Microsoft abre E3 con una poderosa consola que se estrenará el 7 de noviembre por 499 Dolares

Los videojuegos son ocio puro, cada vez más poderosos y con una narrativa más sofisticada. La industria, ávida de novedades, toma impulso.

Por una semana, Los Ángeles es la capital mundial del entretenimiento digital. Microsoft ha roto el hielo con el primer anuncio de hardware del E3, la feria anual que cada año marca el paso. La esperada Xbox One X llegará al mercado el 7 de noviembre por 499 dólares en Estados Unidos y casi toda América Latina.

Microsoft sabe que, aunque podría vender más, enfadaría a su público, así que los mandos serán retrocompatibles, como se denomina en la industria a que la generación anterior sirva en la siguiente. El aparato es un despliegue técnico propio de las computadoras de más potencia. Funcionará gracias a un chip propio que casi dobla al de su actual consola y que promete superar a PlayStation 4 Pro.

Mantiene la apuesta por el formato físico, con un lector de discos Ultra HD Blu-Ray. Una apuesta por lo más clásico de las consolas en tiempo de consumos en HBO, Netflix o Hulu. Completa la máquina un potente procesador gráfico, así como un disco duro de un terabyte. Se da una paradoja que refleja nuevos tiempos, el modelo nuevo, con más potencia, es físicamente más compacta que la generación actual.

Todo este despliegue, sin nuevos juegos que llevarse a los mandos, pierde sentido. El Galen Center, un estadio deportivo abarrotado por fanáticos, contuvo el aliento cuando se vieron las primeras escenas del Forza Motorsport, una franquicia propia que nació para plantar cara al Need for Speed de Electronic Arts o el Gran Turismo de Sony. Llegará un poco antes que la máquina, el 3 de octubre, y lo hará con un catálogo de 700 vehículos.

Entre los títulos aplaudidos, Crackdown3 o Assassins Creed, de la francesa Ubisoft, que en esta ocasión se traslada al Egipto de los faraones. Esta es una muestra de los 42 títulos listos para el lanzamiento, de los que 22 serán exclusivos para su consola.

Phil Spencer, el responsable de esta división, dejó en el aire algunos aspectos relevantes. Uno de ellos es si Kinect, su sensor de movimiento sigue teniendo cabida. Hasta ahora era una de las apuestas por las innovación de Microsoft. Tampoco se sabe cómo será la integración con la realidad virtual, aumentada o mixta, como en el caso de sus gafas Hololens. El hardware tiene potencia más que sobrada para ofrecer este tipo de contenido, pero parece que prefieren ir desvelando poco a poco sus posibilidades para ganar en expectación. Mientas que Nintendo ha pasado de largo de esta tendencia con Switch, Sony es la que más promueve este formato en consolas.

En E3 Microsoft ha confirmado que Satya Nadella, su CEO, no ha abandonado la división de ocio, sino al contrario, que los servicios van de la mano de una nueva visión de hardware.