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viernes, abril 17, 2026



*Pasión por el golf; excusa del perezoso

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Acepto, llego seis días tarde al tema y reconozco el descuido; no registré el pedazo de discurso que pronunció Javier Corral durante la inauguración, viernes de la semana pasada, del III Torneo de Parejas Senior de golf, que promueve el “güero Martínez”.
No me sorprende el tono de frivolidad, es su absoluta incomprensión para interpretar correctamente el mensaje que manda a la sociedad lo que me causa una sensación del tipo “lo hemos perdido, retiró los pies de la tierra”.
Recupero los párrafos más expresivos: “Tiempo atrás con amigos me invitaban, uno de ellos Pancho Barrio, quien me insistía que le entrara al golf y yo no sabía lo equivocado que estaba y tantas cosas dije; y recuerdo que le comenté: eso será lo último que usted verá de mí, en andar perdiendo el tiempo cuatro horas detrás de una pelotita”.
Enseguida confiesa su desacierto de juventud: “Cuando encontré al golf me di una arrepentida de todo lo que había dicho en mi vida, antes quería que llegará el sábado y domingo para descansar de mi actividad como Gobernador, para tener un remanso, un sosiego, pero empezó a cambiar y a convertir sábado y domingo en una aspiración golfista, ya quería que llegará el domingo para jugar golf”.
Y cierra con una conclusión liberadora: “Como gobernador lo que me da el golf lo vuelco después con pasión y con entusiasmo por Chihuahua el resto de la semana, y siempre me quedo con el buen golpe”.
Jamás un funcionario público de su nivel, o incluso menor, había construido una narrativa que justifique su pasión por las actividades lúdicas, Javier en cambio las toma como útiles y, por el énfasis, hasta necesarias. ¿Porqué? Sabe que los chihuahuenses lo tienen por gobernador perezoso e intenta dar sentido de provecho a las horas perdidas jugando, en vez de ocuparse en resolver los problemas de la entidad.
La suya es una excusa ordinaria, vulgar engañifa, aceptación explícita de que espera con ansias los fines de semana para salir corriendo al campo de golf con su bolsa favorita de palos, indiferente al abandono de sus deberes con Chihuahua. Asido al embuste de que aprovecha el tiempo reflexionando para tomar decisiones que aplica durante la semana, quiere convencernos de que su pasión por el golf es en realidad una bendita extensión de su trabajo.

Abran paso, no distraigan a la mente brillante, mientras camina de hoyo en hoyo medita sobre las soluciones a problemas urgidos de Chihuahua. Si alguien lo juzga irresponsable o perezoso por jugar golf, es un insensato que no ve más allá de sus narices o pretende boicotearlo. Trágame tierra, encima tenemos que aplaudirlo y disculparnos por maliciosos. ¡¿En la cabeza de quién cabe suponer que pierde el tiempo?!.
Yo sigo pensando que sería mejor, por ejemplo, dedicar tiempo suficiente al Secretario de Salud y escuchar los gravísimos problemas del sector, valorarlos, pedir asesoría y tomar decisiones pertinentes. Discutir con el fiscal y su jefe de policía las alternativas aplicables para contener la violencia. Ocupar más horas a las relaciones con secretarios del nuevo oficialismo, que lo ayuden a mitigar los maltratos de la Federación a Chihuahua.
Pero seguramente pienso así por pendejo o inexperto como aquel joven Corral al que “jamás verían perdiendo cuatro horas tras una pelotita”. Tarde me percato que también he vivido en el error, mañana compro mis palos de golf  y llamo al “güero” para que me inicie en el juego, ofreciendo confesar en público la estupidez de no aficionarme antes.Vista la luz dormiré a pierna suelta, como bebé en los brazos de su madre, y con la esperanza del buen devoto aguardaré con ansias sábados, domingos y días festivos para despejar mi mente, seguro de que así  resolveré cualquier problema. Me imagino en el carrito de golf con una Modelo en la mano y dudo, escucho a Mate que dice “ponte a trabajar, huevón, las cuentas siguen llegando».