*El Guía y su modelo de virtud

froylan-columnista

Vi la noticia y me detuve: Un diputado esloveno renunció a su cargo al sentir remordimiento de conciencia por salir sin pagar un bocadillo con valor menor a un euro ¿Leo bien? ¿¡¡¡¡ Es cierta la noticia!!!!!? Pregunté azorado. Tráiganlo a México, en la Cuarta Transformación sería coordinador parlamentario, jefe de gabinete, secretario de gobernación, jefe del partido oficial y protector vitalicio de las tienditas callejeras, sin perjuicio de asumir otros títulos, cargos y comisiones.

Son el tipo que busca, desesperadamente y por desgracia sin éxito, López Obrador para consolidar el régimen de la austeridad republicana, arrepentimiento sincero, buenas costumbres y aceptación total a la pobreza franciscana, cualidades asignadas por nuestro “Guía Espiritual” para los cofrades de su reino del bien.

Que lo traigan desde la pequeña Eslovenia en vuelo turista, provisto de un botellín con agua, dos lonches como el que no pagó, un par de cambios y un reloj de mesa con despertador de campanita –en Europa Central son comunes y los consiguen a buen precio- para que lo despierte temprano y llegue puntual a las conferencias mañaneras, en su país las desconocen, a las cinco de la mañana sigue haciendo mucho frío como para espabilarse ante cámaras y micrófonos.

Acá Jiménez Espriú reembolsa su dinero, pesos y centavos, es bastante económico y las ventajas de tenerlo como ejemplo de nuestros políticos son muchas, si pensamos en la pandilla de ignorantes y gigolós que contrató Conacyt, en dirigentes sindicales como Napito, el Fidel Velázquez del Guía, y Elba Esther, próxima a ser empoderada, o empresarios como Poncho Romo, el mister diez por ciento del nuevo régimen.

Por favor que venga, quizás hasta consiga un salario de 107 mil 999 pesos con 99 centavos, un centavo menos de lo que recibe nuestro protector y señor de la austeridad, campeón entre los honestos y conductor de la grey nacional. Lo devengaría con creces sólo paseándose por los pasillos de Palacio Nacional para que los acólitos vean de cerca su sentido de rectitud y decencia sin tacha. Su virtud.

Decepción, en la parte final de la nota dos renglones aclaratorios: el diputado esloveno explica que se trataba de “un experimento social” y que previamente pagó el bocadillo. Cabrón farsante, no me joda, hace casi dos meses pasó el 28 de diciembre, cómo vienen con noticias mentecatas, acaso ignora que despiertan la ilusión en el “pueblo bueno y sabio” al otro lado del Atlántico, alimentando la esperanza de que la bondad existe entre políticos para luego comprobar que los diputados son igual aquí, en Eslovenia y en China; una partida de bribones holgazanes que parasitan al pueblo que dicen representar o se regodean con bromitas estúpidas. Ojalá y le haga daño el famoso bocadillo, que le produzca una diarrea líquida y pertinaz durante todo un periodo ordinario, merecido se lo tiene.

No perdamos la fe, López Obrador, ya lo conoce usted como es de tesonero, seguirá buscando a ese mexicano ejemplar, uno que no esconda sus departamentos de lujo en el extranjero ni los justifique diciendo que pertenecen a sus hijos, que ponga al servicio de la comunidad sus autos de lujo y comparta sus palacetes con los pobres. Uno que además se levante a la cinco de la mañana, incluidos sábados y domingos, y permanezca de pié, atento durante los noventa minutos del monólogo evangelizador, que muestre conformidad y aceptación plena a conducir un austero bocho –reconstruido por que nuevos no hay- y dé fe pública de lealtad, gratitud y entrega absoluta al Gran Guía.

Tengamos paciencia, que hasta hoy haya encontrado solo tramposos, ignorantes con iniciativa, pillos disfrazados de honorables emprendedores que saben destruir nuevos aeropuertos, no significa que siempre será igual. Como Diógenes, el pensador griego que buscaba un hombre sabio en la antigua Atenas, nuestro Guía seguirá caminado las calles y plazas del país, confiando en que un buen día su lámpara de aceite lo guiará hasta el lugar exacto del ciudadano modelo, uno que lo merezca como su señor, que sepa llevar con honor y valentía, mirando de frente, los mandamientos de la Constitución Moral, sintetizados en el “no robarás, no mentiras y no traicionarás”. Entonces, cuando lo haya encontrado, dirá satisfecho y feliz: he cumplido, hoy puedo descansar satisfecho de saber que el futuro de la Cuarta Transformación está seguro.

Lo que hace uno para llenar el espacio cuando nada tiene que decir. Buen viernes y mejor fin de semana. El lunes estoy de vuelta, si el guía y su lámpara no me encuentran primero. Ja ja ja ja. Aparece en la puerta y salgo corriendo por el pasillo de servicio disfrazado de ladrón.