*Espino estruja la política doméstica

* Que el “caballo” Lozoya sale del carril

* Me ha decepcionado, el líder amadísimo

Algo está moviendo la política en forma acelerada, desde que arrancó el presente año. El dato más reciente que, curiosamente viene de México aunque ya rebotó en Parral, es que Alfredo Lozoya, apodado “caballo”, habría salido del carril de la gubernatura para concentrarse en la diputación del noveno distrito.

Sería una decisión prudente y lógica, sabiendo que carece de tamaños para galvanizar una candidatura creíble al gobierno estatal. Por más alharaca que haga y siga haciendo no le alcanza, Parral es la capital del mundo sólo en el corazón de sus habitantes.

Que el edil parralito se haya situado en la posición más pertinente es razonable, es caballo y si usted quiere hasta penco, pero no pendejo. La pregunta interesante, dando por buena la información, es qué lo habría forzado a moderar sus aspiraciones cuando faltan un año para las candidaturas.

Bien, pues también se comenta que en esa decisión mucho habría tenido que ver la incursión de Rafa Espino como aspirante de Morena al gobierno estatal. Entrando Espino la política doméstica sufrió una estrujada cuyas consecuencias irán desgranándose de a poco. 

La explicación es simple; Lozoya cultiva relaciones con Movimiento Ciudadano, partido que podría postularlo al gobierno sin mayor dificultad, pero en el fondo lo que realmente buscaba era que Morena fuese su partido ancla. Al ver que el proyecto Espino va en serio, habría bajado su mirada hacia la diputación, espacio mucho más accesible.

A la misma conclusión, aunque por separado, habría llegado Víctor Quintana. Reportan que el funcionario del gobierno estatal también se habría formado atrás de Rafa Espino, negociando una diputación plurinominal que le permita regresar a la ciudad de México, donde le fue tan bien cuando López Obrador irrumpió en la política nacional como jefe de gobierno.

Por ahora dejemos el dato a nivel de versiones que corren en círculos exclusivos de quienes abrevan en fuentes del altiplano. Solo tengamos presente que en algún momento Quintana también acarició la posibilidad de suceder a Javier Corral y se dice que el mismo gobernador alentó esas esperanzas.

Bien, al corte de la fecha presente parece que también está siendo situado en su lugar, como sucede con el caballo en Parral y como muy probablemente lo harán otros activos que otean el panorama político de la entidad. En política jugar al todo o nada es una estupidez, cuestión de tiempo para ver otros alineamientos.

Es para tomar nota la forma en que impacta la presencia de un personaje como Rafael Espino. Su nombre permaneció en el consciente colectivo de la política doméstica y cuando se destapó en serio, desató una relampagueante cargada que irá creciendo con el tiempo. En esa parte la política no ha cambiado, hoy los de Morena como antes los del PRI huelen el poder a la distancia.

Rompeolas

Estoy consternado, el “Líder Amadísimo” me ha decepcionado. Busco con denuedo una explicación y no comprendo por que se ha empeñado en que los pobres, el pueblo bueno que lo encumbró, pague el avión que no quisieron comprar los ricos, los conservadores y millonarios fifís hijos del neoliberalismo más corrupto que votaron por Meade o Anaya. Está bien que soy un mexicano comprometido con la patria y la “cuatrote”, pero oiga, quinientos pesos son quinientos pesos y además ni siquiera rifan el avión sino 20 millones menos impuestos. Sus boletos son más caros que un melate y entrega menos dinero. ¿!Por qué nos hace esto¡?. Quisiera justificarlo, entender que pasa por su cabeza, saber si le picó el mosco del Zika o el chinconcuya y así encontrar consuelo sabiendo que no es él, sino otro el que nos lastima. Sin embargo no se qué decir, estoy en shock ¿No somos, acaso, su pueblo bueno y sabio? ¿El poder lo ha cambiado? ¿Tal es la urgencia de centavos? ¿Por qué a nosotros, los jodidos del país?. Esta vez paso, no compraré ningún boleto ni haré vaquita, ni nada. Que me perdone pero lo único en que puedo pensar es pedirle que enrolle su rifa y se la meta ya sabe dónde. Insisto, quinientos pesos son quinientos pesos, hay días que no los gano.