*Creencia infantil en Santa, Jesús

* Despliegue totalitario en Vialidad

* ¿Alguien vio a César en el CEN?

froylan-columnista

 

Arropado en el espíritu navideño, Jesús Enrique Grajeda Herrera, Secretario de Salud, se presentó ante los diputados y pidió que aumenten 25 por ciento el presupuesto de la institución, seis mil trecientos millones de pesos, para cubrir “todas las necesidades”.

La suya es una creencia infantil en Santa Claus, aumentar cualquier presupuesto gubernamental en esos porcentajes, es más bien un deseo aspiracional que una proyección sensata del presupuesto. Vivimos una administración de recursos deprimidos y escasas ideas para reactivarlos.

Hay que aplaudir el entusiasmo del señor secretario, ciertamente es un hombre bueno. Pero confiar en que los diputados vean los anaqueles vacíos de medicinas, la falta de material para curaciones –faltan hasta gasas- camas en colchones despedazándose y todas la carencias del sector, es propio de hombres con fe.

Para que incrementen realmente el presupuesto necesitarían ablandar el corazón de López Obrador y Carlos Urzúa, que funcione el proyecto de reestructuración financiera propuesto por Fuentes Vélez –el primero fracasó- y que los otros secretarios muestren buena onda midiéndose con sus cartas al Polo.

Sería más fácil que Santa baja por la vieja chimenea del hospital central y deje los regalos distribuidos en cada cama, para el año completo, que recibir esos centavitos extras.

Si para terminar el año el gobernador pidió 1,500 millones de pesos –dijo primero que se conformaba con 900 y después los encontró insuficientes- aplicables a salarios ¡Cómo podrán disponer de recursos adicionales el año que viene, si empiezan a consumirlos desde ahora! Cierto, hace falta que llegue Santa con su costal lleno, querido Jesús.

Las fotomultas fueron parte, entre otros abusos y despropósitos, del deterioro social que provocó el desprestigio de César Duarte, un gobernador arrogante que no se percató del enfado que su conducta excedida generaba entre los chihuahuenses.

No ha llegado a esos niveles, el negocio de las fotomultas fue un escándalo, pero la estrategia totalitaria en Vialidad, adoptada por el Nuevo Amanecer, camina en el mismo sentido. Y no hay diferencia entre un director y otro, lo mismo era con Carlos Reyes que con el actual.

Los retenes, cada vez más frecuentes, extendidos a vialidades principales como la Juventud, son causa de irritación social. Por ganarse unos centavos más con las multas o a fin de mantener contenta a la mafia de los comandantes, son los que se arreglan “in sito”, el gobierno de Javier Corral erosiona su menguada credibilidad.

Encima la ocurrencia de programas la entrega de licencias por cita y en horario restringido. Pueden estar muy contentos con que “pondrán orden” y quizás logren ciertos avances, pero el rencor ciudadano avanza y ese se paga en las urnas.

Claudia Ruíz Massieu se quedó ayer esperando, en sus oficinas del CEN, a César Duarte hasta entrada la media noche. Convocado para defender su derecho a la militancia, debía presentarse ante la Comisión de Honor y Justicia.

No llegó porque, seguro, perdió el vuelo, pero síganlo esperando, el hombre tiene interés superior de conservar el carnet tricolor. Probablemente el día de mañana podría competir por la alcaldía de Balleza o Huejotitán, nunca se sabe.

Muerto de risa está en su exilio dorado. Que lo esperen sentados y en mecedora, mientras conserve la mitad de lo robado y mantenga vivas las esperanzas de recuperar su amado Saucito, cinco años fuera de Chihuahua le parecerán un suspiro y la expulsión del PRI ¿De dónde, preguntará? ¿A que se refieren con eso de PRI?. Doña Claudia está como la tía Lola…