía una provocación, tomándola por rumores habituales que hacen correr la oposición y el régimen cuando se atacan entre sí. Sin embargo, el rumor creció hasta convertirse en leyenda urbana, nutrido por observadores y analistas profesionales.

Hoy advierto pasos concurrentes de varias instituciones de los Estados Unidos en esa dirección, ¿señales concluyentes de un plan concebido hace años al otro lado de la frontera para desarticular al partido de la demagogia mexicana?. Enuncio tres hechos relevantes de los últimos días: El 25 de junio el director de la DEA declara que el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa son las organizaciones criminales que más peligro representan para la seguridad de su país; al otro día el Secretario de Seguridad afirma, ante senadores, que “No hay un centímetro de la frontera norte que los cárteles de la droga no controlen”; y ayer el Departamento del Tesoro denuncia, específicamente, que parte de las ganancias del robo de combustible (huachicol) es usado por el CJNG para financiar campañas electorales y colocar en cargos claves del gobierno a políticos corruptos.

Unidos los tres momentos, el mensaje es claro. Primero citan por su nombre a las dos organizaciones criminales que más preocupan al gobierno de los Estados Unidos, luego aclaran que toda la frontera (su seguridad) está controlada por dichas organizaciones y rematan confirmando que usa el dinero ilícito para empoderar en el gobierno a políticos corruptos que después tomarán de sus peleles para fines delictivos. El círculo perverso de la delincuencia nutrido en sí mismo.  La conclusión es brutal: vinculan de manera muy directa a los grupos criminales con la política del régimen, y no los vincula una filtración al Times, lo hace nada menos que el Departamento de Tesoro.

Nada más falta que le ponga nombre y apellido de políticos corruptos y del partido, lo cual empezaron con Rocha Moya y los otros de Sinaloa y hacen de manera frecuente mediante filtraciones de la Embajada y el Departamento de Estado a influyentes columnistas mexicanos. Con ese tema, hoy Riva Palacio (El Financiero) activó el reloj de una bomba de tiempo, al revelar que Adán Augusto López, el número dos del sexenio pasado al que López Obrador llama “hermano”, y Rutilio Escandón, exgobernador de Chiapas y actual cónsul en Miami, están negociando información con los Estados Unidos. ¿El número dos de la corrupción negociando inmunidad con el enemigo?. La sola sospecha es suficiente para desquiciar a López Obrador, que a estas alturas debe estar paranoico.

Sólo como apunte recuerdo que hace unos días The New York Times denunció que al menos diez funcionarios mexicanos (gobernadores y legisladores), en su mayoría de Morena, se han ofrecido como informantes de la Justicia norteamericana. Entre delincuentes, lo más aterrador y por lo mismo lo más penado son los delatores, roto el código del silencio queda rota la lealtad y sobrevienen las venganzas. En este punto está, ahora mismo, Morena.

Lo peor es que a la presidenta Sheinbaum ya no la toma en cuenta el gobierno de Trump, perdieron su confianza y dejó de importarles cuando comprobaron que jamás colaboraría con ellos en el combate a los criminales acomodados en cargos destacados del gobierno; gobernadores, senadores, secretarios del gabinete. Al comprender que no cuentan con ella decidieron actuar al margen de su autoridad, acelerando la declaratoria temida: Morena organización terrorista. ¿Con quién negociar, si desconfía de la presidenta?, ¿Están buscando su Delcy Rodríguez?, ¿la buscan en el régimen o en la oposición?.

Este plan está en marcha desde el 20 de enero del aña pasado, cuando Trump juró el cargo de presidente por segunda vez. Recordemos que una de sus primeras acciones fue firmar la orden ejecutiva 14155, en la que instruye al gobierno iniciar el proceso para declarar a diversos cárteles de la droga, la mayoría mexicanos, Organizaciones Terroristas Extranjeras. Pero no es un plan personal de Trump, la operación contra el narco-régimen mexicano empezó durante el gobierno de Biden, sólo que ahora es cuando están viéndose los primeros resultados.

Durante la presidencia del demócrata empezaron las repetidas declaraciones de que los carteles de la droga controlaban un tercio del territorio mexicano, lo que entonces pareció una barbaridad. También durante aquel gobierno secuestraron al Mayo Zambada, trasladándolo ilegalmente a los Estados Unidos. Ahí está el origen de la narrativa y las acciones, hay cada vez más claras en alcances y objetivos, que tienen en crisis política al régimen lopista.

A riesgo de parecer redundante, lo pongo en los siguientes términos: La mayor crisis política del gobierno de Claudia Sheinbaum es el tema Rocha Moya, crisis iniciada con el secuestro del Mayo; El mayor descredito social que ha sufrido Morena es su mote de narco partido, narrativa iniciada por el general del Comando Norte que habló por primera vez sobre los territorios ocupados por criminales. Ambos tuvieron el mismo propósito; Morena es un narcopartido.

Estados Unidos cumple con su plan al pie de la letra, darán el golpe definitivo en sus tiempos y circunstancias. La pregunta correcta no es si Morena será declarada organización terrorista, sino cuándo y cuáles serán las consecuencias para nuestro país. Les está llegando su tiempo, a los que soñaron con un régimen de mil años.