*La intimidación empezó temprano

*Normalizar el terror, una tragedia

*Baeza en modo nuevo millonario

*Bonilla en precampaña de obras

*La “ballena” conservadora

*González Nicolás, otro que parte

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Pongámoslo así: eres diputado federal y por tanto formas parte de la élite política del país, en esa calidad asistes con amigos a un mitin de apoyo a la candidata de tu partido a presidente de la República, por una vía principal viajas de regreso a tu domicilio, hablando del repunte de tu candidata, cuando de pronto una gavilla criminal te obliga a detener el auto, te pide identificación que tú entregas sabiendo que tienes fuero y, sin más, eres despojado de tu vehículo, quedando a la deriva en medio de la carretera. Cuando reaccionas te das cuenta de que has sido víctima de un asalto, en el momento y el lugar menos esperado.

Es lo que sucedió al diputado federal del PAN, Enrique Godínez. Acudió a un mitin de Xóchitl Gálvez en Uruapan, Michoacán, y cuando iba de regreso a Zamora, donde vive, tres personas armadas lo bajaron del auto, junto con sus acompañantes, y sin ofrecer disculpas se llevaron su vehículo, dejándolos en la carretera como cualquier damnificado.

Estamos frente a un hecho de la mayor gravedad, admite sospechas fundadas de que los grupos criminales están actuando como agentes intimidatorios del régimen autoritario en el proceso electoral, contra opositores formales. Muchos expertos en materia de seguridad han sugerido que las bandas de sicarios serán un factor en la elección ¿ya empezó la intimidación?. Ahora, si carece de tintes políticos, digamos que fue una desafortunada coincidencia, que simplemente el vehículo del diputado les gustó, pues igualmente. Si eso sucede a un representante popular de todos los mexicanos, qué pueden esperar el resto de los compatriotas.

Lo aterrador es que no le demos importancia. Estamos tan acostumbrado a los hechos violentos, que no dimensionamos la tragedia nacional causada por el crimen. Nos parece normal, a lo más una estadística negativa, los 170 mil muertos y 46 mil desaparecidos, los pueblos arrasados por grupos armados, un tercio del país ocupado por ellos, los llamados delitos de alto impacto como masacres o asesinatos selectivos. Y en cierta medida lo son, convertidos en rutina diaria los hemos normalizado, como si cerrando los ojos quedaramos a salvo de la muerte que nos acecha, asidos al consuelo estúpido de que “a mi nunca me pasará”.

Tenemos el deber moral de inconformarnos con la complicidad del régimen y los grupos asesinos. No es normal que los mexicanos aprendamos a vivir pasando por retenes de “soldados” con tenis o botas vaqueras; no es normal pagar derechos de piso ni ser extorsionados en nuestros negocios; no es normal vivir enrejados por temor a que nos asalten en nuestras propias viviendas; no es normal dejar de viajar por que no podemos pasar por las carreteras sin peligro a ser secuestrados o asesinados.

No es normal y jamás lo será, por eso he dicho y seguiré diciendo, la política de abrazos y no balazos de López Obrador es criminal en tanto que permite a los sicarios del mal actuar en la más absoluta impunidad, casi como dándoles permiso para matar. Nada le importa más que hagan el trabajo de reventar elecciones donde no son favoritos. Una pena, estamos perdiendo al país y seguimos discutiendo sobre ventajas inalcanzables, arroz cocido, partidos corruptos, insultos mañaneros, encuestas pagadas. Tenemos que detenerlo antes de que el crimen se instale formalmente en Palacio Nacional o habremos perdido al país.

Rompeolas

Eugenio Baeza reapareció en público con ínfulas de nuevo millonario. Primero conspiró contra la Ciudad a fin de frustrar los planes del nuevo Relleno Sanitario y ahora quiere que, en los mismos terrenos, le construyan un parque industrial. Que en Mápula debería estar el parque, dice. También el Centro de la Ciudad debería estar libre de las ataduras que le impuso y la salida a Cuauhtémoc sin semáforo frente a las instalaciones de Bafar. Pero no, el consejero urbano mantiene al Centro secuestrado y el semáforo encendido, pese a los múltiples accidentes. Eugenio no tiene cara para hacer ninguna recomendación a la Ciudad, Chihuahua estaría mejor sin él.

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Muy activo el edil Marco Bonilla en los días previos al destape. Las brigadas de recarpeteo distribuidas por toda la Ciudad, quedó listo el Distribuidor Vial Fuentes Mares y, dicen, pronto estarían dando el banderazo de salida para las obras del libramiento Luis H. Álvarez, cuyo trazo lleva años al poniente la Ciudad. Ojalá inicien sin dilación, es muy necesario para desfogar el periférico de la Juventud. Así es como deben hacer precampaña los alcaldes que aspiran a reelegirse, mejorando la infraestructura de la Ciudad y ofreciendo buenos servicios públicos.

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En el tren suburbano México-Toluca cayó una de las enormes vigas de cemento a las que llaman “ballenas”. Obviamente no le gustó al tlatoani ver retrasada la obra, aunque hubiese sido peor si sucede en su amado Tren Maya. De cualquier forma y en lo que el tiempo encoja, esa “ballena” debe ser calificada de conservadora y neoliberal, cómo se le ocurre saltar para detener las obras, eso perjudica al régimen y a su proyecto de Juanita. ¿Y los responsables por la línea doce del Metro? Ninguno, para eso tenían a la Godoy.

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Este día falleció Jorge González Nicolás, primero Fiscal de la zona sur y después Fiscal general, durante el gobierno de César Duarte, quien recibió la noticia internado en el Hospital General, a causa de un desvanecimiento. Otro que se va en las fechas del “desviejadero”, enero y febrero. Que ya pasen estos mesecitos, están partiendo muchos. Condolencias a su familia y seres queridos, Dios lo tenga en paz.