*UGRCh, último reducto de Duarte

* Las lecciones de Enrique Alfaro

* 101 días viviendo en pejelandia

 

Cuando Patricio Martínez llegó al gobierno del estado, 1998-2004, mostró prisa por desmantelar la vieja clase política agrupada en torno a Artemio Iglesias y a Saúl González Herrera, dos iconos del viejo PRI. Había nuevo sheriff en el condado y se hacía notar en todos los rincones de Chihuahua, uno en especial la Unión Ganadera, donde impuso de presidente a Manuel Payan, al que después haría diputado federal.

Los ganaderos suelen ser bragados, de modo que no todos se avinieron a la instrucción del gobernador que pedía el apoyo a Payán, dejando dividida en partes iguales la asamblea de delegados ¿Cómo la desempataron? De la manera más sencilla, Chito Solís ordenó interceptar a Gerardo Fierro Archuleta, delegado de la Asociación Ganadera Local de Praxedis G. Guerrero, reteniéndolo contra su voluntad hasta que concluyó la votación.

Disculpe, señor Fierro, ya se puede ir, dijeron sus captores temporales una vez recibido el telefonazo de que la votación estaba concluida. Años después, cuando era diputado local y entusiasta de Teto Murguía (siempre con los perdedores) el propio Gerardo me contó la historia.

Hoy la recupero por que la elección de presidente en la Unión Ganadera está, otra vez, provista de alto contenido político. Asesorado por César Duarte, su pariente Lico del mismo apellido planea conservar la presidencia en la persona de Lalo Prieto, actual tesorero, y candidato oficial a presidente.

Con ese fin, ha trascendido entre ganaderos, realiza una serie de marrullerías: “prestamos” personales de cinco millones de pesos a delegados con voto, generosas rentas de ranchos para meter su ganado; control absoluto de la asamblea negando el acceso a otros candidatos que no sean Prieto y desde luego a los medios y asociados sin voto. Y, lo más insultante, intento de madruguete, adelantó un mes la fecha de elección, será el 30 del presente.

Cualquiera en la Unión Ganadera sabe que Lico está a las ordenes de César Duarte y como prueba irrefutable mencionan el dato de que 52 vacas con el fierro del exgobernador son alimentadas en los corrales de la Unión, con cargo a las cuotas de los propios ganaderos. Las tienen más gordas que su propio ganado.

Pero lo anterior es poco, la complicidad entre los Duarte, aseguran, está en que César continúa exportando miles de cabezas con distintos prestanombres, protegidos todos por Lico. No te acabes, Unión.

Resulta extraño la indiferencia con que Javier Corral ha tomado el relevo en la Unión Ganadera, siendo que claramente significa el último reducto de poder de César Duarte.

Quizás está muy ocupado jugando de contrapeso a López Obrador, pero le vendría bien intervenir como Patricio y otros gobernadores, si gana el candidato de Lico será una pequeña victoria para César Duarte y, en consecuencia, motivo de mofa al gobernador.

Imagine a sus últimos leales festinando que su “patrón” viajó, otra vez, a Houston para aliviar las peladas ya sabe donde. Lo han dicho otras veces por diversos motivos, con mayor razón si mantiene su pequeña ínsula de poder.

¿Cómo la llamaría usted?: pejelandia, amlolandia, morenolandia, utopía del peje, la tierra del pueblo bueno? En lo personal me da igual, del 2000 al 2006 tuvimos nuestra Foxilandia y México se mantuvo, hoy que llevamos 101 días en la nueva “landia”, cualquier prefijo que usted haya elegido, es bueno para un México de corrupción acotada, digamos estándar, pues acabarlo imposible y menos con algunos ejemplares en los puestos más elevados. ¿Cierto querido Poncho?

Cien días no son nada para evaluar a un gobierno, menos uno que aspira a cambiar el país instaurando la Cuarta Transformación, 4T. Si, son muchas y variadas las pendejadas: aeropuerto, refinería, tren maya, rechiflas a gobernadores, amigotes en Pemex, funcionarios inexpertos y legisladores truhanes.

Nada distinto a sexenios anteriores, esos prietos en el arroz son lo mismo que muchos gobiernos neoliberales, con el agravante de que la corrupción los consumió por dentro y dejaron al país temblando. Hace años que Pemex profundiza la crisis y la corrupción nunca cesó, con Peña quedaron truncos los trenes de Querétaro y Toluca. Buscando hacia atrás encontraremos cada perlita, seguro.

Preocupémonos cuando López Obrador haga intentos por reformar la Constitución con fines reeleccionistas o empiece a crear las milicias del pueblo bueno. Mientras eso no suceda México aguanta seis o más años convertido en la tierra del peje. Más ahora que volvimos al discurso del perdón y olvido, con Enrique Alfaro como nueva figura en la oposición.

Vaya lección de política y sentido común que ha dado el gobernador de Jalisco, en su tierra se acabaron los abucheos. ¿Y nuestro querido Javier Corral? Schhhhht, no lo distraiga, construye el nuevo frente de los contrapesos. Perfecto, seguimos excelente.