Por lo que ha trascendido, tengo la impresión que en los próximos días conoceremos la definición del PAN a candidato para la Presidencia Municipal de Chihuahua. Todo hace suponer que será Santiago de la Peña, el eficiente y discreto secretario general de gobierno. La definición a su favor no será por voluntad exclusiva de la gobernadora Campos, así fue acomodándose la política.
Sin que sea definitivo, en política nada es seguro hasta que las cosas suceden, a la recta final llegaron Manque Granados y Alfredo Chávez, quienes todavía tienen su veladora prendida. El resto nunca estuvo en competencia real, soltaron su gato a retozar esperando recibir premios de consolación, se vale. Todos los que participaron observando disciplina serán recompensados, de hecho tengo entendido que han hablado con varios sobre la opción B o C. Las piezas se acomodan.
Caso aparte César Jáuregui, el exfiscal tenía condiciones inmejorables para ser candidato. Punteaba en la competencia sólo con Santiago de la Peña como adversario macizo, hasta el día de la tragedia. Su problema es que el PAN jamás postulará en la joya de su corona a un candidato que arrastra expedientes en la FGR y, como dicen algunos, si no tiene carpetas abiertas, en tres segundos le arman una. Su situación jurídica es precaria.
Lo he dicho antes y lo reitero ahora, a Jáuregui no lo baja de la candidatura Maru Campos, en todo caso ella lo metió y lo puso de primero, recordemos cuando iba de favorito. Lo inhabilitó el accidente donde murieron los dos agentes de la CIA y el pésimo manejó de la crisis, llegando a la incredulidad de risa cuando declaró que los agentes muertos iban de ride. Procesen esa.
Jáuregui conoce muy bien esa realidad, por eso tengo dificultad para entender sus objetivos reales. En una jugada ordinaria, pensaría que busca negociar una buena posición para él y quizás para sus apoyadores. Puede ser, pero estirando la liga de más terminará por romperla, si es que no la rompió ya. Con otra, no necesitaba montarse en la rebeldía para ser considerado a otros cargos, por ejemplo diputado local o federal.
¿O de plano se alocó creyendo que puede conseguir la candidatura contra la gobernadora, contra el que será candidato a gobernador, contra el CEN y el CDE de su Partido?. No consigo entender como puede suponer eso, menos con el minúsculo grupo que lo acompaña. ¿Quién de peso asistió a su cumpleaños? ¿Quién de los santones, aparte de memo Luján, ha sacado la cara por él?, ¿Qué empresario fuerte se ha pronunciado a su favor?.
Lo acompañan, eso si, dos regidores con fama de corruptos, un exmagistrado loquito al que le falta un tornillo y tres más están desajustados, un exregidor con fama de acosador sexual, un exdiputado que ha lidiado con fundadas acusaciones de corrupción desde que ocupó un cargo en la presidencia municipal. ¡Es la RENATA del PAN!, todos en la banca esperando ganarse la lotería. Con esos personajes, la estridencia de Jáuregui no es política, ni siquiera es grilla. Es apenas una chirinola.
César debe recapacitar antes de que sea demasiado tarde, está poniendo en peligro su carrera política. Tres años pasan muy pronto siendo diputado y entonces si, podría venir la suya. Pero desde la banca, esos mismos tres años son eternos, más en alguien que lleva tanto tiempo en cargos públicos. ¿Cuánto años tiene con asistentes y vehículos asignados a su servicio?. En esto no va la vida, atempérese.
Ahora, si lo mueven oscuras motivaciones como algunos han sugerido, entonces estamos hablando de cosas distintas. No dudo que Pavel Aguilar y otros estén hablándole al oído pretendiendo que se vaya para Morena, ni que Cruz Pérez Cuéllar le prometa la candidatura de Chihuahua por el narcopartido. Nunca faltan los acomedidos y sabemos que varios en su entorno mueren por pintar guinda.
Es probable que haya tenido pláticas en ese sentido, pero no veo a César Jáuregui siendo otro Maco Quezada, otro Miguel Latorre, otro Javier Corral. Es decir, no lo vea haciendo testera con Morena, por muy amigo que sea de Pérez Cuéllar, amistad que además jamás ocultó. Sin embargo es una posibilidad, en política suceden las cosas más insospechadas.
Lo prudente sería retomar el diálogo, supongo que todavía es tiempo de acercarse a donde están siendo tomadas las decisiones. Piénsenla bien, sobre todo los pequeños estridentes que nutren la chirinola, podrían lamentarse cuando se desgrane la mazorca y ustedes sigan soñando con el deber ser del buen panista. El PAN construye ahora desde la sociedad, nuevos actores entrarán a escena y ustedes pueden quedar fuera. Abusados, sobre aviso no hay engaño.
Rompeolas
Tema diferente Rafael Loera. Él exhibió de fea manera su vulgar ambición, haciendo de la Secretaría a su cargo una instancia de promoción personal y de su precampaña un compendio de mezquindades. Ninguno de los aspirantes decepcionó tanto a la dirigencia del PAN como ese pequeño ambicioso, del que no vale la pena ni hablar. Estoy seguro que será de los muy pocos, si no el único, que no recibirá ni premio de consolación. Con que no lo hayan corrido del gobierno hasta hoy, que se de por bien servido. A él si lo veo gestionando su ingreso a Morena, pero sospecho que ni allá lo aceptan, siendo un partido que recibe todo tipo de basura y escombro.
















