En una región remota del universo, astrónomos detectaron un evento extraordinario: un enfrentamiento entre dos galaxias que se aproximan a velocidades superiores a los 500 kilómetros por segundo.
Esta colisión, observada con detalle sin precedentes, ha sido descrita por los investigadores como una “justa cósmica”, una metáfora que alude a combates medievales donde los rivales cargaban uno contra otro. En este caso, una de las galaxias utiliza un cuásar como arma para lanzar intensas emisiones de radiación contra su contrincante.
Los cuásares son regiones extremadamente brillantes ubicadas en el centro de ciertas galaxias, energizadas por agujeros negros supermasivos que consumen grandes volúmenes de materia. Este fenómeno, común en los primeros momentos del universo, se manifiesta en forma de radiación que impacta directamente en la galaxia vecina, alterando su estructura interna.
Según el investigador Sergei Balashev, esta energía desintegra las nubes de gas y polvo, dejando únicamente pequeños núcleos densos que probablemente no pueden dar lugar al nacimiento de nuevas estrellas.
El equipo científico, conformado por expertos de Francia, Rusia y Chile, empleó avanzados instrumentos astronómicos situados en el desierto de Atacama: el telescopio ALMA y el espectrógrafo X-shooter del Observatorio Europeo Austral. Estas herramientas permitieron diferenciar claramente a las dos galaxias en proceso de fusión y analizar cómo la luz del cuásar atraviesa a la galaxia afectada.
El impacto de esta fusión no se limita a la galaxia agredida. A medida que el sistema evoluciona, enormes cantidades de gas fluyen hacia el agujero negro que impulsa el cuásar, fortaleciendo aún más su energía destructiva. Este descubrimiento brinda nueva información sobre la forma en que los cuásares influyen en la evolución de las galaxias y anticipa futuras investigaciones con telescopios más potentes que revelarán con mayor profundidad estos procesos fundamentales del cosmos.

















