*Claudia Juanita, Corral farsante

*Son cómplices de la corrupción

*Ya se vio de zar anticorrupción

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Hoy presentó Claudia Sheinbaum, acompañada de Javier Corral, su plan contra la corrupción. El documento destaca la propuesta de crear una poderosa Agencia Nacional Anticorrupción dependiente sin mediaciones del Ejecutivo y reformas profundas al Poder Judicial, que expide un tufo contra la Iniciativa Privada y deja ver el deseo de anular las notarías públicas. Ella es una juanita, él un farsante; prometen honestidad basada en instituciones siendo ambos cómplices del gobierno más corrupto en lo que va del siglo, por lo menos, que anulan todo control administrativo cuyo fin sea transparentar los recursos.

Su propuesta es una estafa, una vulgar tomadura de pelo, insulsa engañifa, la radiografía de un tipo callejero en proceso, un asalto al sentido común. Aparentan compromiso con la honestidad con tal de recuperar amplios girones de votos que saben perdidos desde que López Obrador asignó el 95 por ciento del presupuesto nacional de manera directa y discrecional. Ven cómo el presidente, su guía y ejemplo, encubre la corrupción pretextando “interés nacional”, permitiendo que un atado de familiares y altos exponentes del régimen se enriquezcan parasitando el erario público y no sólo guardan silencio cómplice, son activos colaboradores en el encubrimiento. Su corrupción es honesta y su presidente sordo y ciego incapaz de ver la corrupción en su entorno más próximo.

No señores, mientras la candidata que oficia de Juanita siga defendiendo con intensa pasión las políticas corruptas y opacas del régimen, los ciudadanos tenemos derecho y obligación de tomar sus palabras por huecas, engañabobos y electoreras. Es lo mismo que ofrecer, ahora si, que llevarán el sistema de salud a estándares nórdicos, “como en Dinamarca”, o aceptar de su parte un genuino compromiso con la democracia, mientras insisten en la devastación de las instituciones y poderes diseñados para los sanos contrapesos, o creerles cuando dicen combatir el crimen y al tiempo que por lo bajo pactan con los sicarios del mal el fraude electoral. Aplausos y loas, el segundo piso, ese si, es promisorio.

Haciendo un esfuerzo puedo entender a la candidata del oficialismo, ella es un apéndice (ciertamente no el mayor) del presidente que nos trajo las políticas más corruptas, opacas y devastadoras para el país. Ella busca poner su foto en Palacio Nacional, aunque sea llegando en calidad de subordinada, consciente del papel que juega en el intento de maximato. Pero ver a Javier Corral hablando de corrupción me produce nauseas, pues en Chihuahua todo ciudadano medianamente informado sabe que hizo de la justicia un instrumento personal de venganza contra adversarios que ofendieron a su familia y ataques feroces a miembros de su propio partido. Con ese afán demencial despellejó a Duarte trastornando la vida de varios inocentes en el camino y manipuló las leyes intentando encarcelar a Maru Campos, contra quien la emprendió por la entereza de oponerse a Gustavo Madero, a quien Corral quería heredar el gobierno.

Ahora la Juanita quiere vender al rencoroso de los dos hígados (uno le resulta insuficiente para tanto rencor) como inmaculado zar anticorrupción del país y él, engreído, fanfarronea pontificando como si tuviese calidad moral. Con la cantaleta de que López Obrador ha sido ejemplo de honestidad, Corral cuestiona contratos de la Iniciativa Privada con gobierno (y los cien millones al despacho que no hizo nada, los contratos en plantas tratadoras de aguas y tantos más) y amonesta a los notarios públicos (y los notarios a quienes intentó cancelar sus patentes por el delito de hacer su trabajo). No tiene cara, es un cínico engrandecido, un despojo moral haciendo lo que mejor sabe hacer; engañar incautos.

Vivimos en el mundo al revés: Los que destruyen la democracia se presentan como sinceros demócratas; los que hicieron colapsar el sistema de salud ofrecen llevarlo al “otro nivel de la transformación”; los que ahogan al país en sangre dictan conferencias sobre la mejor forma de combatir el crimen; los que preparan la más grande elección de estado que haya vivido el país (más incluso que la de Salinas) nos previenen sobre la posibilidad de un fraude. Trágame tierra, nos llevan al abismo y aquí están sus pendejos para creerles, mira que bonitos. O frenamos a los arrogantes, corruptos y mentecatos el dos de junio, o toda una generación de mexicanos verá cancelado su futuro.

Rompeolas

 El farsante de Corral ya se vio ejerciendo de Zar Anticorrupción, provisto con patente de corso para abrir carpetas a cuanto enemigo pasado, presente o futuro se le ponga enfrente, mientras ejerce sirviendo de sicario autorizado por el régimen para castigar a los insubordinados o adversarios incómodos. No tan de prisa, bájale dos rayitas criatura, primero falta que gane la Juanita, segundo que te cumplan pues en campaña todo es prometer y tercero que López Obrador, poder tras el trono en la eventualidad de que ganen, avale tu nombramiento.