*Hacia un Congreso disfuncional, consecuencias

froylan-columnista

Algo entre paradójico y oculto sucede con los gobiernos del PAN en Chihuahua que no saben ratificar triunfos en las urnas. Francisco Barrio ganó con autoridad la elección del 92, coronando una lucha del movimiento social más legitimo y entusiasta en la historia reciente del estado y en la intermedia del 95 el PRI casi consiguió mayoría calificada en el Congreso y desplazó a los diputados del gobierno a segunda fuerza.

Veinticuatro años después, beneficiario directo del hartazgo social contra Duarte, Javier Corral regresó el PAN a gobierno y, como su mentor, dos años más tarde perdió control del Congreso, con la “ventaja”, así entre comillas, de que su nuevo adversario tampoco hizo mayoría, así fuese simple.

Excesos y corrupción de sus eternos adversarios, hoy desarticulados electoralmente, generosidad ciudadana y condiciones políticas que no ayudaron a construir, les caen del cielo, son dilapidadas en una suerte de gobiernos dominados por soberbia, incompetencia y desprecio al ciudadano que los empoderó.

¿Qué sucede con los gobiernos del PAN en Chihuahua? No generalizo, conozco a panistas de sentido común y capacidad ejecutiva, pero siempre he pensado que muchos desarrollan una especie de síndrome social que los inhabilita para ejercer el gobierno.

Son rencores acumulados a causa de años, décadas de humillantes derrotas consecutivas, viendo gobernar a los “corruptos e indignos” mientras ellos, honestos y ejemplares ciudadanos, son relegados a las migajas del poder. Inconscientes desarrollan una especie de fobia contra el ciudadano que le negó el voto, asociándolos a la causa de sus derrotas, por eso hemos escuchado expresiones inauditas del tipo “pobre pueblo, allá ellos si quieren seguir sufriendo”.

Quién sabe, es una interpretación atrevida y personal sin más argumento que la observación, un ejercicio intuitivo que intenta explicar su incapacidad para repetir victorias tras recibir abrumadoras expresiones de apoyo popular en las urnas. La sociedad les pone a su alcance la bandeja y antes de tomar la manzana tropiezan en sus fobias atávicas.

Barrio, Fox y Calderón representan esa casta de panistas. Fox sacó el PRI a patadas del los Pinos y seis años más tarde recurrieron a un fraude monumental para conservarlo. Calderón no tuvo ni opción de fraude y regresó el poder al PRI. En seis años perdieron su capital social y en otros seis entregaron el poder al adversario de siempre.

En el caso particular de Corral, perdone la extendida introducción, podría decir que la derrota fue de los candidatos del PAN pues él no estaba en las urnas, y siendo un demócrata sin tacha no intervino en las elecciones. Se engaña a sí mismo, la derrota del uno de julio es su derrota y nada la expresa mejor que las prisas al cierre de la Legislatura y la futura composición del Congreso.

El IEE asignó el miércoles los diputados plurinominales; tres al PRI, dos al PAN, tres a Morena y uno a los nanos que alcanzaron el tres por ciento, a excepción del Movimiento Ciudadano, único al que aplicó el concepto de sobre representación con el cual lo marginó desde la primer ronda.

La sala regional de Guadalajara resolverá, en definitiva, el número de diputados para cada partido, pero en cualquier composición el Congreso quedará fraccionado entre dos fuerzas dominantes sin opción a conseguir por sí mismas gobernabilidad parlamentaria, Morena y PAN, con más/menos trece diputados cada una, el PRI aspirando a situarse de bisagra, cuatro diputados, y los habituales nanos de frágil ideología, ningún compromiso social y sin voluntad para disipar tentaciones económicas.

La próxima Legislatura será un amasijo de intereses políticos, económicos, sentimentales, chantajes y extorsiones de sus integrantes que harán un Congreso de precaria gobernabilidad y disfuncional para efectos legislativos, esencia del Poder.

Esperar de su Pleno leyes en beneficio de la sociedad es impensable.

Durante las discusiones para el presupuesto estatal de 1994, entre la mayoría priista y el gobierno del PAN, Lalo Romero, Tito Herrera y otros funcionarios de Barrio lo defendieron al grado de advertir que cualquier modificación propuesta por los diputados era catastrófica, pues deshilvanaba el presupuesto en su conjunto.

Miguel Etzel Maldonado, hombre de institucionalidad y sentido de responsabilidad pública ejemplar, defendió la postura del Congreso con una ironía: Ahora resulta que el presupuesto de Tito Herrera es un reloj suizo al que no pueden moverle la menor pieza por que falla.

Pero Barrio no estaba dispuesto a ceder y prefirió trabarse en posturas irreductibles, antes que aceptar cambios en su Ley de Ingresos. Es la única vez en la historia del Estado en que el gobierno amaneció el uno de enero sin Ley de Ingresos ni Presupuesto de Egresos aprobado. Debió intervenir el presidente Zedillo para solucionar la crisis legal.

En aquella época surgieron también los informes públicos de gobierno, ejercicios de autoelogio sin la incomodidad del Congreso opositor, que después se reproducirían en el Gobierno Federal. Hasta la fecha están vigentes, para efectos de informe los congresos son meras oficialías de parte; reciben el documento, escuchan discursos ordinarios del gobernador y las fuerzas parlamentarias y se acabó.

En los primeros dos años Javier Corral consiguió, recurriendo a oscuras negociaciones, una mayoría estable que le permitió modificar el andamiaje de impunidad creado por Duarte, sobre todo en el Tribunal Superior de Justicia y la Auditoria Superior del Estado y reformar la Constitución. Hoy rinde las actuales condiciones legislativas para designar, otra vez, Auditor Superior y Fiscal Anticorrupción cómodos a su gobierno. Si de pasada logra que voten las leyes de su interés en los días que faltan, excelente, sería un plus.

Conocen las dificultades para establecer acuerdos en la próximo Legislatura pero, hombre de poder, entiende también que su proyecto nacional, ubicarse como gran opositor al nuevo régimen, quedó restringido por una bancada preponderante de Morena en “su” Congreso. Pongámoslo así; muévete más de lo necesario y en tu misma tierra te pego en las corvas.

Quedar a merced del objetivo principal de su diatriba opositora, López Obrador, es la consecuencia política más nefasta que arrojó la elección para Javier Corral, representada en el Congreso. Es fácil advertir que lo confunde verse inmerso en una situación imprevista y adversa que lo hace dudar ¿Exijo, desafío, adulo, me retraigo, avanzo, retrocedo? Siendo un parlamentario profesional de pronta descalificación y habitual estridencia, hoy no sabe que hacer.

La consecuencia indirecta también pega donde duele, la importante bancada de Morena deja en situación precaria su prioridad de gobierno; encarcelar a César Duarte, de cuyo resultado depende el éxito de su gestión y por el cual desatiende hasta sus deberes más básicos con Chihuahua.

En el gobierno que fenece concentró sus esfuerzos justicieros en acciones desafiantes contra Peña Nieto y al paso confrontó a personajes como Manlio Fabio Beltrones, Luis Videgaray, José Antonio Meade, Alfonso Navarrete, Alejandro Gutiérrez y otros tiburones que, pacientes, esperan su turno para regresar una a una las ofensas recibidas.

A todos ellos los igualó en la corrupción con César Duarte, exhibiéndoles de cómplices en la acción de saqueo y negligentes en cuanto a pedir la extradición. El suyo era un riesgo calculado, sabiendo la debilidad del presidente y previendo la derrota de su partido apretó sin titubear, seguro de que las represalias serían menores.

El gobierno de Peña concluye el uno de diciembre, difícil que detengan a Duarte en ese tiempo ¿Cómo encarar al gobierno de López Obrador sin recurrir al extremo de las desafiantes marchas y constantes acusaciones públicas? ¿Cómo desafiarlo igual que a Peña si en casa tienen quién lo reprenda en cuanto vaya más allá de lo políticamente correcto?

En el fondo esas son las mayores consecuencias del futuro Congreso, López Obrador y Morena pusieron su radical mano sobre las pretensiones de Javier Corral y trastornaron sus planes de revindicador justiciero. El sueño de convertirse en campeón nacional contra la corrupción podría terminar en una visión contemplativa del ritmo impuesto por el paso de los triunfadores.

Tiene, desde luego, la opción de ignorar al Congreso y asumir una actitud de háganle como quieran, a fin de cuentas Morena tampoco consiguió una mayoría, como la priista con Barrio, que permita enjuiciarlo y paralizar el presupuesto. Es una salida probable conociendo su historia de contumaz opositor.

¿En que terminaría su administración si, envalentonado, agarra monte? ¿Cómo lo evaluarían los chihuahuenses si recupera “los grandes problemas nacionales” trazados durante las reuniones del grupo Chihuahua, como centro de sus ocupaciones? ¿Qué posibilidades tendría el PAN de conservar el gobierno con una administración estatal tambaleante que cierra enfrentada con una Federación dictatorial?

México es otro desde el pasado uno de Julio; Chihuahua será otro a partir del uno de septiembre. Que weba y ahora cómo hacerle. Igual, fines de semana largos y periodos dubitativos esperando permiso para trabajar.